estoy en el rincón de una cantina

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YORMAN TOVAR/

“Estoy en el rincón de una cantina, glosas de la rancheromanía”. Es un poemario nacido en la veintena de mis años de estudiante de Letras en la ULA. Hablo de 1981, mi época dorada en Mérida. Cada hombre común se puede identificar en sus páginas: en cada barra, en cada retazo de la noche, en cada caricia furtiva, conquistada o tarifada; en cada trago escanciado y en cada selección de rock ola, pues narran en versos octosílabos la vida libertina del inigualable siglo XX. Aquel libertinaje desparramado en hábitos nocturnos, nunca ajenos a lo humano… y quien no haya pecado que lance la primera botella vacía. Como dijo Séneca: “los vicios que se manifiestan son los más ligeros: los más peligrosos son aquellos que se esconden bajo la capa de la virtud”.

Además de las tabernas merideñas, aparecen dibujadas en versos las de Guanarito, Guanare, Acarigua, Ospino y Araure, complementando lo que faltaba para constituir una antología mundana que otros escriben, pero no publican por vanos temores Vivo testimonio es el texto de la contraportada, de Orlando Pichardo, el inolvidable “Capitán de la palabra”. En fin… fui compilando estas rimas en un solo volumen al que titulamos con el primer verso de la ranchera “Tu recuerdo y yo” de José Alfredo Jiménez. En sus argumentos subyace –creo- una marca sociológica, reveladora  del modo de vida en el que nos formamos desde la infancia: la influencia de bares provincianos, las inefables rock-olas que nos enseñaron a cantar y a llorar; y el cine mejicano, nuestra única diversión en los pueblos lejanos como Guanarito, como bien lo explica el prólogo imaginario de José Alfredo Jiménez; y lo corroboran las palabras sustanciosas del poeta Ramón Azócar, afirmando que la bohemia  “nos enseña la sensibilidad de la vida a través de la palabra.  Un estilo de vida, se suele decir que desordenado y alternativo que privilegia el arte y la cultura por encima de los convencionalismos sociales”.

Otra de las notas preliminares corresponde a la autoría de otro versado filósofo de la nocturnidad, Elías D’Onghia, a quien -ya retirado de la política- sorprendimos una mañana junto al profesor Iván Lima en “El Botalón” de Araure, degustando sendas espumosas, y le pedí que me concediera una palabras alusivas a la dialéctica de los bares, a lo que accedió con agrado. Confieso con honestidad que me sorprendió ese proemio que él mismo tituló “Abriendo los batientes de este bar”. La publicación fue auspiciada por doce amigos: Nelson Marín, José Ignacio Casal, Carlos Huérfano, Carlos Miliani, Miguelito Bello, Iván Castro, Marcos Hernández, Iván Lima, Arnaldo Alvarado, Nicolás Romano, Carlos Vicente Rodríguez Cirimele y don Lino de Sousa, en cuya oficina surgió la idea de la edición. Asimismo la barra de la bodega “La Mercedes” de Acarigua fue el escenario para la gráfica de la portada. Los otros dos artífices son el diseñador gráfico Tomás Uzcátegui quien delineó la estructura física y la portada, y el editor Gerardo González de GRAIMPSA (Gráficos Impresos S. A). Para disfrutar mejor el libro, insertamos un Disco Compacto con 50 clásicos rancheros, alusivos a cada poema, por cortesía de la empresa APROVEN, en la persona del amigo Nicolás Romano.

El poemario tuvo dos presentaciones y bautizos. El sábado 25 de febrero en la Casa de La Poesía “J. Epitacio” de Acarigua, donde disertaron acerca de la obra el poeta y periodista Luis Bazán García; la poetisa Carmen Pérez Montero, y en agradecimiento a su aporte, también le rendimos un homenaje póstumo en el que el buen amigo y mejor tribuno Moisés Reyes pronunció una emotiva alocución sobre las virtudes intelectuales y humanas del artista frustrado que subyacía el jurisconsulto, líder político y buen parlamentario. Don Freddy Salcedo, magistralmente nos regaló canciones rancheras y pasajes románticos.

Este testimonio poético también fue bautizado en Guanare, ayer sábado 4 de marzo en el Museo “Inés Mercedes Gómez Álvarez”, donde disertaron, además la poetisa Carmen Pérez Montero, la Dra. Fanny Medina Rivero y el periodista Iván Colmenares, conocedor de la rancheromanía, y nos deleitó con su voz el conocido cantautor barinés Manolo Aldana, acompañado en la guitarra por el músico Iván Chejade. Igualmente contamos con la presencia de los poetas Guillermo Jiménez Leal y Simón Olinto Bastidas como padrinos.

Agradecemos a la gente de la Casa de la Poesía: Luis Bazán García “El Negro” Andrés Cordero, así como al los directivos del Museo, presidido por la Dra. Fanny Medina, por abrirnos una vez más las puertas y brindarnos tribuna para enaltecer la cultura portugueseña. En fin, como dijo el bardo Jesús Enrique Barrios: “la poesía es el océano retador: poquísimos lo atraviesan y muchísimos apenas llegan a mojarse en sus orillas”. Para adquirir la obra, llame a estos números: 0424 de Miguelito Bello (Bodega “Las Mercedes”-Acarigua) y 0414 5772478 del autor. ¡Gracias, amigos!

elmayortrovon@hotmail.com


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