Ensueños de libertad

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(Por: Yorman Tovar) Soñoliento aún, el pueblo abandona catres, hamacas y cuchitriles. Corona de espinas es el hambre, ciñendo las sienes de cada hombre, de cada niño, de cada anciano y de cada mujer. Pesaroso pasa un Cristo hacia su Gólgota cotidiano. La pesada cruz es una bombona sin gas doméstico, doblando la espiga de sus lomos. Una mujer preñada de semen, de hambre, de martirio y de miserias, sortea su escasa fuerza en una cola para comprar leche y pan. En un mísero hospital oncológico infantil- sin insumos medicinales y con mal pagados galenos- inocentes criaturas gimen ante la proximidad de la muerte; y en otro hospital -asediado por la escasez y el hampa- pacientes renales claman por ayuda humanitaria internacional. Hasta todos ellos (niños y adultos) llega la fetidez del “gasecito” lacrimógeno que puebla “Los Espacios Cálidos” de la sucursal de los avernos. Rugen las motocicletas de los “Colectivos” encapuchados, delincuentes con licencia socialista para matar, poniendo mordazas de plomo grueso en bocas hambrientas que gritan: ¡Libertad… libertad!

Un Guardia Nacional Bolivariano arrastra por el asfalto a una mujer que pide elecciones libres y dos Policías Nacionales, también Bolivarianos, patean las costillas de la dama humillada. En espacios geográficos diferentes, pero al unísono, caen heroicamente dos estudiantes, cada cual con un negro orificio en la sien. Sendas balas, importadas por el “Presidente Obrero” taladraron la esperanza del nuevo amanecer y la calle se tiñe de sangre joven: como la de los seminaristas de La Victoria (1814), como Armando Zuloaga en Cumaná, en la mañana de la invasión del Falke  y como Domingo Salazar en un pasillo de la ULA-Mérida en los terribles años 70.

El sicariato cívico-cuartelario irrumpe en el parlamento, y por orden del cachorrillo de Mussolini, vapulea la democracia encarnada en siete diputados surgidos del sufragio popular. Émulos del déspota Monagas (matón de Santos Michelena y agresor, por mampuesto, del indoblegable Fermín Toro), los imitadores de Carujo y Apolinar Morillo, pagados por el José María Obando de “El Furrial”, penetraron a torcerle el pescuezo a la prístina deliberación. La indiferencia de un coronel proxeneta de la barbarie y agresor de civiles desarmados, miró de soslayo a los cobardes que vomitaban furias de resentidos sociales, truncando el debate de ideales. El “Padrino” de la mafia -de la boca para afuera- condena los hechos de irrupción al parlamento, guiados por el “Cabeza e mango” (copia fiel de los prevaricadores de “La Hojilla” y “El Mazo”), mientras tanto aplaude la condecoración de su perro de presa (el coronel proxeneta).

Simultáneamente “El títere bigotudo”, manipulado desde “El Mar de la felicidad”, ofendiendo la majestad del sobrio liquilique, unas veces maltrata los cueros de un bongó, creyéndose la reencarnación de Mongo Santamaría, y otras veces bailotea al compás de un acocainado són del jíbaro Marvin Santiago, y charlatanea sandeces sobre una espuria “Constituyente Comunal”. Un falso poeta revolucionario -supuesto emisario para la defensa del pueblo- recibe licencia para acusar, acosar e imputar a quienes osen decir la verdad, terminando así de decapitar la Carta Magna con “El hacha de los santos”.

“El régimen se disuelve”, dice un experimentado editor en el exilio. Presidentes de dos potencias, defendiendo intereses diferentes, negocian la libertad condicional del “lomito” de los presos políticos y hablan de futuro exilio dorado en “El Mar de la felicidad” para Herodes y Herodíada. El categórico ex reo de Ramo Verde, con un brazalete electrónico en el tobillo, que pesa tanto como un grillo gomero, saluda al pueblo desde la azotea de su casa-celda, mientras “El Monstruo de El Furrial” muerde su propia rabia por la liberación de su recluso particular.

La vieja mujerona que alguna vez fue “Dama Ciega”, hoy prostituida, siente que el ex presidiario, fotografiado con números en el pecho, y  que ahora la tutela, tira su BALANZA al cesto de la basura y quiebra su espada justiciera. La dama, ya sin venda en los ojos, siente bajo la ofendida toga, que su ropa íntima se moja de incontinencia leguleya. La Señora Constitución, violada por brutales machos tribunalicios y por cuatro sacerdotisas electoreras, se avergüenza de dolor y añora su viejo epíteto de “La Mejor Constitución del mundo”. Por otro lado, la malparida “Constituyente Comunal y Sectorial” parece morir mal naciendo  en brazos del rábula progenitor. Ella llora porque el pueblo la juzga y la condena antes de nacer.

De los claveles de esa sangre derramada brotarán lirios de nuevas esperanzas; y de los lomos doblados del Cristo de la bombona vacía surgirá el sudor que regará los surcos para la nueva cosecha; y del coraje de la dama arrastrada por “los tres héroes condecorados” por Miraflores, emergerá la nueva madre de la patria; y de los nubarrones de gases lacrimógenos, surgirán, con varoniles alardes,  las voces de los jóvenes caídos, agitando banderas de triunfo: ¡Ha huido el déspota! ¡Hoy los narco-ladrones cantarán en La Haya! ¡Retoñó el pescuezo a la decapitada libertad! Hoy domingo, ábrele las puertas a la libertad. ¡El plebiscito va!

elmayortrovon@hotmail.com

jinetetovar@gmail.com


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