¿Orden, cordura…paciencia?

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LEANDRO RODRÍGUEZ.-

Venezuela atraviesa el momento más obscuro de su historia, la desinstitucionalización agrava la crisis, los poderes públicos como la Fiscalía General de la República y el Defensor del Pueblo, quienes deberían tener una participación protagónica en los actuales momentos, brillan por su inacción. La tecnología hace que los sucesos sociales sean imposibles de ocultar, son infinitas las pruebas fílmicas, gráficas, testimoniales de abuso de poder de autoridades públicas, de presuntos paramilitares actuando a discreción arremetiendo contra las personas, saqueando comercios e infinidad de fechorías más.

Hace apenas unos días, escribíamos acerca de la relativa poca participación de los paramilitares venezolanos durante el inicio de las protestas civiles, ya no podemos decir lo mismo, poco a poco se suman con su ola de horror. Es muy extraño que las protestas de la ciudadanía sean inmediatamente reprimidas por efectivos de la PNB o GNB, pero cuando estos paramilitares actúan los cuerpos de seguridad del Estado también brillan por su ausencia… disparan, causan destrozos y saquean a placer ¿En qué país nos hemos convertido?

Siempre nos preocupamos por lo que ocurre en Venezuela, cuando lo que realmente debe llamar toda nuestra atención es lo que no ocurre. Lo que no ocurre es institucionalidad. Las instituciones públicas se han privatizado a merced del Gobierno, la República contemplada en la Constitución solo existe en letras jurídicas muertas, en Venezuela reina la anarquía de quienes gobiernan por encima de todos los derechos de un pueblo extremadamente noble.

El pueblo sin derechos intenta ejercer sus deberes, el deber de protestar reclamando lo que le corresponde, reclamando se cumpla con la constitución sin nefastas interpretaciones que rallan la vulgaridad. Lo que está ocurriendo es una nación que se cansó de ser el país más inseguro del planeta, con la inflación más alta del mundo, con una escasez de alimentos y medicinas al que solo las justifica la corrupción, el despilfarro y la desatención a lo que realmente es necesario e importante para pueblo.

Todo empeora cuando en vez de corregir su desastre, el Gobierno profundiza su proyecto, no tiene opción, debe dosificar lo poco que va quedando, pues nadie sensato invierte en un país cuyo modus vivendi es idéntico al de un film del lejano oeste, donde gobernantes y allegados, exhibiendo sus riquezas, imponen convenientemente sus “reglas” frente a un pueblo harapiento y muerto de hambre.

¿Cuál es la solución? Seguir exigiendo la restitución del hilo democrático por todas las vías permisibles ¡Todas! Obligar a las instituciones que cumplan con su deber constitucional, no aceptando ser alimentados por denigrantes cajas de comida, ni la implantación de sistemas excluyentes. Se debe presionar para rescatar las elecciones cuanto antes ¡Sí! el 6D de 2015 quedó demostrado que ante el abominable rechazo al régimen no hay fraude posible, sería grotescamente obvio, suicida.

Hoy Venezuela necesita un liderazgo político tanto o más decidido al que nos liberara hace 200 años de aquellos conquistadores. @leandrotango


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