¿por qué participar en las elecciones regionales?

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POR: EDGAR RIVERO

En nuestra realidad tan dinámica y cambiante, son tantos los acontecimientos y tantos los efectos que causan en la opinión pública que generalmente resulta confuso, para el ciudadano común, entender el por qué de algunas decisiones que se pueden tomar y que nos afectan a todos; más aún cuando todo es aprovechado por el laboratorio rojito, para ponerlo a su favor y en contra de los intereses del país.

Algo que debemos destacar es que a falta de medios de comunicación libres, para  informar y estar informados, la gran mayoría de los venezolanos, hemos tenido que emigrar hacia las redes sociales, donde encontramos diversas informaciones y opiniones, las cuales, algunas veces son veraces y provenientes de fuentes fidedignas, otras son producto de ese periodismo ciudadano, que contribuye a difundir lo que no pueden los medios censurados y otra porción de informaciones escritas o en videos que son producto de la campaña roja, que busca desmoralizar, confundir, atemorizar y desmotivar a un pueblo que muere de hambre, sin medicinas y a manos de los cuerpos represivos.

Ahora bien, Venezuela se encuentra inmersa en una inocultable anarquía, pues el régimen, lejos de gobernar para salir de la crisis que ocasionó, sigue adelante con sus planes de convertirnos en un reflejo de la arruinada Cuba, que no luchó en su momento, sino que se fue acostumbrando a la opresión y la miseria; algo que el bravo pueblo venezolano no está dispuesto a aceptar. De allí, que ahora este régimen, con su fraudulenta constituyente pretende continuar la represión, la discriminación política y la destrucción del país.

Ante este escenario, surgen nuevas alternativas; todo con el ánimo y la única intención de salir de este atolladero,  en el cual no estamos dispuestos a seguir sobreviviendo. Pero no es fácil tomar decisiones que involucran al país, sin sopesar primero los positivo y lo negativo. Tomar cualquier decisión en este movedizo contexto puede ser una tarea compleja, nada fácil.  Es hora de la sensatez y la racionalidad, sin perder el norte.

En este sentido, pongo como ejemplo el siguiente: Durante la guerra de la independencia de Estados Unidos de Norteamérica, diversos acontecimientos sucedieron simultáneamente, haciendo muy complejo el proceso de toma de decisiones. En medio de aquella incertidumbre, John Adams insistía en una idea básica: nunca hay que perder de vista el objetivo deseado, cual es materializar la independencia y consolidar el Gobierno republicano. Toda decisión debe orientarse siempre a ese objetivo principal.

Volviendo al caso nuestro, es crucial no perder el norte. El problema de fondo a resolver no es si se participa o no en las elecciones regionales. El objetivo primario hoy día es definir y ejecutar las acciones orientadas a deponer a la fraudulenta constituyente y a restablecer la vigencia de nuestra verdadera Constitución. Frente a eso, todo lo demás es secundario. Sin embargo, es crucial participar.  Perder sin luchar sería un craso error para la oposición y la Unidad.

Claro está, a mi modo de ver todas las  decisiones que puedan producirse en este terreno movedizo de la política actual, debe considerarse como parte de una estrategia más amplia orientada a restablecer la vigencia efectiva de la Constitución en los términos definidos en la consulta popular del 16 de julio, y de acuerdo con el artículo 333 constitucional.  En consecuencia, es importante tener claro que para defender y preservar el sistema democrático es vital activar una serie de estrategias sobre el tapete. Entre ellas la defensa del voto y la descentralización como tal.

Por consiguiente, todo depende de cómo sean valoradas las elecciones regionales. Insisto, si realmente la dirigencia política nacional considera que las elecciones regionales constituyen paso más en el complejo proceso de restablecimiento de la vigencia de la Constitución, entonces, la postulación de candidatos podría ser una decisión racional.  En síntesis, debemos avanzar, por supuesto siempre orientados a poner en práctica una eficaz técnica de democratizar el poder y controlar al Gobierno nacional por la vía electoral.

Finalmente, tenemos un grupo importante de partidos políticos  legalizados, que están dispuestos a inscribir sus candidaturas y exigir, sobre la marcha, garantías electorales mínimas que aseguren elecciones regionales libres y transparentes. En el entendido que debemos enfocarnos en planificar, cuidadamente, la ruta de acción para proteger, a toda costa, los resultados electorales de las regionales. Por todas estas razones, defendamos nuestros derechos como lo garantiza nuestra Constitución, con el voto universal, directo y secreto; la alternabilidad en el gobierno y la descentralización del poder. Negarnos a participar es dejar el camino libre al verdadero enemigo del pueblo: el régimen comunista. Adelante Venezuela, adelante Portuguesa, que sí podremos retomar nuestra democracia.

riveroeeea@gmail.com

 


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