El cielo no puede ser tomado por asalto

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POR: EDGAR RIVERO 

Ante el eminente replanteo estructural político de la Mesa de la Unidad Democrática cobra fuerza el planteamiento de los frentes de luchas sociales. Los frentes sociales con uno de los bastiones (patas de la mesa) relevantes para la nueva configuración de lucha política – social,  aguas abajo desde el punto de vista operativo por parte de los factores que representan la alternativa democrática en el país y en el estado Portuguesa.

A mi modo de ver, se persigue llevar a la práctica una estrategia de lucha popular, que procure sumar a las comunidades, barrios, caseríos, comunas, hoy decepcionados y con hambre, levantando objetivos de lucha muy concretos que logren persuadir el entendimiento entre fuerzas muy diversas, con tradiciones y prácticas políticas muy distintas.

Por consiguiente, cada estado, municipio, parroquia y comunidad, tendrá la oportunidad de elaborar su propia estrategia, para avanzar hacia la meta democrática. Esta estrategia dependerá no sólo de las características económicas del momento sino también, entre otras muchas, de la correlación de fuerzas existentes y de los rasgos que adopta en él la lucha de clases. En el entendido que no existen fórmulas definitivas y únicas, es un proceso lleno de desafíos y dificultades. Nada asegura un avance lineal, puede haber retrocesos y fracasos. Pero debemos comenzar desde ya.

Debemos tener claro que con el triunfo electoral  de las parlamentarias de diciembre 2015, se ganó una gran batalla, pero no la guerra, y que para ganar la guerra por la vía institucional se requiere de una gran mayoría nacional. Por lo tanto, no sólo es fundamental la unidad de los demócratas, sino también es necesario ser capaces de convocar a todos aquellos que puedan compartir un proyecto de sociedad más justa y solidaria y allí está no sólo la izquierda política y social, está el centro y algunos sectores empresariales que puedan estar dispuestos a colaborar con el proyecto político alterno.

El enemigo a combatir es la decepción y depresión del pueblo, que ve frustradas sus aspiraciones de una salida del comunismo y el restablecimiento de nuestra democracia. Eso se logra quitándonos de encima a los castrocomunista de Cuba. Una de nuestras tareas fundamentales será la de proponer, a todos los sectores sociales, que se conviertan en agentes multiplicadores de una acción cívica nacional, en contra de estos parásitos chupasangre, en otras palabras: llegó la hora de hacerles la guerra.

Es muy fácil criticar por criticar, pero es difícil proponer qué hacer. Es importante tener muy claro que el cielo no puede ser tomado por asalto. Más aún, en sociedades como la nuestra tan complejas y complicadas. No podemos asombrarnos, entonces, de que haya importantes sectores de la sociedad que aún no se identifican con nuestro proyecto y que es necesario hablar en sintonía con su sentir y su pensar y eso se traduce en una campaña contra el comunismo ya.

¿Y cómo se puede lograr esto? Con los frentes de luchas sociales o populares. Lo que ayer eran los comités de base o locales, que retoman fuerza, para ganar el corazón de la gente y que sientan que estamos definitivamente de su lado, no sólo con palabras, con marchas, con declaraciones, sino con hechos concretos. Hay mucho trabajo por delante y requiere de mucho sacrificio. (¿Más sacrificio?) A Dios le tomó 7 días crear al mundo y cada paso que dio para su Creación fue perfecto, pero Él es el único infalible.

Nosotros somos humanos y nos equivocamos, pero siempre podemos rectificar y por eso tenemos que unir fuerzas si queremos salir de esta dictadura comunista del siglo XXI.  Por otra parte, me parece que debemos poner especial énfasis en impulsar a los líderes naturales de los distintos sectores sociales, ello nos ayudará enormemente para llegar a las comunidades que esperan acciones y soluciones. Basta de enfrentamientos internos, porque el enemigo está fuera y lo tenemos identificado.

Finalmente, el objetivo es romper el celofán, contribuir desde el concepto de la UNIDAD a crear un sujeto popular cada vez más protagónico, que vaya convirtiéndose cada vez más en el verdadero constructor de su propio destino. La pelea siempre es peleando y el pueblo venezolano tiene tradición luchadora y emancipadora. ¡Despierta Venezuela! ¡Despierta Portuguesa, que llegó la hora! ¡Adelante, siempre adelante!

riveroeeea@gmail.com

 


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