del “palenque” de gómez a “el dorado” de maduro

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YORMAN TOVAR/

La “literatura testimonio” de Venezuela acopia entre sus anales verídicas historias, solapadas en ficción, relatando los sufrimientos de quienes osaron desafiar dictaduras y conductas distorsionadas de algunos gobernantes del siglo XX. Entre esas obras figuran “Memorias de un venezolano de la decadencia” de J.R. Pocaterra; “El Cabito” de Pío Gil; “Se llamaba SN” de José Vicente Abreu; y las cinco primeras novelas de Miguel Otero Silva: “Fiebre”, “Casas muertas”, “Oficina Nº 1”, “La muerte de Honorio” y “Cuando quiero llorar no lloro”. Precisamente “Fiebre” denuncia un escenario dantesco llamado “Palenque” (campo de concentración de Gómez), al cual describe así en la voz de un narrador protagonista: el bachiller Vidal Rojas (nombre ficticio de alguno de los estudiantes rebeldes de la Generación del 28:

“Estoy en un campamento de delincuentes comunes. El único preso político soy yo. Me han preguntado: -¿Y a ti, por qué te trajeron? Y ante mi respuesta han sonreído socarronamente. Sospechan que trato de ocultar un robo o un asesinato. Algunos son realmente delincuentes. Aquel mató un hombre para robarlo. Este robó sin matar. Uno de más allá violó a una muchacha de trece años. A ese otro ‘se le murió’ la mujer de una paliza. Pero hay muchos que están en este círculo dantesco que se llama Palenque por delitos triviales y sin delito alguno. Indigna la desproporcionada magnitud de la pena impuesta a estos infelices. Aquel mulato silencioso era chofer y chocó contra el automóvil de un ministro. El moreno alto es uno que se enamoró y tuvo la desgracia de que un jefe civil se enamorara de la misma mujer. El adolescente que tose en un rincón era corneta de un cuartel y lo sorprendieron con un par de dados en el bolsillo. El indio de tórax ancho respondió con un puñetazo al planazo vejatorio de un policía. Por eso, exclusivamente han sido conducidos a la sabana parda de donde no se regresa. -¡A Palenque! Les gritaron. Que quiere decir a morirse. (…) “He adquirido” paludismo y la serenidad. La serenidad naufraga a veces en el oleaje de la fiebre. Entonces digo y pienso cosas disparatadas. Figueras vigila mis delirios nocturnos y guarda avaramente la quinina que reserva para mí. La sangre corre por mis venas como bajel de fuego. Mi corazón le va corriendo adelante como si temiera que le diese alcance”.

Desgraciadamente, con el socialismo del siglo XXI Venezuela ha retrocedido 85 años, hasta la producción y publicación de “Fiebre”. Lo que ayer ocurrió en “Palenque”, está ocurriendo en “La Tumba” y en “El Helicoide” del SEBIN; y en “El Dorado” (antigua cárcel para procesados de alta peligrosidad). Anteriormente eran palabras mayores oír que a fulano lo enviaron a “las Colonias Móviles de El Dorado”. Ahora la reina reinauguró Maduro para cobrar a los opositores la osadía de disentir de este despotismo militar. El parecido es exacto. Si alguna duda hay, léase el testimonio de la periodista Mónica Duarte (La Razón, 10/09/2017):

“El sufrimiento de una detención arbitraria ha sido de nunca acabar para los familiares de los 27 jóvenes detenidos en la Universidad Pedagógica Experimental (UPEL) de Maracay, cuando una emboscada militar se los llevó a golpes. 10 de ellos fueron llevados al Centro Penitenciario de Oriente, mejor conocido como El Dorado en el municipio Sifontes del estado Bolívar. (…) A los estragos del encierro se le ha sumado uno de los males que azota al municipio Sifontes: la malaria. Tres de los jóvenes están infectados. Cuenta la madre de uno: A mi hijo lo encontré totalmente descompensado debido a una fiebre demasiado alta, demasiado amarillo y con los vasitos de los ojos rotos. No me reconocía. Hoy me dieron la noticia que mi hijo tiene paludismo”.

Si comparamos el sistema carcelario puntofijista con el chavomadurista sacamos la conclusión de que aquel era decente y tolerante, pueden decirlo los golpistas del 4 de febrero, pues de las constantes y masivas visitas a Chávez nació su advenimiento electoral (mas no por las armas) al poder. Muy distintas son las ergástulas de Maduro: depósitos de inocentes, sepulturas de hombre vivos, pudrideros del futuro de la patria. Y lo que viene es eneas, pues ya lo anuncia la espuria y títere ANC. Razón tuvo Pío Gil en referencia al constitucionalista del tirano de La Mulera: “las argucias de rábula del Dr. Gil Fortoul hacen que Gómez pase, de la legalidad a la usurpación”. Hoy Escarrá y el resto de la macolla de rábulas del “Gran Polo Patriótico” (incluyendo al PCV) tercian, de manera servil la balanza de la moral en favor de la rapiña y la carroña revolucionaria.

Seguros estamos que ni Víctor Valera Mora ni Alí Primera (íconos usurpados por este régimen) jamás pondrían la intensa rebeldía de sus panfletos, versos y canciones en los pebeteros donde depositan sus mirras enervantes las plumas serviles de Tarek William Saab, Britto García, Earle Herrera y el resto de intelectuales enchufados  que ayer ordeñaron la vaca cultural puntofijista.

elmayortrovon@hotmail.com

jinetetovar@gmail.com


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