El primer año del resto de nuestras vidas

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IVÁN COLMENARES.-

2016 fue un año bisiesto y tenebroso, cuya última culpa roja es el saldo de 29 mil muertos en manos del hampa con el moño suelto que gobierna las calles, en un país donde el Estado es controlado por mafias. El desastre del billete de cien bolívares y unas medidas tomadas en forma irresponsable por el máximo conductor de la República, que sin pudicia alguna estiró la cuerda después que unos desalmados saquearon a Ciudad Bolívar, quebraron a centenares de comerciantes y mataron gente, que por razones dictatoriales no se conoce el tétrico balance.

No se pueden olvidar, entre otras, las masacres de Barlovento y de Tumeremo. La primera cometida por militares agrupados en las fatales OLP, y la segunda, por militares protectores de mafias del oro. Tampoco podemos echar en saco roto, las colas humillantes a las que han colocado al pueblo venezolano y a este diciembre infernal, donde el gas doméstico se convirtió en artículo de lujo, con sacrificios interminables.

La inflación se comió los aumentos salariales y los aguinaldos se volvieron sal y agua. Los bachaqueros hicieron su agosto todo el año y en la última semana se dedicaron a comprar sus estrenos, porque ellos sí tenían ese privilegio acumulado con el hambre y la necesidad de la inmensa mayoría nacional. El servicio eléctrico fue un tormento para las familias llaneras y la escasez de agua potable un drama regional. Aún el Gobierno gasta dinerales en el puente tubo y un aeropuerto sin terminar, mientras los productores esperaban del ministro precios justos, pero Maduro no aprobó lo anunciado para no darle el gusto a su titular de Producción y Tierras, a quien termina provocándolo cuando nombra la soga en la casa del ahorcado: Antonia Muñoz en su propia cara y le pone de mandadero a llevarle muchos saludos.

Por nuestra parte, la MUD también anduvo en tierras movedizas. Se pusieron de acuerdo tarde, y el Gobierno nos cazó como caimán en boca e’ caño. Trampeó con jueces regionales y el CNE raudo y veloz suspendió lo que sería una exitosa y descomunalmente demostrativa recolección de manifestación de voluntades, para dar al traste con la única salida electoral. Asumimos un solo camino y no pusimos énfasis en las regionales. Se puso a dialogar, que es un camino sensato, pero abandonó la calle y los dirigentes fundamentales se echaron plomo parejo, menospreciando al único valor que nos mantiene en pie: la UNIDAD, que con todas sus imperfecciones e imposiciones, nos ha conducido a puerto seguro, pero las ambiciones presidenciales echaron por la borda, las esperanzas de un pueblo para seguir luchando, aunque se sabe que el PSUV y las mafias militares harán todo lo que esté a su alcance para no contarse.

No sigamos con este diagnóstico harto conocido. No soy de los optimistas, pero cada día tengo que levantarme a hacer algo contra este régimen, porque ese es el reclamo popular y es nuestro deber. No creo que esta “revolución” haga elecciones de gobernadores, y sin algo debemos estar claros, es en que hay que organizarse y trabajar en conjunto, hasta los radicales de las redes sociales, para obligar al Gobierno a que cumpla su palabra con el mundo entero: realizar unas elecciones generales, donde escojamos para ponerle punto final a la crisis, Presidencia de la República, nueva Asamblea Nacional, gobernadores y consejos legislativos. Y que entendamos en este espinoso camino, que hay que dialogar para con concesiones de lado y lado, y sin detenerse bizantinamente en algunas calificaciones, podamos superar esta crisis y comencemos a construir entre todos, el país que queremos.

2017 no será un año próspero, mientras Maduro y sus pandillas continúen gobernando a Venezuela, pero en la medida en que la unidad no prevalezca, también vamos cobrando con la desesperanza de un pueblo, que cada día cree menos en la clase dirigencial, lo que nos obliga a repensar que es necesario como principio fundamental, devolver la fe en los hombres públicos. Hagamos pues de la jornada que se inicia, el primer año del resto de nuestras vidas, para bien de todos.

PD: Regresaremos a esta página, en febrero. Un gran abrazo. Y gracias.

 


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