Joel Hernández, soguero de la poesía nativista (I)

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WILFREDO BOLÍVAR.-

El sábado 3 de agosto de 1996, para ser conservada en nuestros archivos, Joel Hernández deposita en nuestras manos una canción inédita dedicada a Araure. “Para el cronista de la Ciudad de Araure con mucho cariño, aprecio y respeto”, firma en letra menuda y humilde su púdica dedicatoria. Entre otros versos, la ternura de la composición reza: “Virgen del Pilar/ bendice mi canción/ con agua pura de la quebrada/ que atraviesa mi pueblo… como una espada”.

Añoso, nostálgico y evocativo, Araure es el pueblo donde Joel Enrique Hernández Pérez vio la luz primera el 15 de febrero de 1947. El futuro compositor es uno de los diez hijos de José Gregorio Hernández Molina y Ramona Pérez de Hernández: Amábilis Alfonso, Josafat José, Juan Carlos, Héctor Alejandro, Maritza Coromoto, Zenaida Josefina, Dorlitza del Pilar, Martha Belén y Rosalba Hernández Pérez. La villa Pilarica era entonces un poblado de calles de tierra y plaza cercada de tubos. En los potreros comunales, sobre la planicie contigua a la quebrada, pasta el ganado y Araure huele a bosta de vaca. Joel es apenas un muchacho enfranelado de sombrero y alpargatas, acompañando a su abuela Benigna Molina encaramada en un caballo pastoreando sus becerros.

Frente al enhiesto roble, las vacas no traspasan la cerca de tubos de la plaza para comerse los magros jardines, pero igual el piedemontano llano araureño sí se mete en las vivencias del muchacho flaco al que todos apodan “cabuya”. Las primeras letras las cursa en el grupo escolar “General Páez” de Araure, fundado en 1937. A una cuadra de la plaza, en la bodega de la esquina de Punta Brava, bajo el matronazgo de doña Benigna y su padre José Gregorio complementa su pueblerina educación. Atiborra sus sueños de viejas canciones de llanería, amarillentos libros y picarescas letras en los testamentos de Judas Iscariote compuestos por sus araureñísimos tíos Armando y Zenón Hernández, y don Ulises Hernández.

El cuadro de ‘formadores’ de Punta Brava, lo completan los hermanos Serveleón, Juan de Dios y Ramón Moreno Delgado, Antonio Rangel, Rafael Humberto López padre, José Ramón Moreno padre, don Julián Colmenares Reyes, Silverito Aponte y el futuro cronista Manuel Barrios Freites. Dos poetas saldrán de esas picarescas tertulias, Serapio Antonio Márquez y Joel Hernández. En la misma esquina aprende a rasgar el cuatro y componer sus primeros versos.

Cuando en el Liceo Páez de Acarigua concluya su secundaria, Joel Hernández es un versador que cruza las madrugadas araureñas enamorando féminas ilusiones. Por los lados de La Quebradita, en el flamante Barrio Obrero, una muchacha flaca de nombre Neyla Barroeta escucha las primeras letras de sus serenatas de enamorado. Cercano a su casa paterna, el casal de ojos verdes de la araureña Hildelisa Josefina Ramos Pacheco atraviesa el pentagrama del joven cantautor en potencia que se ha decidido por la carrera universitaria del derecho. En Araure casará con la bella Hildelisa el 3 de enero de 1976.

En 1969 ingresa en Caracas a la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela (UCV). En 1974 egresa como abogado de la Promoción “Dr. Sebastián Artiles” especialista en Derecho Romano y Casación. Casi inmediatamente, el mismo año es designado Procurador del estado Portuguesa (1974-1975). Un año después, durante el mandato del presidente Carlos Andrés Pérez, el gobernador José Rafael Casal le nombra su Secretario General de Gobierno (1975-1979).

Desde su despacho en Guanare, apoya el programa de becas Fundación Gran Mariscal de Ayacucho que promueve el talento universitario, en paralelo con la creación del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por decreto el 20 de febrero de 1979. El mismo año, apoyado por el gentilicio guanareño de la capital, resulta electo concejal principal por el Distrito Guanare. Para entonces, se le identifica con su inseparable sombrero y se le ve cantar en actos públicos y sociales. (CONTINUARÁ) ¡Vivan como si fueran a morir mañana, pero estudien como si fuesen a vivir siempre! cronistadearaure@gmail.com

 


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