Crónica del inefable afro-descendiente revolucionario

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YORMAN TOVAR.-

“Pueden quemar el cielo, reventar el país, lo que quieran. Cuatro hijos de papá no pueden estar por encima del pueblo. Deberían darle el Premio Nobel de La Paz por sus esfuerzos por el diálogo. Maduro es el presidente de la paz”. Estas frases entre comillas pertenecen al más ilegítimo de los 42 ministros de la sobrecarga burocrática creada por Maduro, dos unidades mayor al número de la pandilla de ladrones de ALÍ BABÁ. Es Aristóbulo Istúriz, ministro para las “comunas”, una palabreja que no aparece por ningún lado en la Constitución-1999, por tanto, es un ministerio ilegal.

En la llamada “IV República” fue sindicalista magisterial, primero con AD, luego con el MEP y más tarde con Causa R, y como siempre gozó de fuero sindical, pues nunca dicto una clase. Causa R lo hizo diputado al Congreso Nacional, y el 4 de febrero de 1992, él y Caldera, en la sesión bicameral del parlamento, se catapultaron con sendos discursos alusivos a la crisis generada por el paquete económico de CAP. Un año después Caldera alcanzó de nuevo la anhelada presidencia y el “afro-descendiente” Aristóbulo resultó electo alcalde de Caracas, ante el NEGRO Claudio Fermín de AD.

Usando la nomenclatura revolucionaria para no caer en discriminación racial, en relación con este “afro-descendiente” debemos pensar que a nuestra historia política –referente a la transición entre el siglo XX y el XXI- le hubiese bastado con juzgar a Istúriz por su pírrica gestión como alcalde de Caracas, pero parece que la historia lo destinó a seguir aspirando cargos y meter la pata donde quiera que lo enchufan.

Azuzado por Chávez le dividió Causa R a Andrés Velásquez y creó el PPT, el cual abandonó para enchufarse en el MVR, y luego en el PSUV. Chávez lo nombró ministro de Educación donde, aparte de negrear a sus colegas maestros, pasó sin pena ni gloria. Siendo barloventeño, ni de vaina aspiró la Gobernación de Miranda, pues de allí Capriles saldría solamente “inhabilitado”. Por eso aceptó la papaya de Anzoátegui, apoyado en los estertores que quedaban de Chávez. Allí también fracasó y lo sacaron de comodín a ocupar la vicepresidencia donde tampoco lo dejó brillar el sombrío “Platanote”. Ahora lo colocan en un ministerio falso, pero perverso, cuya misión es manipular las conciencias de los más vulnerables ante la hambruna y mantenerlos sumisos a la demagogia madurista permanente. ¡Qué dañina es la dádiva! Pero más dañino es el prestidigitador que juega con ella para sacar dividendos electoreros. Esa es la misión actual del afro-descendiente de la revolución, y como él hay muchos agazapados en cada espacio político.

Cuando Chávez metía la pata en sus cadenas salían dos aduladores a remendar el capote: Primero José Vicente, tratando de explicar lo que había querido decir el presidente, luego, Aristóbulo, diciendo: “fue que el presidente se fumó una lumpia”. Ahora no sabemos qué carajo se fumó este fraudulento ministro cuando habla de “cuatro hijos de papá”, si la verdad es que los que están en la calle no son nada más Capriles, Freddy Guevara, Borges y Ocariz, sino millones de venezolanos dispersos en las calles de todos los pueblos y ciudades; casi el 90% que rechaza, tanto a Maduro como a su entorno (incluido Aristóbulo). No en vano sentencia el ex guerrillero Douglas Bravo (antiguo mentor de Chávez): “A Maduro no lo va a juzgar el pueblo por ser colombiano sino por corrupto, por haber destruido la economía, toda la plataforma tecnológica, por haber llevado a Venezuela a una dictadura, por haber violado los derechos humanos y por eso no lo salva nadie”.

El Premio Nobel de La Paz se otorga “a la persona que ha hecho el mejor esfuerzo o la mayor cantidad de contribuciones para la fraternidad entre naciones”. Ahora bien, si no se justifica el Nobel de La Paz a Santos, pues en Colombia la firma del Tratado de Paz con las FARC fue un show mediático. Si Piedad Córdova, financiada por el Estado venezolano, hizo barro buscándolo para ella o para Chávez, sin ningún éxito, no podemos pensar que la organización noruega pueda tan siquiera aceptar la postulación de Maduro:  culpable de más de 40 crímenes en las manifestaciones de 2017; el mismo que habilita malhechores “colectivos” y viste de policías y GNB a sicarios del “G2 cubano” y les ordena matar a desarmados manifestantes; el mismo que ordenó zumbar dañino gas con pimienta a la marcha de las madres en su día y a la ancianidad que clama por comida y medicamentos. ¿Puede considerarse “presidente de la paz” a un sujeto que arenga por la televisión a los “reservistas” a disparar contra la juventud universitaria?

Lo que sí debería crear Maduro es “El mecate Dorado” para premiar a tanto jalamecate ¡Ay, Aristóbulo, qué mal haces quedar a la negritud! No eres digno descendiente, ni de “Andresote” ni de “Miguel de Buría”; menos de José Leonardo Chirinos ni Negro Primero. A lo mejor, por lo de santero, podrías descender de Negro Felipe o de otro ídolo yoruba de la superstición caribeña ¡Qué vergüenza de afro-descendiente! elmayortrovon@hotmail.comjinetetovar@gmail.com

 


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