Las mafias electorales

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ANTONIO JOSÉ RIVERA CHÁVEZ.-

En esta jornada electoral, donde los apoyos a los candidatos oficialistas son los “jefes” de la familia burochorocrática, distinguidos en las arenas de la corrupción y ascendidos al rango de “lideres” con poca academia pero sobrados en tracalerías, contincoleo y marramuncias, son los asesores (mas bien ascensores) de los candidatos que tienen la virtud de ofrecer villas, castillas, palos, etc, luego de diecinueve años  de desidia ante los problemas regionales . No hay territorio alguno de la geografía del país que al compararlo con el pasado  no salga desfavorecido por el abandono y la corrupción en este transitar del ayer al hoy. Una involución  los arropa como manto satánico. No hay exhibición de progreso alguno, y por el contrario la miseria destruye cualquier signo de avance hacia el crecimiento económico.

Sin embargo, desde las tarimas de los candidatos gobierneros se nota un despilfarro de recursos y una alegría revolucionaria  en los aspirantes al templete burocrático, que ofende a cualquier  ser racional, cuando el “no hay” de cada día marca el paso de los humildes hacia la escasez  y la desesperanza. Son una especie de torturadores inclementes, cuando desde sus actos se desprenden los días por venir como caídos desde un almanaque infernal donde las horas se harán martirio sobre todo si son para cumplir con las colas de la amargura para obtener los productos necesarios para la dieta diaria.

El toque maligno como refuerzo a esta situación surge de las llamadas cadenas, cuando presente el voluminoso Presidente  les da alientos a las chifladuras con el objetivo nada espontáneo de desprestigiar el proceso electoral y convertirlo en guasa. Nada es azar.

Nadie sabe de dónde salieron estas candidaturas ya que por sus aprontes debían estar más bien muy calladitos y escondidos, pero no es difícil deducir que al igual que en el Chicago de Al Capone o desde los círculos mafiosos tradicionales  se tomó el método de la confianza y el silencio como sus virtudes para garantizar no el servicio público sino la lealtad al Plan de corrupción y entrega de la Patria. Es una sociedad de cómplices, donde se privilegia la cohesión del equipo  que así comete sus abusos y delitos en gang. No puede haber crítica, ni denuncias porque se pone en peligro la “revolución del guiso” y la impunidad.

Ahora bien ¿qué hacer? ante esta realidad dados estos métodos de la pandilla  nada ajustados a la Ley, ni mucho menos a las buenas costumbres, pues actuar como ciudadanos amantes de la libertad  para poner orden desde sus acciones,  en esta oportunidad cuando con sus votos decidan el rechazo de  este sistema gangsteril o quieran eternizar su vigencia con una abstención. La única forma de ellos “trampear” en estas elecciones y en cualquier otra será en ausencia de la oposición, ya que al hacerse presente la maquinaria necesaria para enfrentar  la afición por el dolo  por parte de los oficialistas  y su burocracia, si se cumplen las condiciones de vigilancia y movilización   de los ciudadanos con el  objetivo de contar  al detalle los VOTOS,  no les quedara otro camino  que reconocer su derrota  aun cuando al tiempo traten de “voltear la tortilla” para alimentar sus deseos  de hacerse eternos en el Poder. Si las mayorías expresan su voluntad de cambio en las urnas no habrá cómo impedirlo porque como quien dice “lo que está a la vista no necesita anteojos”. No olvidemos por otra parte el factor externo,  donde tendrá la población un apoyo  de gran valía para seguir adelante en la tarea de transformar la dictadura en democracia. profetanoskagamus@yahoo.com , profesiasdenoskagamus@gmail.com


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