El organista jesús maría alvarado

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POR: ALIRIO ACOSTA

 

Jesús María Alvarado es el autor de la música del himno del estado Portuguesa y no el maestro guanareño Jesús Alvarado Núñez, como erróneamente se ha creído, quizás por la similitud de nombre. Sobre este personaje recogemos algunos pasajes del texto “Guana Guanare” de Pedro Quintero García –existente en la biblioteca del cronista de Guanare Eddy Ferrer Luque-, el cual señala parte de su vida en la sociedad de la capital del estado.

 

“En el país suceden acontecimientos extraordinarios que deja perplejo al más acucioso de los mortales, sin encontrar una explicación satisfactoria. Un caso de esta naturaleza sucedió en Guanare, a principios de siglo cuando un sastre, de la noche a la mañana se convierte en musicólogo sin haber tenido el curso didáctico. Los entendidos en la materia saben lo difícil –casi imposible- de aprender música con el recurso de los libros. Sin embargo, ello sucedió en la persona de Jesús Alvarado, nacido en 1879 y desde muy joven dedicado al oficio de sastrería, esmerado siempre en dejar satisfecha su numerosa clientela.  De cuando en cuando, casi distraído, entonaba a soto-voce extrañas melodías como si le sirvieran de acompañamiento.

 

Sus horas de descanso las destinaba a la lectura demostrando conocimientos generales poco comunes sobre todo en lo relacionado con los grandes compositores, antiguos y modernos, del género musical. De esa manera resaltaba una inspiración contenida en su intimidad, pronto a salir en el campo de las realidades. De repente su taller se convierte en salón exhibitorio de instrumentos tan variados y suficientes para organizar una orquesta o banda, con probabilidades de sobrar algunos. Era una clarinada sorpresiva, demostraba así su dominio sobre su uso, fuera de cuerdas, aire y percusión, y desde ese momento abre una escuela con tanto éxito que llega a ser semillero de buenos ejecutantes. Muy pronto su fama se extiende más allá de los horizontes prodigando la sociedad y pueblo especiales atenciones, solicitando sus servicios para bailes y fiestas que él sabe declinar alegando la ignorancia en las piezas adecuadas para divertirlos. Un signo revelador de sus altas aspiraciones que se inician cuando el padre Justo Pastor Almario le brinda la oportunidad de nombrarlo organista de la Iglesia Matriz de Guanare. Este vicario progresista e inteligente, desde primera impresión pudo calibrar los quilates de su adquisición, 1906. Y el tiempo le ofrecerá las satisfacciones de un propósito lleno de sorpresas…

 

Principia estableciendo hermosos coros infantiles dirigidos por la señorita Isabel Delgado y, un cuarteto de cuerdas organizado por el violinista Agustín Rodríguez para realzar las solemnidades donde interpreta la clásica música litúrgica inmortalizada por Bach, Haendel, Mozart y otras muchas luminarias de la espiritualidad. Durante muchos años Alvarado permanece firme y puntalmente en su cargo de maestro de capilla con un salario de 15 pesos mensuales, pagados muchas veces con las contribuciones dominicales de los fieles sin haber faltado un solo día, con la salvedad de las enfermedades; aun en la epidemia del 18, redoblaba sus obligaciones para asistir al sacerdote en sus obligaciones extraordinarias, lo cual premió la iglesia con una medalla pontificia. Es de justicia reconocer la contribución del joven sacerdote recién ordenado en Barquisimeto, Félix Ignacio Quintana en la estructuración del brillante equipo, quien como teniente-cura se preocupó por dar realce a la ejecuciones, Don Pedro José Muñoz, venerable académico y escritor se expresa de esta manera: “Jesús María Alvarado, genial virtuoso del órgano y artista de originales inspiraciones, titular de la capilla musical y el padre Quintana, discípulo emérito del gran Wondsieler, educador de su voz de barítono unido a la de tenor de Alvarado, nos deleitaba en perfecto dúo en la misa solemne de Concone, acompañado del coro de niños formado por una excelente pianista, la señorita Isabel Teresa Delgado Lozano”…

 

Escribió Alvarado muchas composiciones religiosas, misas, motetes, etc. Y en una ocasión memorable obtuvo el primer premio en un concierto promovido por la Asamblea Legislativa como autor del Himno del Estado, correspondiéndole igual galardón a Fernando Delgado Lozano por haber sido el escritor de la letra.

 

Alvarado era un hombre tímido, de figura poco atrayente, solitario e indiferente a los problemas de rutina, un verdadero misántropo, que si no hubiera tenido la virtud de su calidad artística hubiera sido tildado de loco. En realidad era otro motivo, una neurastenia que dominaba sus sentimientos cuando necesitaba más el buen juicio. Una discrepancia de orden personal con un párroco ambicioso y temerario lo obliga a abandonar sus ocupaciones del más acendrado afecto y se refugia en su intimidad lleno de tristeza y decepción por la ingratitud de sus superiores, aunque confortado con la veneración y afecto de sus paisanos. A los 75 años rinde su vida meritoria”. 

alirioacosta22@hotmail.com


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