condiciones para un juego perfecto

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AUBER INFANTE BUSTAMANTE/

¿Podemos imaginarnos un partido de béisbol  en que un equipo le imponga las condiciones del juego a los demás para ganar como sea? Veamos. Sabemos que cada equipo tiene nueve jugadores y así deben mantenerse a la defensiva y ofensiva durante nueve innings, pero  cuando el equipo Vinotinto va a batear, el manager rojo le exige al árbitro que el jugador no haga swing completo y le coloca un “protector” para que la pelota no salga tan lejos. Los rojos se puede desplazar sin problemas por todo el terreno, tengan uniforme o no. El equipo Vinotinto tiene muchos bateadores de poder, buenos corredores de bases y muy astutos en el “robo” de bases, pero el manager rojo pide que los saquen de juego; así, le exigen al árbitro que debe sacar del lineup a los primeros cinco bateadores porque están masticando chicle y muy solicito comienza a sacarlos del juego sin ninguna sustentación legal.

Siendo que hay muchos elementos que regular para que su resultado sea el deseado, ellos determinan quiénes van a ser los árbitros del juego y los nombran de entre sus fanáticos más pendencieros. El terreno de juego es variable. Cuando el equipo rojo está a la ofensiva los límites del terreno se amplían para que cualquier batazo caiga de hit, al contrario que cuando batea la Vinotinto, lo reducen en su amplitud y lo aumentan en longitud  para que sea más difícil conectar un jonrón o un hit; para sus contrarios, la distancia de las bases se aumenta a cincuenta metros y para ellos la reducen a diez; no conformes con eso, meten al terreno de juego a la banca para que también atajen. Para los pítcher rojos cualquier lanzamiento es cantado strike así sea un piconazo, lanzan desde una distancia más cercana y  la velocidad que les provoque. Los Vinotinto lanzaran a 40 metros, la zona de strike será de 20 centímetros, la velocidad del picheo no será superior a 70 millas por hora y sólo pueden lanzar de frente o cualquier movimiento será ilegal. Los rojos pueden usar el uniforme Vinotinto e igual pueden penetrar a la banca, para desde allí, proferir insultos a los árbitros y con esto culpar a los Vinotinto de cualquier violación que realicen al reglamento.

Otra irregularidad que se permiten en la búsqueda  de ganar como sea, es que sólo sus fanáticos pueden entrar al estadio para animar a sus jugadores, llevan palos, botellas, armas de cualquier tipo y la seguridad verde oliva les proteje y permite que entren a las gradas o al mismo terreno de juego para impedir que los Vinotinto actúen a la ofensiva o defiendan cuando les corresponde. Los fanáticos del equipo Vinotinto son impedidos de entrar a las gradas y los pocos que entran son acusados de agresivos, detenidos y puestos a la orden de la justicia sin derecho a defensa, pues los jueces también los controlan ellos.

Hemos hablado de casi todo menos de La Liga organizadora, que la nombran y le dan la orden de escoger el equipo que le conviene para jugar. Esa liga, suspende la realización de juegos, el partido no tiene la duración de  los 27 outs, sino los que a ellos les convengan, la Liga decide hacer el juego o terminarlo cuando las condiciones le permita ganar. Simplemente, su manager se dirigirá al árbitro y le dirán, ¡Epa! Ese juego lo hacemos cuando podamos ganar! Si alguien quiere apelar ante el tribunal de honor deportivo, nunca tendrá la razón y cuando la Federación Internacional los llama al botón, alegan soberanía deportiva.

Esto que parece imposible suceda en condiciones normales en el béisbol, está sucediendo con la democracia en Venezuela. Es tanto el canguelo que utilizan miles de ancianos como milicianos, que con la ignorancia en su encorvada espalda, con cara de tristeza y melancolía, sin medicamentos ni comida, saben que sus hijos o nietos no tienen cómo ayudarles a sobrellevar la vejez porque están en igual o peor situación, buscan la manera de sobrevivir y son presa fácil del populismo comunista. Y así, el jefe verde de los hinchas  del equipo rojo se siente orgulloso de su actuación, procurando modificar cada día esas condiciones de juego. Dijo Jogi Berra: “el juego no se acaba hasta que termina”, y en criollo: “la pelota es redonda y viene en cajas cuadradas”. ¡Que vivan la democracia y los hombres libres, carajo!


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