Cuenta regresiva para el cambio

¡Comparte!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

EDGAR RIVERO.-

Hace unos 20 años atrás, nunca hubiéramos imaginado estar sometidos a la escasez, inflación, corrupción y represión, como las armas que alzaría un gobierno contra su pueblo, en las proporciones actuales.  Claro está, tampoco hubiéramos imaginado que caeríamos de nuevo en una dictadura, pues pensábamos que este mal había terminado para siempre, aquél célebre y heroico 23 de enero de 1958.

Hoy no podemos más que rechazar todas las pseudo políticas del actual régimen dictatorial que han llevado a nuestro rico, hermoso y libre país a la triste y dolorosa situación que vive hoy, y rechazamos totalmente las detenciones ilegales y la violación de los derechos humanos contra nuestro pueblo, nuestros jóvenes y adultos sin distinción de color político o credo religioso, hoy criminalizados por protestar constitucionalmente contra la muerte, el hambre y la delincuencia que emanan desde las altas esferas del poder.

Mientras esto sucede, se mantiene la firme decisión y convicción democrática que impera en el seno de la Unidad Democrática de continuar gestionando por la vía legal, constitucional y pacífica, para lograr el necesario y urgente cambio de gobierno. Por su parte, la dictadura, se empeña en entorpecer la búsqueda de soluciones a la crisis económica y social a la cual nos ha conducido y es por eso que ningún intento de engaño con supuesto diálogo es  creíble. El pueblo quiere hechos concretos, tangibles y viables, para retomar la vía del Estado de Derecho perdido en estos 18 años de dictadura.

Todas las recetas proporcionadas por el Castrocomunismo, así como el seguimiento, vigilancia, represión  e injerencia ejercida por el G2 cubano, han quedado al descubierto. El mejor ejemplo lo vemos en los fulanos colectivos, de los cuales sólo podemos esperar asesinatos, tortura y represión, de lo cual hemos tenido ya una muestra en Acarigua, Araure y Guanare, cuando esas bandas armadas tarifadas se han encargado del “trabajo sucio” del régimen regional. Quién lo hubiera creído del actual “gobernador”, que nos ha demostrado su verdadero rostro represor. Todavía recuerdo un artículo que escribí sobre él, recién asumido su cargo “heredado” como se acostumbra en tiempos de dictadura. En aquél entonces, me preguntaba: ¿Quién es Reinaldo Castañeda? Pero me quedé corto en aquél artículo…

Volviendo al tema central de este artículo, por supuesto, ni el formato cubano ni la violencia desmedida (psicoterror) han impedido que el propósito legítimo de mantenernos en la calle se cumpla con hidalguía y valentía.  Ya no es la cuestionada Guarda Nacional Bolivariana ni tampoco el esperpento llamado Policía Nacional Bolivariana; ahora se suma ahora la participación desproporcionada de un tercer componente, por cierto ilegal, pues no pertenece a ninguna de las tradicionales Fuerzas Armadas, ni cuerpo policial alguno como son las llamadas Milicias.  Pero, por si ello fuera poco, también cuentan con otro componente: los colectivos, que son sencillamente asesinos mercenarios cuyo único objetivo es matar sin preguntar.

Mientras en otras partes del mundo los órganos de seguridad del Estado garantizan, mantienen y custodian el orden interno, prestan protección y ayuda a las personas y a la comunidad, velan por el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y privado;  en el caso nuestro portan armamento para atentar contra un pueblo noble que pide soluciones y cambio. Su único objetivo es atentar contra quienes pensamos distinto a este desbarajuste conocido como Socialismo del siglo XXI. De manera que el régimen no sólo mata al pueblo de hambre, enfermedad y miseria, sino que institucionaliza y promueve asesinatos indiscriminadamente.

Pero a pesar de todas las bandas armadas tarifadas que envíen, no podrán con el espíritu de lucha que nos embarga en este instante. No abandonaremos la lucha. Que no se equivoque el régimen de turno, la  ciudadanía perdió el miedo y está decidida a mantenerse en pie de lucha defendiendo lo consagrado en nuestra Carta Magna.

Haciendo comparaciones: el pedófilo culpa al niño de extraer su perversión. El violador acusa a la mujer de faldas cortas de provocar la agresión. El asesino en serie culpa a los juegos de video que estimulan su maldad. El ladrón de dinero público acusa al contratista malo de tentar sus manos limpias y su corazón ardiente.  En Venezuela y en el estado Portuguesa  el régimen desesperado, en su afán de mantenerse en el poder  culpa a la dirigencia opositora representada por la UNIDAD, de la violencia, heridos y muertes generadas en las últimas manifestaciones de calle.

Patadas de ahogado que no surtirán efecto alguno. La exigencia del pueblo se mantiene: destitución de Maduro y con él todo su tren “ejecutor”, depuración  de todos los poderes y de las FAN, libertad plena de los presos políticos, elecciones generales y reactivación del aparato productivo. Algo muy importante es que a todos estos criminales desde Maduro para abajo, les espera la cárcel, y con la repatriación de todo lo robado podremos reconstruir nuestro país. Comenzó la cuenta regresiva para el cambio.

PD: Si hay algo que nunca debes olvidar es el ser solidario. Vaya entonces mi solidaridad con los compañeros de lucha detenidos injustamente los días pasados (ya en libertad plena), en especial al coordinador regional de Primero Justicia, Luis Sánchez. La solidaridad es un valor que se ejercita, ya que una vez que comienzas a ayudar y colaborar con los demás te das cuenta de que la felicidad y satisfacción del otro es maravillosa y llena el corazón.  riveroeeea@gmail.com


¡Comparte!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

También te podría gustar...