¿Leopoldo en casa?

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NARCISO TORREALBA.-

“Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.” William Shakespeare

El regreso a casa de Leopoldo López ha sorprendido a un sector importante de la población. Este personaje, agarró protagonismo con las guarimbas desatadas en nuestro país, por el cual pasó un corto tiempo en la cárcel con las comodidades de un preso de jerarquía. Fue tomado como bandera de lucha por la oposición venezolana, copiando exactamente todos sus locuras para atacar al gobierno, y tratar de anarquizar a la sociedad venezolana, en beneficio de los intereses oligárquicos, aumentando el saldo de muertos, heridos, y pérdidas incalculables, para después justificar esas acciones como si estuvieran en un juego de niños agarraditos de la mano: ¡libertad! ¡libertad! en contra de una supuesta dictadura, que solamente existe en la mente enfermiza y disociada de estos enfurecidos hasta más no poder, llegando a cometer actos de barbarie, al convertir a un joven en una antorcha humana, supuestamente al confundirlo con un “chavista”, prueba del odio propio de las hordas fascistas.

Apenas se empezó a regar la noticia, se han presentado los más variados comentarios, en pro, y en contra, sin faltar los chistes y chanzas hacia la compañera del acusado y enjuiciado, quien últimamente se había convertido en una peregrina, montando verdaderos shows políticos, hasta llegar a encadenarse a las puertas del Vaticano. La pareja –Lilian -Leopoldo– aprendió a vivir con los oídos encendidos por el poder mediático, desde el mismo momento de haber sido llevado a “Ramo Verde” el gran incitador de la violencia callejera; para luego ir creando falsedades, con tanta facilidad, que por momentos cualquier sitio de reunión ha servido para farandulear, al preguntar por la salud de Leopoldo, como si fuese un afamado artista de cine, la televisión o la música; otra prueba del gran poder de los medios, para “atrapar” la mente del ser humano, hasta dejarlo sin pensamiento político, convirtiéndolos en protectores de personas, como sucede en los barrios con los jóvenes mala conductas, o en la cárceles con los “pranes”, una especie de “héroes” de la noche a la mañana.

Todos los argumentos o excusas para justificar el beneficio o el privilegio otorgado a un convicto y confeso de la justicia venezolana, los podemos rechazar sabiendo la forma cómo ha arremetido contra el Estado venezolano; solamente hay una sola explicación aceptable por el bien del país: la relacionada con la paz, porque nadie puede entender cómo puede funcionar el Estado venezolano– a pesar de todo, sigue adelante por la valentía del presidente Maduro, la FNB, y el bravo pueblo– cuando han pasado tres meses perturbando la tranquilidad del país, mientras los grandes empresarios atormentan a los consumidores con el escandaloso aumento de los precios.

¿Qué puede pasar ahora? Por las declaraciones del recién acomodado en su natural alcoba de matrimonio, podemos sacar la siguiente conclusión: piensa seguir desafiando al Estado venezolano, echando a un lado las leyes venezolanas, y a la vez pisoteando el dolor y la amargura de los familiares de los fallecidos y heridos en estos tres años de guarimbas y terrorismo en las calles venezolanas, quienes han entendido el grave momento del país, respetando la decisión del TSJ;  mientras del lado opuesto, siguen creyendo que tiene todo de su parte para asaltar el poder, despreciando al valiente y heroico batallón rojo del pueblo, que se mantiene firme al lado del presidente Maduro y las FNB,  a pesar de todos los comentarios, inquietando a más de uno.

Por todas esas bravuconadas del presidiario casero, tenemos el deber ineludible de recordarle a los enemigos de la patria: no se equivoquen, porque la paciencia es lo que ha permitido mantener la relativa calma, tranquilidad, en bien de la paz, tan necesaria en cualquier país del mundo, sabiendo que las amenazas del imperialismo son en serio, y al final no selecciona a las claques para protegerlos. Narciso_t_29@hotmail.com


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