¡Hola… 2017!

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CARMEN PÉREZ MONTERO.-

Este sábado se despide el año 2016 y esperamos con ansiedad el 2017, porque hay muchas expectativas con su llegada, sobre todo, por los cambios necesarios que se espera traerá consigo. Por eso no puedo decirte ¡Feliz Año! porque hay que “ver para creer” como dijo Santo Tomás; y si algo tenemos seguro, es que no será tan feliz, porque un país en crisis como el nuestro: con hambre y sin alimentos, con enfermedades de todo tipo y sin medicinas, sin médicos y sin centros de salud dotados de lo más elemental, no puede recibir un año feliz.

Sin embargo, vamos a tratar de cerrar los ojos y pensar como quieren los personeros del régimen que pensemos: que lo que existe en el espíritu de los venezolanos es sólo la percepción de inseguridad, percepción de hambruna, percepción de problemas de salud, percepción de que la corrupción ha invadido todos los estratos sociales que persisten invadidos por la drogadicción.

Vamos a ser optimistas para dejar que los niños sueñen con sus cartas al Niño Jesús, mientras los adultos le piden milagros para hacer realidad los sueños de esos inocentes. Vamos a alimentar la idea de que todo está bien, que seguimos siendo como otrora lo fuimos, un país en vías de desarrollo, donde el dólar libre campeaba por nuestro territorio, y donde cada quién viajaba sin privaciones al país que le diera la gana visitar. Vamos a seguir soñando con la Venezuela pujante, rica y armónica que en años pasados nos permitieron disfrutar de “Felices Navidades y Prósperos Años Nuevos”.

Vamos  a tratar de aceptar, como recomienda el régimen, que estas nuevas fiestas decembrinas sin estrenos, sin hallacas, sin pan de jamón, sin pernil y sin dulce de lechosa, sean mejores que las que todos y todas añoramos.

Estas fiestas navideñas sin las acostumbradas misas de aguinaldos madrugadoras, sin  los tradicionales “arrocitos” o “picoteos” en las casas de familia, sin los patinadores en la plaza del pueblo, sin intercambios de regalos y de hallacas entre familiares, amigos y vecinos son, según la inteligente apreciación de los “maduristas”, más interesantes y exquisitas que aquellas donde reinaban las apetencias personales y no los intereses comunitarios.

Vamos a complacer al régimen diciendo: ¡Feliz Año! A sabiendas de que no es una frase salida de nuestro corazón, sino empujada por los dientes para que salga de nuestros labios completamente vacía, hueca como son los deseos del régimen madurista para con el pueblo venezolano. Vamos a pensar en positivo para ver si Dios dice: Amén, y se nos da. Oremos. carpm44@gmail.com

 


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