El cuerpo en psicología

¡Comparte!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

ALBERTO DE LUCA BARTOLOMEO.-

En la vida cotidiana, cuando todo marcha bien otorgamos poca importancia a nuestro cuerpo.

En psicología, los conocimientos del cuerpo humano son tan numerosos como los modelos de la personalidad: psicoanalítico, fenomenológico, metafísico, transpersonal, etc; siendo el cuerpo en psicología, la conciencia corporal, la imagen corporal, el esquema corporal o, como Freud lo llamaba, el “Yo corporal”. Esta conciencia, o esta imagen corporal, aparece sólo en especiales momentos; por ejemplo: en la enfermedad.

Por otra parte, el cuerpo, siendo medio de lenguaje: palabra, mímica, gesto, mirada, etc., se revela en la comunicación interpersonal donde hay más intimidad. No es sorprendente que el estudio y análisis de los trastornos del Yo corporal lleve al estudio, en psicopatología, al estudio de dos grandes síndromes: el de despersonalización y el de hipocondría, donde este sentido del Yo corporal se altera, se disipa y parece disolverse hasta dar la impresión a la persona de que su cuerpo ha sido fragmentado en el espacio. Como vemos, en psicología, la palabra “cuerpo” está tomada en un sentido amplio, como la totalidad de la persona, y, como tal, tiene aspectos conscientes e inconscientes.

El sujeto normal, con buena salud, “no siente” su cuerpo. En su mayor parte, la fisiología corporal es inconsciente. A lo sumo, puede comprobar la existencia de su cuerpo a través de la sed, del hambre, del sueño, del sexo, ante un estado de saciedad, etc., y esto es natural. En resumen, el cuerpo es silencioso en la vida cotidiana. Ocurre de otro modo cuando un órgano funciona mal, o cuando la función de relación de la persona con su cuerpo está perturbada. El cuerpo tiene su lenguaje y puede expresar numerosas cosas para quien tiene nociones claras sobre esta forma de lenguaje. Sin embargo, estas nociones no pueden adquirirse sino a través del estudio psicológico del cuerpo.

Es útil para quien quiera iniciarse en la reflexión sobre la personalidad humana, pararse un instante a reflexionar sobre su propio cuerpo. En psicopatología el cuerpo puede “contener” a otro ser: un “demonio”, por ejemplo. Esta forma de delirio contiene una idea persecutoria. Se trata del perseguidor, o malo, el peligroso que se “esconde” en él. Aquí, el cuerpo es guiado por “las fuerzas del mal”. La muerte de ese cuerpo, o su mutilación, pueden ser la “lógica” deducción del enfermo hacia su delirio corporal en los estados depresivos. Lo esencial de la psicoterapia reside hoy, en un intento de reestructuración de la imagen corporal. delucabartolomeo@gmail.com

 


¡Comparte!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

También te podría gustar...