1932 – creciente araureña

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WILFREDO BOLÍVAR.-

Con la experiencia venida desde la península española, los primeros pobladores de la villa de Araure levantaron sus casas a tres cuadras de la quebrada, edificando ciudad cerca del agua, pero sin invadir su cuenca natural. En el último tercio del siglo XVIII, hacia el sur, es decir hacia las márgenes de la quebrada, el antiguo casco colonial del villorrio aún no alcanzaba más allá de dos cuadras a la redonda de la plaza.

En un documento de 1778 relativo a un Censo o Capellanía de tipo religioso, al describir la mensura de las casas aledañas a las primeras manzanas, consta que a dos cuadras de la iglesia, en la calle real (actual calle 5) por donde se entraba al pueblo, hacia la quebrada, aún existían solares vacíos donde no se habían levantado casonas coloniales como sí existía en otras manzanas. La explicación sobre la existencia de estas calles solariegas se debe a la previsión de los agrimensores españoles en no construir casas colindantes con una quebrada que acostumbraba desbordar sus fueros más allá de su cauce natural durante la estación lluviosa.

Durante el siglo XIX, desde la plaza, la retícula urbana crecerá hacia la calle que conduce a la salida a Barquisimeto, respetando siempre el cauce original de la milenaria quebrada, considerando los terrenos adyacentes al casco araureño como espacios para fundos y potreros comunales. La ciudad estaba rodeada por lagunas o espejos de agua que hacían inimaginable el establecimiento de casonas o el crecimiento de la vieja ciudad. Las lagunas Quintero, El Guásimo y Laguna de los Muertos hacia el oeste, la Laguna del Veladero hacia el noroeste y en el resto de los puntos cardinales, extensos esteros que se plenaban de agua durante los torrenciales inviernos que matemáticamente invadían el escenario piedemontano del villorrio hispano.

En 1932, una creciente de la Quebrada de Araure, alcanzó niveles impensables, que llevaron sus aguas hasta el actual asilo de ancianos, que era entonces la casona del farmaceuta y poeta acarigüeño don Concepción “Conchito” Escalona, padre de la eximia Miss Acarigua 1933, Lilia Escalona, viuda de Zaraza. La casa quedaba diagonal al actual Banco Mercantil en la antigua Avenida Rehabilitación (actual avenida 5 de Diciembre), justamente al lado de donde se había levantado una famosa tumba que llamaban “El Muertico”, en alusión al lugar de muerte de un preso del gomecismo de nombre Cleofe, que en este sitio pereció “reventado” por ser obligado a levantar una pipa de cemento, durante la construcción de la famosa avenida “Rehabilitación”, la primera que conocieron Araure y Acarigua, conocida hasta los años setenta del siglo veinte como El Trayecto.

La famosa creciente de 1932 recibió una singular cobertura noticiosa en el semanario “Voz de Portuguesa” editado entonces en Acarigua, cuando la ciudad era capital del estado. Era poco usual que el bucólico periódico gomecista registrara el evento, lo cual denota la magnitud del siniestro. Sin embargo, una lluvia de ocho horas continuas ameritó la reseña del particular evento atmosférico.

En la edición del 30 de julio de 1932 del celebrado impreso se recoge: “Formidable aguacero del domingo.- El domingo 24 del corriente desde las 6 de la mañana hasta las dos de la tarde, se desencadenó un formidable aguacero por esta región, como pocas veces se había visto. Fue tal la duración i fuerza de la lluvia, que varias casas sufrieron serios desperfectos, cayéndose también las paredes de algunos solares, entre ellas las de la carruajería del señor Juan Montes. La Quebrada de Araure creció tanto que sus aguas llegaron hasta la capillita que llaman del Muertico, causando algunos desperfectos a la Avenida Rehabilitación, los cuales fueron ya subsanados por la autoridad, haciendo las debidas reparaciones” (“Voz de Portuguesa”, año I, Acarigua: 30 de julio de 1932. Número 5, p. 4). ¡Vivan como si fueran a morir mañana, pero estudien como si fuesen a vivir siempre! /cronistadearaure@gmail.com.


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