Lilian Tintori, la peregrina

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NARCISO TORREALBA.-

“Tu esposo está vivo, el mío muerto. Tú vas a la cárcel a visitarlo, yo al cementerio a llevarle flores”. La teniente Yendry Velázquez

A las nueve de la mañana, con el día totalmente nublado y fresco, sin indicios de aparecer el fuerte sol de marzo, un señor pasado de peso le estrechó la mano a un amigo, saludándolo con una expresión propia del momento: ¡Estás como la Tintori, y los vendedores de café, cada rato los veo! Dos transeúntes que pasaban muy cerca, al oír las palabras del gordito, largaron sonoras carcajadas, acompañadas con una reflexión para no olvidar y que sirve para ubicarse de acuerdo a la posición política de cada quien: ¡Los vendedores buscan el sustento diario, la Tintori, enterrar la verdad!

En ese momento me dirigía en sentido contrario a la de estos señores, pero más pudo la curiosidad –en determinados momentos sirve para muchas cosas– y en fracciones de segundo estaba al lado de ellos, en una amena y rápida conversación, indagando sobre la expresión, la cual encierra un reto para cualquiera persona, al tratar de liberarse de la guerra informativa, contra un gobierno legítimamente elegido por el pueblo, con una oposición resteada en sacarlo por la fuerza, sin medir las consecuencias.

Al separarme del dúo de caminantes, el más callado me saludo de manera muy respetuosa, expresando su opinión: “La oposición está usando abiertamente a la Tintori, como si fuese una artista de cine; no sabe nada de política, pero está repitiendo lo que en verdad les conviene, sus palabras son muy vacías, propias de una conversación de salón de belleza, sin importarles los costos de los arreglos”.

Me devolví a buscar el vehículo, lo había dejado tres cuadras atrás, trayecto suficiente para reflexionar sobre la lucha desigual del gobierno contra una verdadera jauría, dentro y fuera del país, pero lo más grave aún: un grupo de profesionales y estudiosos del comportamiento del ser humano, hasta hace poco comprometidos con el proceso, empiezan a lanzar sus críticas, casi repiten el mismo discurso opositor: ¡Apuestan a las dos caras de la moneda!

En todo esto, juega un papel fundamental el aparato propagandístico del imperialismo, tan es así, que, del lado de la oposición, existe una división y muchas voces apagadas, lo cual no pueden ocultar, pero esconde la realidad con la grave situación económica, acelerada por el látigo implacable del dólar en todo el quehacer del país. La aberrante dependencia del cual nos alertó el Comandante Chávez, sopla como un verdadero huracán.

Para eso, la oposición necesita verdaderas marionetas, destacando en estos momentos: Lilian Tintori. No pasa, un día, en el cual los medios de comunicación–sobre todo los audiovisuales– presenten a esta dama actuando, libreto en mano, previamente elaborado, frente a entrevistadores muy complacientes a la hora de hacerle cualquier pregunta. En algunas oportunidades la ayudan a responder, haciendo énfasis en los supuestos vejámenes hacia el marido, sin dejar a un lado los atropellos hacia ella. Habla de un régimen autoritario, violando los derechos humanos; evade constantemente el motivo del encarcelamiento de su cónyuge; cuenta lo que le conviene. Además, se ha convertido en una verdadera peregrina por todo el mundo, entra y sale del país, cuando quiere, a pesar de la escasez de divisas, y de la supuesta “dictadura” instaurada” por Chávez y Maduro. El último deseo de esta mujer, con cara de “angelito” pintado, es pedir la aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela. La Asamblea Nacional, para no salirse del circo, acaba de aprobar por “unanimidad” dicha propuesta –por supuesto la bancada opositora-. Lo único que se me antoja es un viejo refrán: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Narciso_t_29@hotmail.com


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