rigoberto y sus cuentos

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POR: ALIRIO ACOSTA

Rigoberto Ramírez Colmenárez es un gran personaje piriteño, conocido desde joven por su rico repertorio de composiciones musicales y por la jocosidad de sus chistes, generados por respuestas graciosas luego de una pregunta o conversación. Virtuoso que nace en Cardeñillo, jurisdicción del municipio Esteller (Portuguesa), el 17 de abril de 1949, hijo de Rodulfo Ramírez y Reyes Colmenárez. Desde pequeño tuvo una vida alterna entre lo urbano y lo rural, pero siempre dedicando ratos libres tocando el arpa, instrumento musical favorito de toda su vida, el cual aprendió a ejecutar con sobrada destreza, pulsando asimismo el cuatro y las maracas.

Pero, además de estas cualidades, Rigoberto es conocido por los chistes creados a su alrededor, lo que ha producido la invención de muchos cuentos donde lo involucran con rol protagónico. De tal manera que son numerosas las ocurrencias de este personaje y las atribuidas a él, consideradas, incluso, patrimonio intangible de la comunidad. Cabe destacar, que algunos habitantes piriteños recopilan estos cuentos y chistes para transmitirlos por tradición oral, tales como Francisco Viera y Francisco Burgos, entre otros.

Relatamos a continuación algunos de estos chistes del acervo cotidiano.

En una oportunidad Teolinda se encontraba en el centro realizando compras y entre estas un pollo, en ese momento se encontró con Rigoberto Ramírez y le pidió el favor: “Rigoberto, hágame el favor y me lleva este pollo para la casa”. Rigoberto le respondió: “con mucho gusto Teolinda”. Al cabo de cierto rato Teolinda regresa a casa y le pregunta a su hija: “Rigoberto no me trajo un pollo por ahí”; “No mami”, responde la hija. Ante tal situación Teolinda se dirige a la casa de Ramírez, lo consigue y le dice: “Usted no me llevó el pollo para la casa”, y Rigo le responde: “Usted no me dijo para que casa tenía que llevarlo y yo me lo traje para la mía”.

Se encontraba Rigoberto en la avenida Vargas de Barquisimeto, no muy lejos del Hospital Antonio María Pineda, en eso se le acerca una señora un tanto preocupada, se dirige hacia Ramírez y le pregunta: “Señor, me podría informar que línea agarro para llegar rapidito al hospital”. Rigoberto mira hacia el tendido eléctrico y le señala: “Señora, agarre la 220 y seguro que llega rapidito”.

En cierta ocasión uno de sus amigos necesitaba un caucho usado para su carro, por casualidad se encontró con Rigoberto y le dice: “Amigo Rigo, por si acaso tu no tienes una chiva para que me la vendas”. Rigoberto le responde: “Claro que sí, tengo una viejita que si te va a servir”. El hombre le compra el caucho usado e inmediatamente lo coloca, pero al rodarlo se da cuenta que el neumático presentaba saltos al rodar, disgustado va y le reclama: “Epa Rigo, esa chiva que me vendiste da mucho brincos”, este le responde: “Sepa mi amigo que chiva que no brinca no es chiva”.

En tiempo pasado Rigoberto poseyó un revolver desusado que optó por venderlo a un amigo, ya que le era casi imposible conseguir balas de su calibre. Este luego de comprarlo se da cuenta que venía sin balas, envía a su hijo donde Rigoberto a preguntarle el por qué le vendió el arma sin proyectiles. El niño llega a su casa para presentar el reclamo diciendo: “Mi papá le manda a decir que por qué le vendió el revolver sin la bala”; Rigoberto le responde: “Dígale a su papá que si lo lavo y lo engraso le vale más”.

Rigoberto en su constante trajinar desde Píritu hasta su finca (en la comunidad rural del Guásimo) y viceversa, habitualmente le daba “colas” en su vehículo a cualquier persona que la solicitaba. En una de esos lances sube a una señora con la cual comentan bromas mientras marchan. La señora en el recorrido le da sed y percibe que cerca de los pies de Rigoberto va una botella de líquido transparente. Ella le pregunta: “Eso que lleva en esa botella es agua para bebé”, Rigoberto la mira y le responde: “y para adultos también”.

En ese mismo trajinar se encuentra en el camino a un amigo que le pide lo traslade a Píritu, Rigoberto le dice: “tiene que montarse atrás porque aquí adelante llevo muchos peretres”, práctica que regularmente realizaba por esa misma circunstancia. En cierta ocasión el amigo va para una actividad especial muy bien vestido y con ropa muy limpia, casualmente encuentra a Rigoberto y le solicita la cola manifestándole: “Deme la cola, pero lléveme delante porque tengo la ropa limpiecita y voy para un evento”, Rigoberto lo mira de arriba abajo y le responde: “si se sienta en el capó cómo miro yo para adelante”.

En cierta ocasión paran a Rigoberto en una alcabala y este se estaciona a un lado, el inspector se acerca y le dice: “Permiso para conducir”; Rigoberto se acomoda hacia el otro lado del asiento y le responde: “No hay problema, móntese y conduzca”.

alirioacosta22@yahoo.com.ve

 


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