Atentados de Bruselas: de las mafias a la yihad, una historia del Rif

¡Comparte!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Bruselas, Bélgica.-

Los miembros de la red yihadista franco-belga que perpetraron los atentados de París y Bruselas giraban en torno al barrio bruselense de Molenbeek, donde se vieron influenciados por la población originaria de la región marroquí del Rif, explica el historiador Pierre Vermeren.

Los habitantes de esa zona montañosa del norte de Marruecos importaron a Bélgica una larga tradición de desconfianza hacia la autoridad y prácticas mafiosas vinculadas con el tráfico de cannabis, dice este experto en el Magreb y en el mundo árabe-bereber.

Pregunta: ¿Por qué los rifeños fueron el vivero de focos yihadistas en Europa? 

Respuesta: Los motivos son numerosos y complejos. Históricamente, esta población se ha estructurado en la adversidad.

Superpoblación, terremotos, sumisión, el Rif sufrió las consecuencias de su marginalidad y su disidencia histórica. La mayoría de los rifeños son portadores de recuerdos de las tragedias del siglo XX. Se han encerrado en sus historias. La religión, en sus versiones rigoristas, incluso salafistas, y también los negocios, incluidos los ilegales y criminales, han sido escapatoria y remedio contra esos males, en situaciones de omertá (ley del silencio) y ensimismamiento comunitario, familiar o de clanes.

Los rifeños, sus hijos y nietos, aun cuando nacieron en Europa, no se zafan de esta historia. Entre ellos, algunos niños perdidos se unieron en redes de solidaridad y camaradería, en ciertos casos con objetivos criminales probados, y cayeron en el yihadismo, en Bélgica y en Francia, y más aún en el seno del grupo Estado Islámico (EI).

Los reclutadores de la yihad procedentes de Oriente Medio no han dudado en sacar provecho de esa juventud perdida, rayana en la delincuencia, a la que lograron culpabilizar engañándola con la trampa del arrepentimiento y la muerte como mártires.

P: ¿Por qué y cómo pasaron del tráfico de cannabis al islam radical y el salafismo yihadista?

R: No hay que buscar una consecuencia lógica, sino una especie de continuidad. Tiene que ver tanto con el azar como con la necesidad. El azar de encontrarse con reclutadores malintencionados. Y la necesidad de conocer el manejo de las armas, los pasos por las fronteras, la clandestinidad y las costumbres de los bandidos y del ámbito de los traficantes para llevar a cabo operaciones de guerra, incluso terroristas.

Se ha escrito mucho sobre el endurecimiento de los yihadistas en Siria, pero no fue eso lo necesario para atentar en París y Bruselas, sino la astucia, el disimulo y una determinación silenciosa e inquebrantable, al igual que los yihadistas del 11 de septiembre de 2001.

Su fuerza reside en la organización, el paso de las fronteras, una red de escondites, las transferencias de dinero y de armas, etc.

Todo eso se aprende en el mundo criminal, acostumbrado a mover por Europa miles de toneladas de hachís que alimentan la economía de los barrios marginales. Esos individuos han invertido su habilidad en una guerra inventada por exoficiales de Sadam Husein.

P: ¿Cuáles son las soluciones para frenar el tráfico de droga procedente del Rif (80% del cannabis consumido en Europa) y acabar con esas redes mafiosas?

R: Es un asunto de política. Es inútil correr detrás de los delincuentes que venden cada año miles de toneladas de drogas y ganan miles de millones de dólares, siempre quedarán bastantes para alimentar las redes y las mafias.

Puede que la solución sea conversar y negociar con Marruecos, que es un Estado fuerte y centralizado. Las mafias del Rif también les crean problemas a los marroquíes y además esa región es el escenario de frecuentes episodios violentos.

Marruecos es el país mediterráneo más ayudado por la Unión Europea, por tanto se pueden negociar márgenes de maniobra. Pero tiene que ser un acuerdo en el que ambas partes salgan ganando. Europa, que acepta de facto ese tráfico en su territorio (…) debe expresar una voluntad: a cambio de la erradicación de las plantaciones en su suelo, Marruecos debe recibir una ayuda duradera y eficaz para estabilizar una región de cinco millones de habitantes.

Las redes criminales estarán suficientemente desestabilizadas para que las policías puedan reorganizarse y concentrarse en los nuevos tráficos que acabarán apareciendo. Pero, al menos, se frenarán los daños sociales, intelectuales, psiquiátricos, escolares y criminales que afectan a millones de jóvenes europeos, desde Marsella hasta Bruselas.


¡Comparte!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

También te podría gustar...