Insurgencia popular, 2017 en la clave del tiempo

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WILLY JIMÉNEZ.-

“Matemos nuestros errores y no a los hombres que los cometen pues nos quedaríamos sin estos, y sí con los errores”, El “Che” Guevara

En un mundo inestable y lleno de grandes convulsiones políticas y sociales, surge la necesidad imperiosa no solo de impulsar y apoyar cada lucha contra los gobiernos capitalistas, sus regímenes y castas políticas, sino de dotarnos de herramientas sofisticadas que estén a la altura de las exigencias del momento, y avanzar cada vez a grandes victorias como de hecho la revolución bolivariana las ha obtenido. Sabemos que hay un conjunto de serias dificultades, y la realidad política internacional es una de las principales variables que condicionan la dinámica nacional venezolana.

Vemos que el 2016 culminó y la crisis capitalista no acabó, se manifiesta de diversas formas, con picos y desigualdades en distintas regiones. Prevalece el fracaso de quienes condujeron el mundo de 2008 hasta hoy, sus recetas frustradas no fueron tan exitosas, el movimiento de masas los cuestiona y no lograron frenar el ascenso mundial que adquiere nuevas dimensiones. A su vez, que gane Trump es muestra de la ruina del régimen político yanqui; que gane el Brexit es muestra del fracaso de la UE. Que surjan sectores derechistas es un subproducto de la crisis por arriba y no expresión de solidez burguesa o de un plan común. Son expresiones del desorden, de la debilidad del sistema mundial para derrotar al movimiento de masas y así cerrar la crisis.

Hay una nueva situación convulsionada por el ascenso, la polarización social y la incapacidad del sistema, bajo esta perspectiva se mueve el sistema mundial. Por supuesto, los revolucionarios vemos al mundo desde otro ángulo, que no hay cambios negativos en la relación entre las clases y sus tendencias. Las cuestiones electorales y gobiernos más de derecha son expresiones parciales que, por supuesto, reflejan parte de la realidad y no hay que ignorarlos, pero un análisis marxista es más integral y dinámico. Por eso hacemos notar la crisis del gobierno de Temer, cuestionado por la absoluta mayoría de su país, el descontento social y las movilizaciones de la juventud y la clase obrera contra Macri, el repudio creciente contra Trump, la derrota del gobierno derechista de Polonia frente al paro de mujeres, la derrota de la derecha en Austria, el descalabro del gobierno de Corea del Sur en medio de movilizaciones masivas, los cambios generados en España, el descontento social en Europa y otras naciones.

De ahí que no vemos posibilidad de que se vuelvan sólidos y estables estos gobiernos de derecha. Van a intentar ajustar y los pueblos van a responder, tendrán avances relativos o algunos no podrán avanzar y caerán, porque el límite central de estos fenómenos es que no hay derrota del movimiento de masas a escala internacional, ni en nuestra región.

Esto marca la perspectiva con un gran desafío que tenemos, de construir la organización revolucionaria y de izquierda necesaria para pasar de la inestabilidad y crisis capitalista a un salto cualitativo y cuantitativo en el panorama de la izquierda mundial, con medidas de fondo que ataquen el corazón económico y social imperante. La unidad se impone con mayor exigencia en el pueblo venezolano. Vamos juntos a construir la Patria grande que soñó Bolívar y Chávez.

¡Feliz Navidad y victorioso año 2017!


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