En el trébol, pan y dólares

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NARCISO TORREALBA.-

“Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero ¡Pero cuestan tanto!” Groucho Marx

Son varios años comprando en unas de las panaderías más visitadas de Acarigua (El Trébol) paradójicamente la palabra no guarda ninguna relación con el pan. Tiene poco espacio para los clientes, y muchas veces algunos para desayunar lo ocupan con interminables tertulias, para hablar – de dólares y euros– como si estuvieran despachando desde la página de “Dolar Today”, de una casa de cambio, o de una famosa “bolsa de valores”, convertidas en tiempos de crisis en puntos de referencia para mover capitales a manos llenas. Todo esto con el permiso y la paciencia del dueño, dos de las habilidades del buen comerciante.

Pero no solamente ofrecen el sabroso pan, también la atención es de primera por parte de unas amables muchachas, quienes parecen cargar en la mente el pensamiento del genial Charles Chaplin: “El día, que no ríes pierdes el día”.

Las veces que voy a esa panadería, lo primero que hago es ver para un rincón, muy estrecho, como la manera de pensar de algunas personas que se instalan ahí dispuestos a hablar del gobierno, casi por costumbre; sin embargo, han venido despareciendo, como picados de avispa. No es para menos, la situación ha venido golpeando a un porcentaje muy alto de la población, tan es así, que el mismo dueño, en estos días le escuche decir, señalando a las trabajadoras: ¡No solamente se jodieron ellas, nos jodimos todos, porque arreglar el motor de una cava cuesta un dineral! Esas palabras nos puede dar una idea de la gravedad de la situación.

Hace poco, muy temprano en la mañana me conseguí en ese sitio a un amigo de muchos años, que tiene para comer en restaurantes de primera, y darse lujos que muchos mortales ni siquiera pueden soñar. Se encontraba en medio de una conversación, y precisamente el tema era el precio del dólar con relación al bolívar, por supuesto que contradecirle algo a un grupo de personas que se encuentran enfrentadas al gobierno pensando en salvaguardar sus reales, es lanzarse a un rio crecido sin saber nadar. La mayoría de las veces, escuchó las interminables peroratas del grupo, algo asombrado, porque algunos de esos ellos están más “limpios” que cualquier vendedor de helado, pero presumen de tener “caché” y siempre cargan la vanidad muy alta, su única “riqueza”.

Parece mentira, pero una de las grandes motivaciones de esas personas es amanecer preguntando por el aumento de los dólares–una verdadera obsesión– no dejan pasar un día sin nombrar la página de “Dolar Today”, haciendo referencia al movimiento de la moneda norteamericana, que a medida que va aumentando, mayor es su satisfacción, sin importantes la repercusión en nuestra economía; ahora lamentablemente los presumidos están probando el “veneno”, y cada momento arrugan más la cara, porque la soga la están sintiendo en el cuello, sin poder zafarse, y hasta viajar al norte parece muy complicado con la llegada del señor TRUMP, quien ha dado muestras de cumplir lo que prometió.

Con Trump, o sin Trump, nada escapa al aumento de los “verdolagas”, empezando por los apetecibles panes. Todo parece indicar que vamos a necesitar uno de los milagros atribuidos a mi gran amigo Jesús de Nazaret, cuando logró multiplicar los panes y los peces para saciarle el hambre a millares de personas. La materia prima no se produce en nuestro país (trigo) y cuando llega, el precio del pan aumenta, y el tamaño disminuye; sin embargo, cada día las colas en las panaderías aumentan, con una paciencia disimulada de los comensales a pesar que alguna vez escuché un refrán español: ¡Pan de panadería y vino de taberna, ni harta ni gobierna! Narciso_t_29@hotmail.com

 


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