día mundial de la diábetes

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CARMEN PÉREZ MONTERO/

Nuevamente y por enésima vez elevamos un clamor lastimero ante el Ministerio del Poder Popular para la Salud,  pues recién se celebró el 14 de noviembre ese  día especial dedicado a ese terrible flagelo, denominado DIÁBETES, a fin de lograr que sus autoridades se pongan la mano en el corazón y se sensibilicen ante tantas penalidades que están sufriendo los pacientes diabéticos del Hospital Central “J.M. Casal Ramos” de Acarigua- Araure.

La Asociación Civil de Pacientes Diabéticos adscrita a ese Centro Hospitalario, hace un serio y responsable llamado a las autoridades sanitarias para que doten al  Hospital  de los medicamentos necesarios para impedir la exacerbación de la diabetes,  esa enfermedad silenciosa que causa la muerte a tantas personas que aún podían estar aptas para  aportar mucho al país.

El Hospital  carece de lo más elemental para paliar las tantas enfermedades que están azotando al  pueblo venezolano.  Desde hace años no existe la dotación de inyectadoras, no hay insulina (NPH, cristalina ni premezcla, no hay inyectadoras para insulina, los hipoglicemiantes orales brillan por su ausencia, tales como: glibenclamida,  glimenpiride, gliclazida, metformina, etc). No hay antihipertensivos , ni lancetas, ni glucocintas para medir la glicemia.

Los pacientes diabéticos e hipertensos están en manos de Dios, esperando su divina voluntad  y misericordia para que los proteja y no los deje morir de mengua.

Es muy triste que en un País donde otrora gozaron sus habitantes de hospitales a nivel de clínicas privadas, hoy éstos  estén totalmente arruinados, en un estado deplorable, llenos de plagas, sin agua, sin luz, contaminados  y sin poder cumplir la misión para la cual fueron creados.

Los Hospitales ya no reportan salud sino contaminación por bacterias que antes habían sido erradicadas. Así que quien va   mediamente enfermo a ese centro hospitalario en busca de salud,  regresa a su  hogar en peores condiciones que como salió, desnutrido, flaco y con la enfermedad en un estado más avanzado.

Cómo será la   miseria que reina en el  hospital “J.M. Casal Ramos” que las bolsas negras para botar basura y los desinfectantes para disimular los malos olores que se perciben por todos los servicios, los están aportando las enfermeras.

El Club de Diabéticos donde se atiende a un nutrido grupo de pacientes, por temor a la contaminación y a los malos  olores y también  aprovechando  la buena voluntad y el amor que la Dra. Valente le tiene a sus pacientes, este Club se está reuniendo, actualmente, todos los jueves en la mañana en  el Centro Comercial  “Casa de Hacienda”, en las inmediaciones de la Plaza de Araure.

Próximamente se dictará un taller sobre Nutrición adaptada a la crisis alimentaria actual y a las necesidades de estos pacientes víctimas de este mal.

Sin embargo, como “la esperanza es la última que muere” y nosotros aspiramos regresar a ese rinconcito, exigimos, con  urgencia que se coloque la lámpara de la sala de curas; pues no se están  realizando estas atenciones a los pacientes con  pie diabético  porque hace tiempo se quemó la lámpara y la desidia, y la negligencia de la Directora no ha dispuesto su compra y colocación.

Parece, según comentarios,  que el Hospital carece de presupuesto para mantenimiento,,,  ¿Qué hace  la Dirección al respecto?… ¿ Seguimos arando en el mar?

carpm44@gmail.com


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