La prostituyente comunal de Maduro

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YORMAN TOVAR.-

¡Prostituir! Infinitivo apropiado para relacionar la artera intención de Nicolás Maduro, en la búsqueda de otro golpe de Estado para eliminar la Asamblea Nacional, electa por la mayoría de los venezolanos. ¿Sinónimos de prostituir?: envilecer, degradar, rebajar, humillar, deshonrar, mancillar, desacreditar y corromper. Esos diez verbos en infinitivo han sido conjugados en todos los tiempos simples y compuestos, en todos los modos y voces de la gramática contra “La Mejor Constitución del mundo” (a decir de Chávez). Nuevamente los rábulas de la dictadura, encabezados por el mamotreto jurídico de Herman Escarrá agitan a Maduro para que ejecute otro golpe de Estado, a fin de perpetuarse en el poder. El temor de medirse en una elección, medianamente seria, incluso con el fétido CNE actual, conduce a este “Pobre Gallo” a convocar, mediante decreto, violando leyes, una Asamblea Constituyente “comunal”. Precisamente adjetivada por la figura “comuna” que tampoco aparece en la Carta Magna, y de ñapa una comisión, exclusiva de su partido, designada por él mismo, con “piezas de colección” como Elías Jaua, Aristóbulo Istúriz, Cilia Flores, Herman Escarrá, Iris Varela y Elvis Amoroso.

¡Qué clase de democracia protagónica y participativa es esta! Negaron el referendo revocatorio (que sí es constitucional), nos han negado el derecho de al voto para elegir gobernadores y Consejos Legislativos porque saben que perderían hasta en Apure, Cojedes y Portuguesa, así como perdieron el bastión de Barinas. Y una vez perdido el contacto con las multitudes de ayer no les queda otra opción que la mentira mediática, el terrorismo, el cinismo y el fraude. Los cuatro elementos antes mencionados se perciben en los jingles de la ley mordaza con que obligan a los canales privados a mentir, sobre todo en ese del plan “anti golpe” donde se ven las tomas de los colectivos lanzando bombas molotov y haciendo destrozos para culpar a la oposición. Piensan que el televidente consciente va a creer que los opositores hagan destrozos al lado de la indiferente Guardia Nacional y no detengan infraganti a nadie.

La guerra civil tantas veces anunciada está en ciernes: heridos, detenidos, muertos a plomo y a gases lacrimógenos; paramilitares “colectivos” previamente ideologizados y entrenados por los esbirros cubanos de G2, que andan generando, junto a la GNB todo ese caos para culpar a los adversarios de las barbaridades contra la humanidad y contra la propiedad, tanto pública como privada. Para muestra, un botón: en Guanare, donde la gente poco paga el servicio de agua potable, después de los sucesos del 19 de abril, cuando incendiaron el edificio administrativo de este servicio, al día siguiente dijo alguien del Gobierno regional que se habían robado 600 millones de bolívares (ese debe ser el déficit y ahora pretenden encubrir el guiso con supuesta guarimba).

Cínicos mediáticos que publicitan una “Venezuela Indestructible”… ¿qué más la van a destruir? Si ya arrasaron todo. Chávez quiso ser el mitológico Rey Midas, que todo lo que tocaba lo convertía en oro; pero tanto él como el pusilánime legatario, todo lo que han tocado -contrarios al Rey Midas- lo han convertido en materia blanda nauseabunda, del mismo color del oro: la faja petrolífera del Orinoco, el arco minero, la producción alimentaria, la industria, la salud, la educación, los poderes, la moral, la Constitución, y hasta la conciencia de muchos venezolanos.

La posición que asumió Monseñor Arias Blanco contra la dictadura de Pérez Jiménez se repite hoy en voces de los cardenales de la Iglesia Venezolana y hasta en sencillos curas valientes como el Padre Palmar, aunque haya pescadores en ríos revueltos como el periodista Manuel Isidro Molina (verdugo con la oposición y blandengue con la dictadura), quien afirma que hay “manipulación del fanatismo religioso”, porque el Padre Palmar escribió lo siguiente en su cuenta de twitter, refiriéndose a los sucesos actuales: “El infierno se autodestruye cuando el diablo que gobierna bajo el esquema de la muerte es víctima fatal de sus propios demonios, que aniquilan todo lo que encuentran a su paso. Es hora de que este castillo de opulencia, tiranía y manipulación ideológica llegue a su final”. Nos corresponde a nosotros decir: ¿Quién ofende con la verdad?

Es injusto acusar a Palmar de fanático religioso por decir la verdad, además de que su preparación académica levítica lo faculta para ello. Hacerlo sería como acusar al profesor-diputado José Guerra de “fanático de la economía” por sus acertadas opiniones al respecto; o acusar a don René Sosa en Portuguesa de “fanático agropecuario”, si ha sido ese su oficio y su vocación innata. Ahora, lo que sí hay de sobra son fanáticos de la mentira mediática, sicarios del terrorismo, el cinismo y el fraude. Y contra ellos es que va este pueblo, decidido y sin miedo, para decirle a Maduro: ¡tú PROSTITUYENTE COMUNAL no va, queremos elecciones limpias. Aquí el que sobra eres tú! elmayortrovon@hotmail.com      jinetetovar@gmail.com


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