¡Se ha perdido un valor!

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CARMEN PÉREZ MONTERO.-

El 25 de enero, el día amaneció más oscuro  que otros anteriores, era la dolorosa noticia de la muerte de un demócrata excepcional que opacaba al sol y el llanto alado de los portugueseños que subió al infinito y derramó las prístinas lágrimas del Hacedor de hombres y  de vidas y los ángeles también lloraron para nutrir la lluvia que borraba sus huellas por la tierra; pero jamás su obra.

Ha muerto un Apóstol de la Educación, de la política, de la amistad y del amor.

Elías Bittar, mi gran amigo, compañero de noches interminables en los pasillos y las aulas del I.U.T.E.P. formando las promesas de un futuro de libertad y democracia. ¿Cuántas veces cambió, generosamente, su horario por el mío sin siquiera participarlo a la Coordinación? Era un pacto solidario de amigos que desbrozábamos el mismo sendero de la verdad y la justicia.

En los años 98 y 99 como yo no comulgaba con el “proceso”, por castigo y a sabiendas que vivía en una granja por la vía de Los Tanques, el profesor Julio Romero me colocaba horarios nocturnos de 10 a 11:30 de la noche y el Profesor Bittar, con su caballerosidad a flor de piel, me permitía que diera mi clase en su horario de 7 a 8:30 p.m. y él tomaba las de la medianoche. ¿Cómo olvidar mi Profe, esos gestos de afecto y consideración?

Por esos favores y por la admiración que siempre sentí hacia su persona como Maestro, con M mayúscula, formado para educar en libertad… en democracia,  por su verticalidad a toda prueba, su generosidad para con sus amigos y para quienes no lo fueran, por su don de gente, sus modales de varón, su sencillez y su lucha perenne por las causas justas, sentí al saber la inesperada noticia, que dentro de mí un pedazo del alma se desgranaba en recuerdos lejanos.

Lloré sin querer porque los grandes hombres no se lloran, porque no mueren nunca, y él fue educador de una población libre que logró formar con su ejemplo: excelente conversador que repartió sonrisas, abrazos y palabras de aliento entre sus colegas, amigos y alumnos.

Rosita, entre su inconsolable tristeza, debe sentir que el pecho se le ensancha de orgullo y agradecerle a Dios porque le dio la dicha y la experiencia de haber sido la compañera de un hombre valiente, amoroso,  emprendedor y dueño de una inteligencia tan clara como la luz meridiana del sol que deshace las sombras.

En este tiempo de crisis de valores morales, donde los políticos o politiqueros “saltan las talanqueras” sin un ápice de vergüenza y cuando la ética es sólo letra muerta, Elías Bittar supo conservar sus ideales socialdemócratas desde su juventud y los sostuvo como los fuertes pilares que forjaron su personalidad.

Fue candidato a Alcalde con el apoyo de Acción Democrática, la agrupación política donde militó toda su vida y en su Programa de Gobierno dejó plasmada su calidad humana y el deber ser del Municipio Páez que él soñaba y que, lamentablemente, lo vio desmejorar profundamente en los últimos años.

Para ilustrar su alma soñadora, altruista y solidaria con su pueblo, se transcribe un fragmento de ese texto:  “Convertir el Municipio Páez en piloto, tanto regional como nacionalmente, por ser próspero y democrático, que cuente con ciudadanos educados, cohesionados, incluyentes, tolerantes y pluralistas, con Instituciones modernas y de puertas abiertas  al colectivo, manteniendo una verdadera sensibilidad social”.

He aquí la despedida a ese ser especial, ejemplo para las juventudes, un hombre que vino al mundo a servir y no a  ser servido, un valor que la miseria humana impidió aprovechar al máximo para beneficio del estado Portuguesa y de Venezuela entera.

Colega: en silencio adelantaste el viaje a ese lugar reservado a los justos y allí estarás en espera de todos tus amigos mientras administras la cátedra que suma paz y resta violencia.

¡Que Dios te dé el descanso eterno! carpm@gmail.com

 


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