páez entre cauchos y basura

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WILFREDO BOLÍVAR/

De la autoproclamada e ignara “revolución del siglo XXI”, como triste legado de su malogrado mentor Hugo Chávez, permanecerá en la historia presidencial su personalísimo y acentuado interés en negar los ya tan aturdidos méritos del Gral. José Antonio Páez. Militares y llaneros ambos, los caminos contrarios de sus ejecutorias, de propósito deliberado alejaron al primero del segundo en un afán del fallecido golpista por restar méritos al esclarecido lancero nacido en Curpa.

La construcción de un imaginario falso y maniqueo tramó en la quincalla verbal de Chávez, formada por inconexos retazos de una historia aprendida a medias, una construcción peregrina y errabunda de nuestra historia épica. De suyo entonces, el fanático y religioso empeño en “construir” nuevas fábulas en torno a la llaneridad, arruinando los escasos conocimientos de los venezolanos sobre un Páez de por sí desfigurando, como pretexto y motivo de exaltación sobre un Bolívar artificial y a la carta, fabricado al antojo del narrador farsante.

Como práctica anodina y baladí, en Caracas construye Chávez un mausoleo a Bolívar, para “alejar” al caraqueño de la cripta-panteón presidida por Páez donde reposan los héroes, tumba sobre la que se instala un aire acondicionado oculto con tabiques de cartón, mientras en Barinas, en su fundado Museo Nacional de los Llanos, entroniza una descomunal fotografía a caballo de su presunto abuelo Pedro Pérez Delgado “Maisanta”, como figura central de una llanería falsificada, empeñada en la reconstrucción de nuevos íconos asociados a una historia personalizada y remodelada al antojo del narrador inconexo.

Aguas abajo, con raras excepciones, los militares de este umbroso tiempo histórico postrados a la más supina ignorancia, reproducen el modelo para hacer de Páez una charada bufa. Se ensalza a un Bolívar de fetiche para adular al gran farsante, en el más pueril anhelo de agasajar a un mortal que termina en los labios de las órdenes de mando como “comandante supremo” del más ralo oscurantismo de nuestra historia.

Dos visitas del cronista en el 2017, a los pocos tabernáculos que aún subsisten en Venezuela dedicados a la memoria de Páez, corroboran el sainete de los desarreglos y alteraciones contra el lancero. En abril en visita a Curpa, lugar de su nacimiento, convertido por accidente (no decretado) en una suerte de “cuartel militar” de los comandos rurales de la Guardia Nacional Bolivariana, acompañando la visita latinoamericana de Gabriel Chaquea, pariente del prócer Juan Guillermo Iribarren Chaquea, nos topamos al pie de la estatua con un monumento convertido en “campo de entrenamiento” para prácticas militares tipo comando.

La deplorable imagen del monumento, construido e inaugurado por el presidente Rafael Caldera en 1973 en el centenario de la muerte de Páez, hoy luce como una chivera de neumáticos y depósito de enseres. Cientos de cauchos arrumados tirados frente al pedestal, las paredes adyacentes pintarrajeadas de verde camuflaje, la cantina transformada en calabozo y los reos descalzos o semidesnudos, deambulando por instalaciones otrora del esparcimiento dominical familiar. Se prohíbe el paso de visitantes civiles; y se quejan los funcionarios del museo, sobre las dificultades sufridas a diario para su acceso laboral a un espacio arbitrariamente convertido en zona militar, cuando no lo es.

En mayo en Valencia, la “Casa de Páez” luce una flamante valla anunciando reparaciones millonarias de la revolución, mientras permanece ocasionalmente cerrada. Sobre el frontispicio los pensamientos del llanero, instalados por su personal interés en enrostrar cultura tras haber sido un “pata en el suelo” en los llanos barineses. La fotografía testimonio tomada por el cronista frente al inmueble parece un epílogo: un hombre pobre recogiendo comida entre las bolsas de basura, frente a la casa del hacedor de la república. Entre otros desaguisados, a estos episodios se ha reducido la Nación del auténtico fundador del Estado nacional. ¡Vivan como si fueran a morir mañana, pero estudien como si fuesen a vivir siempre!

cronistadearaure@gmail.com.


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