se acabó el recreo

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AUBER INFANTE BUSTAMANTE/

El reloj avanza. Desde hace 20 años la parca cuenta muertos 20.000, 160.949, 300.000… y espera paciente enfermos y disidentes. En la calle ancianos babean por el efecto de los gases lacrimógenos, un famélico joven desnudo blande una Biblia como arma, mientras reclama comida y libertad. Hay  familias tristes. El odio de los malhechores crece, bailan sobre la sangre de jóvenes víctimas y saltan torpemente sobre los cadáveres, Cantan loas sobre el hambre y las enfermedades, tocan tambor sobre la espalda de niños inflada por los gases o macilentos por el hambre. Disfrutan plenamente patear los caídos, golpearlos con el arma oficial, encarcelar inocentes acusándoles de terroristas. Han disfrutado su impudicia. Sigue el tiempo su paso inexorable. La fiesta que trasnochó por su relajo, que por el alto volumen causó pesadillas, con los disparos a cualquier hora del día, está terminando y quieren prolongarla asesinando pueblo. Así celebran su paso lerdo por Miraflores. La parca espera paciente, la justicia también.

La delincuencia hecha gobierno invade la institución militar, juzga inocentes, tortura, desaparece personas y en el camino, por qué no, asesina. Una intolerable desigualdad social compleja, honda, es urgente solucionar; se combina con datos peligrosamente ciertos de mala educación, deficiente salud, pésima vialidad y otros temas muy urgentes. Grandes economistas esperan para abordar los índices inflacionarios que ponen un freno a cualquier posibilidad de competir y crecer en un mundo globalizado. Peligra el progreso de valores como la solidaridad, la democracia, el rigor y el respeto por los derechos de los demás.

Nuestra estirpe es libertaria, así somos desde que Bolívar, Páez y sus llaneros liberaron cinco naciones. Con los gochos de puntero, asumimos y nos liberamos del yugo comunista. No hubo necesidad de apoyo militar extranjero. Lo más deseado por ustedes como era que los gringos bombardearan Miraflores para justificar la incapacidad, no ocurrirá. Gracias a Dios tuvimos la fuerza de voluntad para entenderlo, así poco a poco, la gente se sumó voluntaria y pacíficamente a la causa. La parca espera paciente, la justicia también.

Se acabó el recreo del regalo petrolero. Un estilo directo y sin aspavientos, con valentía, nos indica como replantear  nuestra relación con América Latina y el mundo. La grave situación política, social y económica, así lo exige. Está próximo a instaurarse un gobierno que pondrá orden en medio de éste relajo que tiene 19 años; una tarea es remecer y entusiasmar la clase profesional y trabajadora, al pueblo en general; es una necesidad para la nueva Venezuela. Ante la inminente llegada de un nuevo orden en la relación del Estado con la sociedad y con ello, una figura con autoridad política y militar, se escucha el grito de “a correr piojos que llegó el peine”. La parca espera paciente, la justicia también.

Queremos venezolanos proactivos como Lorenzo Mendoza, industriales que luchen por llevar la comida a la mesa venezolana y por el bienestar del trabajador, que sean ejemplo de buena formación política como Henry Ramos Allup, constantes y responsables como Enrique Capriles, comedidos y reflexivos como Julio Borges, resteados e incondicionales como María Corina, que insuflen energía y positivismo como Antonio Ledezma y Mitzy, como Leopoldo y Lilian, también necesitamos al concertador y tolerante Henri Falcón. Todos somos necesarios para abordar y superar la crisis.

El pueblo prepara “jaque mate” al gobierno más corrupto desde Guaicaipuro hasta nuestros días, más asesino que José Tomás Boves y más narcotraficante que Pablo Emilio Escobar Gaviria. Con la consigna: Trabajo, estudio, producción y felicidad; vislumbramos una Venezuela libre, con un cielo radiante, su mar azul y una espuma brillante, con una gloria al hombre que labra la tierra y la hace productiva, con sus empresarios generando trabajo, los trabajadores  produciendo y sus estudiantes formándose para crecer con alegría. ¡Que vivan la democracia y los hombres libres, carajo!


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