El tic, tac, que temen los rojos

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EDGAR RIVERO.-

En política es importantísimo llegar al poder, pues en teoría es para ejercerlo en bien colectivo y quien llega debe hacer gala de su capacidad, preparación y vocación de servicio. Pero en la práctica quien llega no siempre es el más idóneo, sino el que engaña mejor o tiene un gran porta-avión; pero además no quiere perderlo, por las bondades del mismo y si se atornilla a base de nuevos artilugios, pues se convierte en una pobre imitación de gobernante, que lejos  de resolver problemas y ejecutar proyectos de desarrollo y programas sociales, en beneficio  del pueblo, le hace daño.

Tener la oportunidad y contar con los recursos para realizar una gestión es una gran responsabilidad, por eso se debe contar con un equipo de gente capaz y comprometida. Lo contrario es simplemente un ejercicio de demagogia, trampa, mentira y abuso.

En el uso y abuso de los medios de comunicación impresos y audiovisuales, para aparentar que todo está bien, pedirle a la gente que declaren agradecimiento público por lo que es un deber y  hacer todo un show por cualquier actividad que forma parte de sus competencias, es la única explicación válida para justificar que, aparentemente, el pueblo evalúa como buena la actual gestión municipal en Páez.

Pero amor con hambre no dura y tarde o temprano salen a relucir las costuras que no se corresponden con “el traje a la medida” de quien como reyezuelo, se pavonea y se vanagloria de los logros de la revolución rojita, cuando lo que en verdad vivimos es un tenso clima de impotencia por tanta mentira y manipulación.

Voy a referirme específicamente al caso de los CLAP y su “eficiente” método de distribución de la humillante bolsa de comida.  Son muchas las comunidades que se quejan de la pobreza de la fulana bolsa, ya que quienes dependen de la Alcaldía sólo reciben harina, arroz, azúcar y sal, en ocasiones agregan una sardina o un paquetico de café o un litro de aceite. Eso es todo. La gente no come más nada, no necesita más nada. Allí están resumidas las proteínas que requieren niños, jóvenes y adultos.

Este régimen municipal que se vanagloria de estar del lado del pueblo, tiene abandonados a los sectores 19 d abril, San Valentín, 1ª de mayo, El Triángulo, Durigua 4, Durigua Vieja, Francisco de Miranda, El Trigal, entre otros. Así lo manifiestan cada vez que recorremos estas comunidades, en las cuales el clamor es el mismo: “¿por qué aquí no nos llegan los programas sociales? ¿qué pasa con la bolsa de comida?  Se sienten defraudados por el abandono por parte de este comunismo fracasado.

Para ellos, no solo se trata luchar  para sobrevivir, se trata también de resistir, luchar contra el hambre, la escasez de medicinas, la falta de servicios públicos, la falta de empleo, la carencia de oportunidades y, por si fuera poco,  bregar contra todas las instituciones de la boliburguesía, encabezada por el alcalde de la localidad. Las quejas no se hacen esperar, ni se reprimen. Todo lo contrario, cada vez alzan su tono, en espera que sus demandas sean atendidas,  corriendo el riesgo de ser desmentidos, humillados y calumniados.

En el caso de los CLAP, pretenden disfrazarlo, de problema estructural o guerra económica del imperio contra los venezolanos y en particular contra los portugueseños. Lo cierto es que la corrupción es un  flagelo que nos agobia y nos carcome sin que exista una cura. Lo cierto es que los funcionarios que burocráticamente manejan este sistema de distribución de alimentos en el municipio Páez, se tongonean y se  hacen pasar por políticos, ungidos por su jefe el reyezuelo del municipio, mientras manejan a su antojo cantidad, sitios y nombres, en la adjudicación de las fulanas bolsas.

Es, aunque, usted no lo crea, todo un engranaje monopolizador de acciones y actividades que les permite manejar a su antojo este gran negocio, bajo el invento o excusa del  Estado Socialista y sus funciones “supremas”, que no son otras que darle mantenimiento privilegiado a la vida ostentosa de la burguesía roja y evitar el control, la vigilancia, de los consejos comunales, quienes son los que dan la cara ante las comunidades.

Afortunadamente, de nuevo tenemos en nuestras manos  la oportunidad y la facultad que pocos se atreven a ejercer para derrotar a estas nuevas  mafias que secuestraron al Gobierno y al Estado,  en el entendido que su objetivo es asegurarse perdurabilidad en el poder, a través del uso de la  militarización, el chantaje y el acoso.

Portuguesa  tiene una oportunidad magnífica para movilizarse  de forma organizada con frentes de lucha contra el hambre, la corrupción y tantos males que padecemos desde hace 17 largos años y que ya no aguantamos más. Por eso es importante movilizarnos, involucrando a todo el que quiera unirse a la lucha por la supervivencia y romper de una vez las cadenas del comunismo, para rescatar nuestra dignidad. Ese es el tic, tac que temen los rojos. Sí se puede luchar contra el terrorismo rojo. No desmayemos que estamos cerca de la libertad. ¡Sí se puede! riveroeeea@gmail.com


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