Duelo y luto en los desastres naturales

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ALBERTO DE LUCA  BARTOLOMEO.-

El mundo sufre nuevamente el impacto considerable de un Estrés Postraumático de tal magnitud por el desastre natural acaecido. Con estas reflexiones intento entenderme, como individuo, y entender las reacciones psicosociales de los sobrevivientes y familiares en general, para luego explicar y orientar a la comunidad al respecto. Todos hemos pasado momentos dolorosos en nuestras vidas, por la pérdida de seres queridos. Caemos en “la noche oscura del alma”. Una tragedia sin precedentes y un profundo trauma físico, emocional y espiritual. Algunos casos pueden sumirnos en un angustioso torbellino emocional, que experimentamos como una ruptura de nuestro ser y nos arrebata las ganas de vivir. Son las fuerzas de la naturaleza sobre las que no tenemos ningún control. Uno de los mayores agravios que podemos sufrir.

EL DUELO. Cada emoción y cada sentimiento pueden ser vividos de diferentes maneras y con distinta intensidad. Es preciso cuidar nuestro interior de manera que ahora, en el momento del dolor, podamos tener las fuerzas necesarias para superarlo y no permanecer ahí evitando que se convierta en una emoción disfuncional y no adaptativa. Los seres humanos, sin excepción, atravesaremos diferentes ciclos de vida. Ciclos de alegría, y amor, ciclos de dolor, de angustia y de duelo. Todo tiene su tiempo.

LAS PÉRDIDAS. Todos hemos sufrido en alguna ocasión una o varias pérdidas. Se trata de distintos niveles de pérdidas y de ausencias, pero todas ellas son pérdidas emocionales al fin y al cabo. Los seres humanos vivimos ligándonos a las cosas y a las personas afectivamente; solemos poner en ellos una gran parte de nosotros mismos a través de expectativas, ilusiones, confianza, amistad, palabras, emociones, vínculos. Por eso, cuando perdemos a un ser querido, sentimos que algo de nosotros mismos se ha ido con él. Cuánto más amor, más dolor .El tipo de vínculo que hayamos tenido con ese ser que hoy ya no está podrá acrecentar el dolor de la pérdida. Cuanto mayor es el vínculo, más intenso será el duelo. Frente a una pérdida, aunque sea parte de la vida, aparecerá lo que los psicólogos llamamos duelo, que significa combate entre dos. El duelo describe el momento en que una persona alberga un combate interno: una parte de ella acepta la pérdida frente a otra que no la acepta.

EL LUTO. El luto es una forma de responder a la muerte de un ser querido, de mostrar al exterior la pena por la pérdida acaecida. El luto es la manifestación visible del dolor. Hoy sabemos que lo importante no es el luto. Lo importante es el duelo, es saber que las pérdidas se sufren en el interior del alma de cada persona, aunque sean compartidas colectivamente, y que cada uno puede elegir cómo vivirlo. Las pérdidas no se reemplazan. El tiempo no cura las heridas. No hay distracción que valga. Tu decisión marcará la diferencia. El cambio debes hacerlo tú. El dolor es único, necesita ser escuchado, hay que agotarlo, no reprimirlo, tiene que salir.

PERSONAS A EVITAR EN ESTOS MOMENTOS. Los mete culpas, el descalificador, el agresivo verbal, el falso, el psicópata, el manipulador, el quejoso.

Por último, en estos momentos, cuando hables procura que tus palabras sean mejores que el silencio. Es allí donde podemos encontrar el verdadero sentido de ayudar a los sobrevivientes de la tragedia acaecida. Ser persona significa ser con los demás, donde Caridad es la palabra religiosa para designar el Amor, como Solidaridad es la expresión social del mismo. elucabartolomeo@gmail.com


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