Tiempos de desesperación

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IVÁN COLMENARES.-

Dicen que es mala consejera y muy peligrosa. El gobierno de Nicolás Maduro enfrenta la recta final pero en caída libre. Y uno dice Maduro, hasta con pena ajena, porque siempre se comió el cuento de su humildad, su afabilidad, en ese gigante con cara de bonachón. Aquí uno se pregunta si es verdad ese refrán  “dime con quien anda y te diré quién eres”, el cual demuestra que hay amistades que dañan a un ser humano. O ese dicho español “para que conozcas a Pepillo darle un carguillo”. Lo cierto es que Maduro es la cara de un equipo perverso, que con 18 facciones controla el botín que es Venezuela, pero que aún flaca y miserable como la tienen, esa vaca tiene leche aún para ordeñarle.

Esa desesperación de la cúpula la aprovechan los oportunistas. Y ojalá este mensaje lo leyera Diosdado, que algún patriota cooperante se lo hiciera llegar, porque las malas lenguas dicen que él controla al SEBIN, organismo perseguidor de la oposición, que aprovecha eso de que “en río revuelto, ganancia de pescadores”. Por acción o por complicidad.

La Operación Tum Tum, en una de esas madrugadas ominosas en Guanare, se llevó a tres ciudadanos, a una de ellas en retaliación porque no encontraron al marido, la mayor injusticia de esa hora. Buscaban a un joven con discapacidad y al hijo de Julián Terán, cuya única culpabilidad es ser hijo de quien es y tratar de defender el negocio de su madre, ante la ira de los colectivos que destruían a la sede de Hidrosportuguesa, el 19 de abril.

El padre, conocido comerciante de larga data, en negocios que todo el mundo conoce, amigo de mucha gente, incluso de un gobierno al que apoyó durante mucho tiempo, ha narrado detalladamente los hechos de esa madrugada vergonzosa para el SEBIN. Pruebas y videos muestran como una funcionaria, si mal no recuerdo, entra a la casa con una bolsa, donde llevaban los elementos que sembraron: metras, cacerinas, uniformes recién planchados y quien sabe que cosas más. Y se metieron en el cuarto equivocado, el del hijo  menor de Terán, porque José Rafael duerme en una habitación en la parte superior de su residencia.

Fuentes cercanas al exciclista me han indicado, que fue objeto de un intento de extorsión, porque a él también se lo llevaron detenido, lo que indica que algo olía mal en Dinamarca. 200 millones parece que pedían, pero lo que extraña es que al SEBIN, son llamados dos comerciantes muy conocidos en Guanare, que servían como colchón para la negociación, nombres que tengo en mi poder, pero que me reservo, que mantienen una relación comercial con Julián. Extraña toda esa tramoya alrededor de un joven sin antecedentes, que no es político militante, que no activa, que sólo manifestó en algunas oportunidades, que tiene afectos por Voluntad Popular y a quien le imputaron más delitos que a Leopoldo López, incluso de financiamiento del terrorismo, cuando al parecer  la razón de que lo enviaran a Santa Ana del Táchira, es simplemente por ser hijo de quien es, para pagar de esa manera, una deuda que algunos no quieren cancelar.

La crueldad del SEBIN se manifestó en la esposa del otro comerciante, por cierto también de vehículos, a quien detuvieron durante varias horas porque su marido no aparecía y no sé en cuál código penal se permite tal tropelía. Pero con José Rafael se ensañaron tanto los elaboradores del expediente como el tribunal militar que lo juzgó con esas  pruebas sembradas en la habitación de su hermano.

En algún momento tendré la oportunidad de decírselo con nombres y apellidos al señor Cabello, aunque tengo amigos que indudablemente le darán la información, porque en estas ocasiones, el SEBIN pasa de organismo de inteligencia, persecución y represión, a cómplice de extorsión y chantaje. Eso se averiguará, porque vienen tiempos de justicia.


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