el hurto famélico

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CARMEN PÉREZ MONTERO/

Este desastre en que se ha convertido Venezuela, para tristeza e impotencia de sus habitantes, es el resultado de las políticas equivocadas de este régimen, ya convertido en vulgar dictadura.

Recuerdo como si fuera hoy el primer discurso pronunciado por Chávez cuando asumió la Primera Magistratura de la República Bolivariana de Venezuela, donde, para congraciarse con sus acólitos y los delincuentes que lo seguían, afirmó que todo aquel que robara por hambre y necesidad no sería castigado porque el hurto famélico no podía ser condenado. Que un hombre o mujer, debía llevar comida a sus hijos o a su hogar y si no tenía los medios para lograrlo y robaba para poder sobrevivir junto a los suyos, no debía ser castigado, que los malandros debían ser llamados “buenadros”  porque eran seres sufridos y rechazados por la sociedad.

La definición de hurto famélico, para aquellos que no tienen claro qué significa, “es la sustracción de productos de primera necesidad por un individuo sin emplear medios de violencia física o moral. Estos productos u objetos deben ser estrictamente indispensables para satisfacer sus necesidades personales o familiares del momento. En el Derecho Penal puede actuar como causa de justificación, dentro del estado de necesidad”

Hoy tenemos el resultado de ese discurso populista e irresponsable. Y el régimen no puede quejarse de lo que él mismo creó. “Cría cuervos y te sacarán los ojos”.

Hoy,  los malandros,  convertidos en peligrosos delincuentes, roban televisores por hambre, aires acondicionados por hambre, perfumerías y peluquerías por hambre, matan libremente por hambre, asaltan a los usuarios de  los autobuses por hambre. Todo se ha convertido en hurto famélico y no hay Ley ni Gobierno que les proporcione el castigo justo para purgar sus crímenes, atracos y todas las violaciones a los derechos humanos que a diario  cometen.

Este régimen organizó, armó y autorizó a los colectivos y grupos paramilitares para que actuaran contra los venezolanos que piensen distinto a la filosofía gubernamental, es el mismo régimen, ese que busca los culpables entre los jóvenes de la oposición,  el único  responsable del casi centenar de fallecidos que han dejado estos tres meses de protestas.

El lunes pasado en el Estado Zulia fue saqueada una ferretería y un expendio de licores. ¿Se podrá considerar esta acción como una actitud famélica? … Eso no es hambre sino vandalismo, falta de valores morales en una sociedad corrompida y tan deteriorada que ya ha rebasado el límite de asombro de sus integrantes. De una sociedad tan descompuesta se puede esperar lo peor.

El monstruo de la violencia callejera tiene un padre y toda Venezuela sabe que fue el “eterno muerto”. Él, con su discurso populista, instó a los jóvenes a delinquir y a convertirse, con un diplomado de 18 años, en diestros delincuentes. Él inspiró a los mafiosos, ladrones, sicarios, corruptos y criminales para que actuaran al margen de la Ley, amparándolos con la figura de “dejar hacer y dejar pasar”.

Ya hoy es tarde, el régimen está viviendo sus últimos días. Maduro y sus acólitos, enchufados, dejaron escapar esta problemática social y nunca hubo quien colocara “el cascabel   al gato”. Venezuela se convirtió en un país sin Ley donde se roba, se secuestra y se mata sin temor, a sabiendas de que no habrá castigo posible y en el Mundo entero se ha sembrado el temor de visitarla debido a la poca o ninguna garantía de vida para el turista.

Así, amigo lector, que el hurto famélico se convirtió en la más burda excusa para delinquir en un país sin gobierno, sin moral y sin Ley.

carpm44@gmail.com


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