Dolor patriótico                                                                                                                           

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CARMEN PÉREZ MONTERO.-

Hace días me carcome el corazón y el intelecto la idea de conocer cuál fue el motivo que permitió que en este año 2017, se impusiera sobre la figura brillante y portentosa del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre y Alcalá, la figura enjuta, atrabiliaria y tenebrosa de Ezequiel Zamora y lo califico de incendiario, indolente, abusador y bandido, no por lo que he leído escrito por personeros arrodillados ante este régimen, sino por escritores de alta talla como lo fue el Dr. José León Tapia,  barinés, que escudriñó sobre algunos personajes endiosados por seudo-escritores afectos a este régimen y que así como olvidaron la verdadera historia y personalidad de sus enaltecidos héroes, olvidaron también que la Historia no perdona y quedará allí reflejada su personalidad moldeable de acuerdo al usufructo que le produzca ese trabajo sucio que mancha, sin remedio, a su generación.

Ezequiel Zamora, un hombre con una educación rudimentaria, bodeguero en Villa de Cura, (Miranda), ambicioso y desalmado,  conformó su ejército con “patas en el suelo” que nada tenían y mucho se les había ofrecido y comerciantes y medianos productores acorralados por la usura y la miseria.

Su lugarteniente Martín Espinoza, un bandido terrible e inhumano,   por el pueblo o caserío que pasaba lo dejaba envuelto en llamas y los hombres muertos a machetazos. Martín Espinoza quería vengar en cada hombre la violación de la que fue víctima su mujer cuando él era bonguero del Río Guanare.

¿ Qué méritos pudo tener Ezequiel Zamora para opacar la figura del Gran Mariscal de  Ayacucho?  Por qué si Zamora cumplió año el 02 de febrero y  Sucre cumplió el 03 de febrero, este régimen incluyente y muy bolivariano, celebró el del bandido y “pasó por debajo de la mesa” el cumpleaños del Gran Mariscal de Ayacucho, llamado por El Libertador “El Padre de Ayacucho” y  “El Redentor de los Hijos del Sol”.

Sucre se alista en el Ejército Libertador cuando apenas era un adolescente de 15 años, bajo las órdenes de Generalísimo Francisco de Miranda, al fracasar su tentativa, en 1812,  Sucre se ve en la  necesidad de  exiliarse en la Isla de Trinidad.

Sucre fue especialista en Matemáticas y en Ingeniería Militar. Perteneció a la Logia Masónica de Chuquisaca y de Potosí, al igual que casi todos los patriotas de la época  independentista.

Hoy, los venezolanos que lo recordamos con veneración, nos satisface saber que aunque este régimen quiera borrarlo de la Historia, jamás podrá silenciar su nombre, porque una ciudad de Bolivia  lleva su nombre; el estado que tiene como capital a Cumaná, su ciudad natal y algunos municipios, en Venezuela,  llevan su nombre. Un Departamento en Colombia lleva su nombre y la moneda ecuatoriana también lo lleva.

Sucre muere en el Estrecho de Cabuyal, en las montañas de Berruecos, zona cercana  a Colombia el 04 de junio de 1830, cuando regresaba a Ecuador, asesinado vilmente por sus enemigos: José María Obando contrató a los asesinos: Apolinar Morillo, venezolano;  Andrés Rodríguez y Juan Cruz, peruanos; Juan Gregorio Rodríguez, del Tolima (Colombia)  y José Erazo, ecuatoriano, quienes huyen una vez consumado el crimen. También se rumoró que el autor intelectual de este inaceptable crimen fue Juan José Flores, debido a los intereses que ambos tenían por la Presidencia de Ecuador. Sus restos reposan en la Catedral Metropolitana de Quito

Los bolivianos escogieron con exaltación al héroe que les dio el ser, uno de los militares más completo  entre  los próceres de la Independencia. carpm44@gmail.com

 


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