Fifagate: Codiciosos exjefes del fútbol de Sudamérica siempre querían más

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Nueva YorkEstados Unidos.-

“Era muy difícil hacer algo sin pagar sobornos”: un nuevo testigo del gobierno estadounidense en el juicio FIFA, un experiodista de la brasileña TV Globo que se transformó en un exitoso empresario, relató el lunes cómo engordó durante décadas los bolsillos de insaciables exjerarcas del fútbol de las Américas.

José Hawilla, expresidente de la empresa deportiva Traffic, que poseía derechos de televisación de la Copa América y la Copa Libertadores, se declaró culpable el 12 de diciembre de 2014 y colabora desde entonces con la justicia estadounidense en el megaescándalo de corrupción de la FIFA, inclusive grabando a escondidas a otros acusados. Es uno de los 42 inculpados en el megaescándalo.

Hawilla, que declaró este lunes en la cuarta semana del juicio FIFA cargando un tanque de oxígeno por problemas de salud, contó cómo su empresa, una de las tres compañías acusadas junto a Full Play y Torneos y Competencias, tenía firmado con la Conmebol un contrato por los derechos de las Copas América 2007, 2011 y 2015.

A cambio, pagaba coimas al entonces presidente de la Conmebol Nicolás Leoz, otro acusado que lucha contra su extradición en Paraguay, y a los exjefes del fútbol de Argentina y Brasil, Julio Grondona -fallecido en 2014- y Ricardo Teixeira, acusado en Estados Unidos pero en libertad en Brasil.

A Teixeira, primero pagó vía cambistas “un millón de dólares (anuales), luego pasó para 1,2 millones, luego a 1,5 millones, después a 2 millones, después a 2,5 millones y luego a 3 millones” de dólares, relató “Jota” Hawilla en la corte.

Pagos similares se realizaban a Grondona a través de la agencia de viajes Alhec Tours, dijo. La meta era que Argentina y Brasil pusieran a jugar a sus principales jugadores en la Copa.

El jurado debe decidir si tres de los 42 acusados que se declaran inocentes -el exjefe del fútbol brasileño José Maria Marín, el exjefe del fútbol paraguayo y expresidente de la Conmebol Juan Ángel Napout, y el exjefe del fútbol peruano Manuel Burga- son o no culpables.

¿Golpe de Estado en la Conmebol en 2010?

Pero contó que su contrato se vino abajo en 2010, durante el Mundial de Sudáfrica, cuando el Grupo de los Seis en la Conmebol “liderado por Luis Chiriboga”, exjefe del fútbol ecuatoriano, dio “un golpe de Estado” a la cúpula integrada por Grondona, Teixeira y Leoz.

A sus espaldas, la Conmebol firmó un nuevo contrato con Full Play, la empresa de los argentinos Hugo y Mariano Jinkis, y les cedió los derechos de las Copas América 2015, 2019, 2023 y la Copa América Centenario 2016.

Leoz dijo a Hawilla que se vio “obligado a firmar ese contrato” porque el Grupo de los Seis -integrado por los exjefes del fútbol de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela y Paraguay- amenazaba con sacarlo de la presidencia de la Conmebol, y también a Grondona y Teixeira.

“Era un golpe de Estado para sacar a esos tres y asumir ellos seis”, dijo Hawilla. Y dijo que Chiriboga le dijo en tono agresivo: “Ahora mandamos nosotros en la Conmebol. Traffic está fuera”, porque “ustedes siempre acordaron (el pago de coimas) con los tres (Leoz, Teixeira y Grondona) y nosotros siempre quedamos fuera no solo de los acuerdos financieros sino de las decisiones”.

El exjefe del fútbol colombiano Luis Bedoya, testigo la semana pasada, había indicado sin embargo que el G6 nunca consiguió tener mucho poder, pese a sus intentos.

Como Hawilla presentó a fines de 2011 una demanda contra la Conmebol en Florida -y luego contra sus integrantes- por la ruptura del contrato, finalmente se llegó un acuerdo: la empresa Datisa dividiría entre Traffic, Full Play y Torneos, en partes iguales, los derechos de las Copas América de 2015 a 2023, incluyendo la edición Centenario de 2016.

Pero a cambio, Full Play y Torneos exigieron a Hawilla 10 millones de dólares para pagar sobornos a todos los miembros de la Conmebol, en los últimos minutos de una reunión en Buenos Aires y justo antes de que “Jota” embarcase a Rio de Janeiro.

Era el 20 de marzo de 2013, el día en que el argentino Jorge Bergoglio se convirtió en el nuevo papa, y los entonces jefes de la Conmebol pararon la reunión dos horas para celebrar al nuevo pontífice, recordó.

“Este asunto (pagar sobornos) me desagradaba. No estoy tratando de eximirme de esta culpa. Yo cometí un error aceptando aunque fuera a último minuto. Me arrepiento mucho de eso, debería haber parado ahí (…) pero lo dejé para después”, confesó Hawilla, que también dio cuenta de una coima de 10 millones a Jeffrey Webb, expresidente de la Concacaf, por la Copa Centenario 2016, pagada por Torneos.


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