no al saqueo inducido, si a la reactivación económica

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POR: EDGAR RIVERO

En los últimos días se registraron diversos saqueos en distintas entidades del país, producto del descontento de la gente ante el engaño del régimen, con las bolsas, los perniles y los bonos con el famoso carnet del chantaje; pero el trasfondo es que pese a seguir cacareando la guerra económica cuyo culpable es todo el mundo menos los responsables de las políticas nacionales, no hay pañito caliente que solvente la situación de escasez de alimentos, medicinas, altos precios y falta de dinero efectivo que padecemos.

Por cierto, hay pruebas fotográficas que revelan la presencia pasiva de efectivos de uniforme verde (¿cubanos disfrazados?) durante los saqueos, lo que hace presumir que se trata de actividades delictivas inducidas por el propio régimen  En fin, es innegable que existe una situación de extrema necesidad, que todos nos vemos afectados por la especulación con los precios, pero no se justifica por ningún motivo, la impunidad frente a tales sucesos y sólo actúan cuando el tumulto es desproporcionado e incontrolable, para entonces reprimir con armas y gases.

En efecto, la “extrema necesidad” no discrimina ni color ni carnet político a la hora de reclamar lo suyo y es que el deterioro del salario real de los trabajadores y jubilados, sumado a las improvisaciones en materia económica del actual gobierno, son el telón de fondo de las condiciones en que viven los sectores más empobrecidos de nuestro pueblo. Los desmedidos aumentos de alimentos y de los pasajes, por citar estos ejemplos comunes, nos enfrentan día a día a la necesidad básica de alimentarse en medio de la escasez y trasladarse al trabajo o estudio, en medio de una crisis de transporte, así de sencillo.

Sin dudas, esta tragedia nacional, evidencia a simple vista que el hambre y la miseria han sido el resultado de las erradas políticas de los últimos dieciocho años, al punto que  en el presente crecen abrumadoramente en todos los estratos sociales de  nuestra vilipendiada Venezuela y a esa situación no escapa ni siquiera los militares venezolanos, claro está los de bajo rango, que la están sufriendo en carne propia, al punto que les han visto hurgar en la basura.

Por todas estas razones, el régimen de Maduro no puede continuar improvisando y engañando, características del populismo. Por el bien del país es necesario actuar con sensatez y de manera responsable para generar una salida real, democrática a esta difícil situación que vivimos todos los venezolanos y en especial los portugueseños. El pueblo clama por una solución rápida y de cara al progreso.

Hemos llegado al límite. Ya no convencen cuando desmesuradamente se victimizan y utilizan los actos vandálicos de saqueos para aparentar una lucha contra las corporaciones que quieren desestabilizar al país, optando por acusar a todo sector opositor de ser la “mano negra” que se halla detrás de un movimiento “organizado y artificial”, en lugar de atender las reales necesidades de nuestro pueblo que son, en definitiva, las que originan respuestas violentas y anárquicas en el país.

Sabemos que las medidas espontáneas y desarticuladas, aunque muchas veces guiadas por las necesidades más urgentes, no logran atacar los problemas de fondo, ni generar alternativas superadoras. Por eso nuestra posición siempre será no auspiciar este tipo de hechos que a la final causan más zozobra y desasosiego a la sociedad. Quienes hemos estado en la acera del frente, somos partidarios de luchar, protestar de forma organizada, pacifica, constitucionalmente, con contundencia y al mismo tiempo generar las condiciones verdaderas de fondo para poner en pie un país sin precarización y con soberanía democrática real. En pocas palabras, trabajar decididamente por construir un cambio definitivo.

Finalmente, ni con saqueos, ni bolsitas de Clap, saldremos adelante. La historia ha demostrado más de una vez que no es atentando contra el pueblo, ni contra la empresa privada, que se resuelven los problemas sociales de fondo, sino con políticas activas que promuevan la satisfacción de las necesidades populares en la perspectiva de la justicia social. En pocas palabras, es vital reactivar el aparato productivo del país. Generar un proyecto de país que rescate lo hecho en Venezuela. Todo es posible cuando hay voluntad y amor por Venezuela.

riveroeeea@gmail.com


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