“No más dolor por la represión” pidieron portugueseños al Gobierno

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En honor a los caídos y a las víctimas de la represión durante las manifestaciones de la oposición en contra del Gobierno nacional, portugueseños marcharon desde el Santuario Diocesano Nuestra Señora del Pilar, en Araure, hasta la Iglesia San Roque en Acarigua, donde fueron recibidos por el obispo de la Diócesis de las ciudades hermanas, monseñor Juan Carlos Bravo.

En el recorrido, los marchistas -vestidos del blanco, con rosarios y alzando el tricolor nacional- no solo oraron por los fallecidos en las manifestaciones y por sus familias, especialmente por esas madres que perdieron a sus hijos, sino también por una Venezuela democrática y libre, donde se respeten los derechos de todos, donde no reine el miedo ni la desesperanza.

“Dios, que tu misericordia sea infinita para cada venezolano”, “No más dolor”, pedían con fe las personas mientras recorrían las diferentes calles de Acarigua y Araure. Tras rezar un Padre Nuestro frente a la Iglesia San Roque, Monseñor Bravo dio la bienvenida a todos, e hizo una reflexión sobre el “Concilio Vaticano II”, y de allí  citó un extracto: “Luz de los pueblos”.

El Obispo comentó que “Dios quiso desde el principio constituir un pueblo,  que es el pueblo de Dios, y su función es practicar la verdad y vivir en la justicia, y su condición también es la dignidad y la libertad, que no es hacer lo que queramos, sino actuar responsablemente dentro de la verdad y de la justicia”.

Monseñor Bravo destacó, que la dignidad y la libertad son principios irreprochables e innegables, por lo que deben ser respetados, al tiempo que señaló que ese pueblo tiene por ley el mandato del amor, “y el que ama ayuda a que vivamos en la verdad, el que ama respeta la justicia y también el derecho, por eso, esa debe ser la ley de los que nos hemos constituido como pueblo de Dios”.

Recalcó que no se puede vivir en un mundo de odio, de rivalidades, de maldades, engaños o de injusticia, “es necesario saber que lo que nos debe unir es el amor (…) También debemos siempre buscar la esperanza, la unidad, la salvación, y saber que estamos inmersos y sembrados en el mundo para ser luz de la tierra y sal del mundo”.

Solamente –acotó- cuando somos luz en medio de la oscuridad, y cuando permanecemos unidos a Cristo podemos alumbrar todas las tinieblas de la injusticia, de los errores, de la maldad, engaños y falsedad.

Un solo pueblo

Monseñor Juan Carlos Bravo manifestó que en estos tiempos difíciles que atraviesa el país, “en que nos han dividido en varios pueblos, es necesario que los cristianos tomen conciencia de que somos un solo pueblo y que estamos constituidos por Dios que es nuestro Padre, nuestro Señor y Creador”.

Y esta mañana –agregó- en que caminamos y en que recordamos aquellos que han muerto producto de la violencia, de la injusticia, de los engaños, manipulaciones o falsedades, es necesario regresar a Dios (…) Que nos ayude a constituirnos en un solo pueblo que quiere vivir en la verdad, practicar la justicia y encontrar la paz social que tanto necesitamos.

 


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