¡Vivamos la juventud!

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YORMAN TOVAR.-

¡Vivamos la juventud! Era el grito de guerra de “El Felo Partidas” cuando identificaba la emisora joven de Barquisimeto “Radio Juventud” en los años 60 y 70, cuando las estrellas juveniles eran “Los Beatles”, los “Rolling Stones”, “Los Dart” y “Los 007”; y años más tarde “Led Zeppeling”, “Cat Steven”, Edgar Alexander y su grupo “Azúcar, cacao y leche” y Trino Mora –entre otros- La mayoría de quienes se desvivían por el pop y el rock eran jóvenes influenciados por la música “progresiva” del Imperio del Tío Sam, muchachos melenudos, primero de pantalones “tubito” y luego “acampanados”. Otros  lucían franelas con la imagen del Che Guevara, eran –en su mayoría- izquierdosos,  combatientes de la FALN, militantes del PCV, MIR, MAS, PRV-RUPTURA. Muchos se fumaban su pito de “mafafa”… universitarios, liceístas, irregulares, revolucionarios de cafetín. La juventud ha sido siempre irreverente, a veces con rebeldía sin causa; pero lo mejor es cuando se lucha por un ideal en el que se cree, para auxiliar a la humanidad, para reivindicar al prójimo.

Rebeldes con causa eran el veinteañero Jesús de Nazaret y sus “zelotes” melenudos, barbudos, de sudorosas túnicas y desvencijadas sandalias, sobre todo la noche de “La última cena”, libando vino tinto en el mismo cáliz y compartiendo el pan, mientras Judas, “Patriota Cooperante” planeaba el “sapeo” que entregaría al líder a las “OLP” de Caifás (el Diosdado de aquellos tiempos). Rebeldes con causa fueron los jóvenes de la “Sociedad Patriótica” en 1810 cuando –como dijera Juan Vicente González- “querían llegar a la Tierra Prometida sin haber atravesado el Mar Rojo de la sangre”. Rebeldes con causa fueron Bolívar y Piar, enfrentados internamente por el mismo principio sociopolítico.

Rebeldes sin causa fueron los universitarios y seminaristas reclutados a la fuerza por José Félix Ribas como carne de cañón para la Batalla de La Victoria, tal día como hoy, hace 203 años, pues no sabían disparar. Los salvó de la carnicería de Boves, la llegada oportuna del patriota español Vicente Campo Elías, pero los laureles se los llevó Ribas, el tío de Bolívar. Asimismo, rebeldes sin causa fueron las tropas de imberbes boinas rojas, traídas a Caracas , dizque para una maniobra, y era en verdad para el golpe del 4F, mientras el jefe de la escaramuza se encerró en el Museo Militar, con unos catalejos, a verlos caer como conejos. Luego él se llevó los laureles… Diría después el caudillejo: ¡Al que CAP se la regala, se la bendice Caldera!

Rebeldes con causa fueron los gallardos mozuelos de la “Generación del 28”, que según Arráiz Lucca: “es simbólicamente, para nuestra historia, la que impulsa las ideas liberales que florecerían más adelante con un norte”. Rebeldes con causa política, cultural y social fueron los jóvenes de la “República del Este”, también pequeños burgueses comunistas, llamáranse “Techo de la ballena”, “Sardio” o “Tabla redonda”… con el osado Caupolicán Ovalles que se atrevió a preguntar en un poema irreverente: “¿Duerme usted, Señor Presidente?” y décadas más tarde entrevistó a uno de sus supuestos verdugos en la prisión de “La Ahumada”, de lo cual publicó un libro-testimonio.

Rebeldes sin causa, según Américo Martín, Pompeyo Márquez y Héctor Pérez Marcano, fueron los ñángaras que cambiaron las tribunas y las aulas de la Universidad para ir a suicidarse a las montañas y años más tarde bajar a conciliarse con la causa que les abrió el camino hacia la consolidación de sus ideales: la libertad, la democracia.

Hoy sigue habiendo rebeldes con o sin causa. Hay rebeldes de ayer que fingen ser rebeldes hoy: escritores de prosa y poesía irreverentes, de la boca para afuera. Ayer fueron ultrosos subversivos, hoy, para revivir la nostalgia siguen con el mismo discurso de los 60. Se olvidan que acapararon todas las publicaciones de libros y revistas del viejo CONAC. Hoy son excluyentes empoderados que se creen monumentos intelectuales de la revolución, llamando “Derecha parasitaria” a los adversarios, mientras siguen pegados a la ya exangüe teta petrolera… ¡Claro!  Ya no son jóvenes, aunque quieran pensar como muchachos. Se los tragó el tremedal de la corrupción y la farsa. Rebeldes con causa son Leopoldo López y los estudiantes presos en “La Tumba”.

Hoy más que nunca Venezuela necesita de sus jóvenes. Necesario es echarse el miedo a la espalda, aunque los falsos rebeldes de ayer aparenten ser dueños del mismo sueño que los muchachos ensueñan mientras los azota la inseguridad, el desempleo, las universidades vejadas –como dijo Alí Primera- “por la bota malnacida y malparida en septentrión”. Jamás olvidaré el pensamiento de aquel demócrata apacible llamado Lorenzo Fernández: “Pensar joven es vivir inconforme con el pasado, sembrar nuevos conceptos en el presente y comprender el futuro como algo que comienza hoy”. ¡Vamos! Es la hora de la nueva rebeldía, eso sí, pero con la causa justa: ¡VENEZUELA! Hoy 12 de febrero ¡vivamos la juventud! elmayortrovon@hotmail.com

 


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