castro soteldo: otro horroris causa de la unellez

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YORMAN TOVAR/

Hace algunos meses dije en esta columna que el doctorado Honoris Causa es una categoría especial que -con criterios juiciosos- otorgan las universidades del mundo a personalidades, meritoriamente académicas, o bien, sobresalientes en alguna actividad digna de elevado reconocimiento. Por ejemplo, la ULA lo otorgó a dos autodidactas: al Sr. Zambrano (inventor de una turbina) y a Juan Félix Sánchez por su labor arquitectónica artesanal, a base de piedras, en el Páramo de Mucuchíes. Asimismo la UCV, LUZ, UC, etc. han honrado la dedicación de muchos ilustres académicos y personeros importantes, contribuyentes del acervo histórico, científico, cultural, deportivo etc. de la vida nacional.

Rony Tejos es una de esas personalidades que atesora en su límpida trayectoria sobrados méritos académicos. Profesional universitario, oriundo de la República de Chile. En su país prestó servicios al Estado en el área agronómica, en tiempos de concordia constitucional, y de allí inmigró hacia Venezuela, evadiendo las atrocidades del dictador Pinochet. Al llegar, la Unellez le abrí los brazos a este conspicuo profesional, investigador incansable en el área de pastos y forrajes, labor que ha contribuido con el acervo bibliográfico de la Educación Superior en Venezuela. Asimismo como extensionista, asesorando productores pecuarios del área de influencia de la Unellez, e impartiendo cátedra en nuestras aulas y laboratorios, formando las mejores promociones de Ingenieros Agrónomos que acreditó “La Universidad que siembra” en su época dorada, cuando era una universidad seria, comprometida con el desarrollo de la región, haciéndola modelo de Alma Mater, reconocida por la UNESCO. Por estas razones elogiamos la decisión de los Consejos Directivo y Académico de la UNELLEZ para otorgarle el Honoris Causa.

Pero otra vez le cayó una mosca al sancocho, en la misma resolución, las autoridades “confunden la gimnasia con la magnesia” y acuerdan otorgarle el mismo mérito al comandante Wilmar Castro Soteldo. Esta marramuncia académica de las autoridades evidencia que la distinción al eminente catedrático es sólo un pretexto para adular a uno de los actores más nefastos que ha pisado el territorio político portugueseño. Ya antes lo intentaron con el rábula de Herman Escarrá, que a última hora como que no le otorgaron nada o lo pospusieron.

Un Honoris Causa no es un botón de fiestas patronales de pueblos ni un “Chicuaco dorado” para repartirlo folklóricamente. Este comandante prusiano es un fracasado funcionario en todos los cargos desempeñados. Fracasó y quebró la línea aérea estatal más importante; luego fue Ministro de Turismo, y se le enchumbaron las empanadas en la ruta. Del portaviones de Chávez se lanzó con un paracaídas rojo y cayó en Portuguesa. De su gestión como gobernador no dejó tan siquiera una obra que la región pueda agradecer.  Para que acabe esa duda de tantas presuntas irregularidades, la AN debería investigar el origen de sus supuestos negocios agroindustriales, a través de testaferros.

Mientras fue gobernador el agro y la cría se fueron a pique, las arterias viales nacionales y rurales se arruinaron, creció la inseguridad, se arruinaron los hospitales y se agigantó la corrupción. No obstante a Nicolás Maduro se le ocurre la descocada idea de nombrarlo Ministro de Agricultura (¡Tigre, cuídame este burro!). Mientras en sus peroratas demagógicas afirma que “Venezuela es una potencia agrícola” y el caporal encargado de la gobernación asevera que “más de 20 mil has. Están en manos de campesinos produciendo” ¡qué falacia!  Sí Ramón Bolotín de FEDEAGRO dice que “están en riesgo las siembras de frijol y caraota por falta de herbicidas”, y la ex gobernadora Muñoz denuncia que “quienes sembraron ajonjolí y girasol no pudieron controlar la maleza porque no consiguen el H1 Súper o H1 2000, porque en Agropatria no hay, pero los bachaqueros venden el litro a 35 mil bolívares”.

Tampoco la Unellez, ni con Castro ni con su caporal, ha conseguido siquiera unas motobombas para paliar el problema del agua potable en el campus universitario, menos aun recursos para reactivar el área de Producción Animal, completamente arruinada. Entonces ¿cuál es el mérito de este Licenciado en Artes Militares para recibir el Honoris Causa? Hace tiempo las autoridades a dedo vienen abonando el terreno para halagarlo. Ya una vez lo llamaron como “Profesor Invitado”, sin tener rango académico para que dictara una clase en postgrado, una excusa para permitirle que, imbuido en la condición de profesor universitario, le impusiera la medalla de pregrado a su esposa. Ahora, no es justo que usen la respetable figura del profesor Tejos para encumbrar a quien no lo merece… “no hagas mal que el bien no es preciso”. ¡Ah! No es extraño que los próximos doctorantes Horroris Causa sean Diosdado cabello y El Pollo Carvajal.

elmayortrovon@hotmail.com


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