Pérez Hurtado, ¿azote y patriota de Araure?

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WILFREDO BOLÍVAR.-

En el último tercio del siglo XVIII, proveniente de El Tocuyo vivió en Araure la influyente familia Pérez-Hurtado. El cabeza de familia era el capitán don Francisco Hurtado Alvarado. En aquella ciudad casó el 28 de mayo de 1739 con Josefa Fernández, nacida en 1718. Allí procrearon a Josefa Antonia (n. 1743), Margarita Antonia (n. 1746), Francisco Ignacio (n. 1749), María Magdalena (n. 1754), María de los Dolores (n. 1759) y Petronila de la Ascensión (n. 1761). Margarita Antonia Pérez Hurtado y Fernández casará en Araure en 1775 con Juan Crisóstomo Chaquea, y su homónima hija Margarita Catalina Chaquea se convertirá en 1797 en madre del prócer araureño Juan Guillermo Iribarren Chaquea.

Entre 1766 y 1767, Pérez Hurtado será Mayordomo de la “Cofradía de las Benditas Animas” en la iglesia de Araure y el mismo año, Teniente y Justicia Mayor. Su único hijo varón, Francisco Ignacio, actuará con desorden y escándalo en los trabajos públicos que se le asignen. En 1782, Francisco Ignacio fue designado Juez de Llanos de Araure. Pero pronto trasmutó en el cargo, dedicándose a actividades ilícitas en sus funciones. Reelecto en 1783, se confabuló con su pariente Juan Milián de Chaquea, lo que le valió en julio de aquél año ser acusado de realizar “juntas o correrías” sin apegarse a las ordenanzas. Se le responsabilizó “vender a escondidas o matar animales de hierros desconocidos al realizar los rodeos”. Una protesta al Capitán General señaló que Milíán de Chaquea era el único “que pudiera contener” a su pariente Pérez Hurtado.

A pesar de los desmanes, entre 1783 y 1784 ocupará Francisco Ignacio Pérez Hurtado el cargo de Teniente de Justicia Mayor y Juez de Llanos del vecino pueblo de Sarare. En aquél vecindario entabló querella con doña Paula María de la Parra, quien el 14 de agosto de 1783 consignó en Caracas diversos pliegos en su contra. En 1785, reelecto como Teniente y Justicia, fue igualmente Cabo de Guerra General y Juez de Llanos de Buría y Sarare, confrontando diversos altercados.

El 9 de mayo de 1785, desde Barquisimeto, don Gerónimo de Anzola denunció su “conducta” en Sarare ante el Capitán General. De igual manera, un grupo de vecinos de aquella localidad, encabezados por Francisco Javier Salcedo, dirigen quejas similares, de las que se defendió Pérez Hurtado por oficio suscrito en Sarare el 2 de agosto de 1785. Para colmo, en Sarare Pérez Hurtado “vivía en concubinato con una mujer casada y siendo Teniente fue mayor el escándalo, por lo que fue destituido” mudándose a Araure, desde donde acudía por las noches a dicho pueblo interesado en los mismos asuntos en 1786.

Mudado a su residencia en Araure, en 1786 buscará obtener un cargo en la villa, pese al rechazo del vecindario. Electo el 7 de enero don Bruno Ortega como Teniente y Justicia de Araure, en medio de reacciones contrarias, se designó a Francisco Ignacio Pérez Hurtado como Regidor de la villa. El mismo día de la elección, dirigió Ortega al Capitán General  un oficio notificándole “la aflicción del vecindario” al saberse la escogencia de Pérez Hurtado como Regidor. La afirmación permite inferir el tipo de azote en que entonces se había convertido.

Es posible que haya recompuesto su vida tras su matrimonio en Araure el 28 de diciembre de 1793, con Juana Petronila Rodríguez Giménez, con quien procreará a Pedro Pablo Pérez Hurtado y Rodríguez, nacido en la villa dos años después. Desde entonces perdemos su rastro hasta la Guerra de Independencia cuando se sabe de un Francisco Pérez —probablemente el mismo— que marcha de Araure con el Ejército Libertador, cuando éste ocupe la villa el 20 de abril de 1818. Se encontró junto a otros araureños en la toma de San Carlos “buscando personas para que se unieran” a la causa patriota, lo que le valió un Juicio de Infidencia por traidor al Rey con embargo de sus bienes y el consiguiente encarcelamiento (“Memorias de la Insurgencia”, Caracas: 2011, p. 392). Si se trata del mismo personaje, debemos aceptar haber reivindicado Pérez Hurtado su desventurada conducta durante la Colonia española. ¡Vivan como si fueran a morir mañana, pero estudien como si fuesen a vivir siempre! cronistadearaure@gmail.com.


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