plegarias a dios por nuestra madre venezuela

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YORMAN TOVAR/

“La madre, como la escala de Jacob, es el lazo que nos une a Dios”. Apoyado en esta frase del escritor panfletario Vargas Vila, acudo a ti, Dios, por medio de ese cordón umbilical que es nuestra madre, para pedirte a ruegos que metas tu portentosa mano por ella, que también es tu hija. En estos infaustos momentos, Señor, acudo, contrito, para que protejas de esta gavilla infernal a nuestra matrona llamada “PATRIA”. Yo sé, Señor, que tú estás al tanto de quiénes son esos malvados; y no son precisamente los que conocemos como “apátridas”, “pitiyanquis”, “pelucones” o “lacayos del imperio”. ¡No! Yo sé que tú conoces a esos siniestros hijos, filibusteros endógenos, que nacen, como brotan los gusanos de los excrementos, y cínicamente llaman “gusanos” o “parásitos de la derecha” a los que los adversan.

Señor: ellos son una minoría de malos hijos, organizados en cayapa para usar y abusar de nuestra vieja madre, succionándole toda la leche de sus exangües senos, ultrajándola, saqueándola y dilapidando el producto que queda, en asociación para delinquir con otros malos hijos de otra Mamá Patria que tiene 58 años sitiada por una minoría de rufianes alimañas, que sometieron a la mayoría de sus hermanos a las garras y fauces de otro bicho de uña llamado “socialismo” que según Honorato de Balzac, “es un viejo parricida que asesina a su madre la República y un fratricida que aniquila a su hermana la Libertad”. Líbranos, Señor de semejantes plagas egipcias.

En estos tiempos de extrema miseria humana, Señor, recuerdo la frase de un filósofo: “el hombre es lobo del hombre”, que traduce el canibalismo que impera en la actualidad, extenuando las fibras maternales de Venezuela, pero creo que lo que más se adapta a la indigencia de nuestra matrona es este proverbio chino: “el peor enemigo del hombre no es el hombre, sino el hambre”. En medio de este horrible flagelo, Señor, llora ante tus ojos el proverbio bíblico exclamativo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos”. Nuestra madre, Jehová de los ejércitos, padece con la mayoría de sus hijos la hambruna alimentaria a la que nos someten los hijos farsantes. En dictaduras del pasado, sólo los presidiarios eran sometidos “a pan y agua”. Nosotros estamos peor que aquellos: hacemos colas para comprar PAN, pero nos quitaron la harina de trigo; y tampoco hay AGUA si no la compramos, y la Justicia, maturranguera prostituta: se quitó la venda de los ojos y la balanza la mandó a la porra. De ella solo se escucha “el hálito canalla de las mujeres ebrias”. No hay “Defensor del Pueblo” que defienda, ni “Fiscal General” que fiscalice, y la “Contraloría” solo sabe inhabilitar injustamente a líderes democráticos.

Asimismo, Señor, nuestros enfermos mueren de menguas. Médicos de manos atadas y hospitales sitiados por la indigencia a la que la someten los empoderados. Según Cervantes “Dios, que da la llaga, da la medicina”. En este régimen, Jehová, nuestra madre Venezuela te ruega que así como se inoculó esta pústula en sus vísceras, víctima de infectos protozoarios, le des la medicina, un purgante efectivo para expulsarlos, y así salvarse de la nueva pandemia llamada “Constituyente Comunal”, cáncer que terminaría de invadir sus agotadas células constitucionales.

¡Oh, Dios! “luchar con lo difícil es grandeza, pero con lo imposible es locura”. El camino de lucha que ha escogido la mayoría de nuestros hermanos es difícil. No permitas que se haga imposible, para que no sea una locura, aunque como dijo Chesterton: “loco no es el que ha perdido la razón, sino el que lo ha perdido todo, menos la razón”. A Nuestra madre Venezuela le han robado todo: riquezas, soberanía, vergüenza, democracia, ética, y hasta le han matado gran parte de sus hijos, pero a la mayoría de los que sobrevivimos, nos queda intacta la razón. Señor, ábrenos a todos las fibras de la reflexión, que son los ojos del alma, para enfrentar con sensatez ese poder corrompido que vuelve estéril el vientre de nuestra Venezuela, pues ese poder nos está asesinando. Tuvo razón Erasmo al sentenciar que: “cuanto mayor es el poder, tanto más daña si cae en un hombre malo o necio”. Verbigracia: un maula y necio, hijo putativo de otro maula y necio.

Hoy, en el Día de la madre, ¡Oh, Dios!, parafraseo al poeta mejicano Antonio Médiz Bolio: “!Madres de los héroes , madres de los mártires, / madres del soldado que cayó en campaña, / madres del que sueña con la gloria arisca,/ madres del que busca paz sin encontrarla,/ madres del vencido sin lauros ni lucha, /madres del que vence con fortuna y fama/madres de mendigos y de paladines,/ de triunfantes próceres y de oscuros parias./ Sean todas benditas en todas las lenguas/ por todos los hombres de todas las razas./ Santas madres nuestras que nos dieron todo/ sin pedirnos nada”. Bendícelas, Padre Eterno, pero no olvides a nuestra MADRE VENEZUELA. ¡Líbranos de tanto desmadre!

elmayortrovon@hotmail.com

jintetovar@gmail.com


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