Protesta con tu voto

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IVÁN COLMENARES.-

Si hay alguna frase que pudiera retratar a este régimen es la reciente del Ministro de Salud, que se atrevió a decir, sin ningún rubor, que “no permitirán nunca el canal humanitario que pide la derecha”, mientras las noticias, gráficas, twitters, registran dramática y diariamente, la muerte de niños por desnutrición, suicidios por la crisis y por falta de medicamentos y sin registros oficiales por algunas de estas causas, quién sabe cuántos.

Hay un Presidente que celebra el diálogo que  debió hacerse meses atrás, cuando la economía manejada por la ineptitud, el despilfarro y la corrupción, se derrumbaba, incluso en medio de aquella bonanza que repartió millones de dólares y dejó en pañales aquel barco regalado en la cuarta, a un país que no tenía mar.

La hiperinflación se come el ya mísero salario de los venezolanos. Todos los días aumentan los precios y el fatídico dólar, sin que su dueño, el único que los tiene, el gobierno nacional, le ponga freno sensato a esa carrera hacia la estratosfera. La sensación de impotencia y rabia, son ingredientes peligrosos, que no hacen combustión, porque diciembre es nuestra válvula de escape, donde el máximo reto es hacer y comerse una hallaca, así Maduro haga lo imposible para que no se lleve a cabo.

Y estamos a pocas horas de unas elecciones, donde reina la indiferencia, abonada por visitas que desconocen el esfuerzo de algunos compañeros de ruta que colocaron su nombre para esta contienda a pesar de la adversidad. Cuando uno ve el esfuerzo personal, tratando de remontar una cuesta, casi de manera quijotesca, ante un gobierno que dilapida el poco dinero que tiene para fabricar su espejismo democrático, sólo tiene que reaccionar, a pesar de que el pesimismo paralice, porque como dice un viejo amigo, la lucha constante y consecuente libera.

En todos estos años, en las buenas y en las muchas malas, hemos visto la contribución tenaz, solidaria, permanente, de Carlucho Oraá, Francisco Colina, Ángel Galíndez, Cristina Pensa, Carlos Valenzuela, Oswaldo Salazar, Ana Paula, Enrique González, Ornobis, entre tantos otros, que se sienten orgullosos cuando toman el testigo democrático y dan esta batalla con la frente en alto, por esa conducta enseñada por los fundadores de esta causa, que indicaba que el único instrumento de cambio, protesta y rebeldía, era la decisión del ciudadano de esta patria, concretada en el sufragio, hasta que llegaron estas plagas de Egipto y desmontaron el aparato institucional de la Nación, para convertirlos en feudos particulares que enriquecieron sus cuentas bancarias y empobrecieron al más promisorio de los países de América Latina.

A pesar de todo, hay que seguir siendo optimistas. “Aunque Venezuela toca fondo, Dios mediante saldremos de allí y todo con el esfuerzo y la lucha de un país que no puede resignarse al infortunio” escribe el dirigente guaireño y viejo masista, Pedro Castillo.

Además ya hemos visto cómo han acabado con los municipios, esos alcaldes rojitos, copia al carbón de los depredadores gobernadores oficialistas. Las ciudades abandonadas y acabadas, como si hubiese pasado Ezequiel Zamora, mal imitador de Boves, en tiempos federales. Pero hay gente que lo puede hacer mucho mejor, comprometido con su pueblo y con su país. Sí. Es verdad, hay mucha arrechera encerrada en los cuerpos de los coterráneos, pero hay que sacarla, drenarla y convertirla en esperanza.

Este domingo hay una oportunidad. Protesta con tu voto. Hazlo por el que se fue. Hazlo por aquel que no sabe lo que hace, como expresaba el crucificado en el Gólgota. Hazlo por tus hijos y por todos los tuyos. Hazlo como acto de rebeldía a las cúpulas caraqueñas. No seamos indiferentes a la suerte de nuestros pueblos. Recuerda que el destino no descansa en las rodillas de los dioses. Está en tí. Carajo, hagamos algo, para que al menos podamos ver a las generaciones por venir, sin agachar la mirada.


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