Todo depende del 11

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IVÁN COLMENARES.-

No será un año feliz, aunque pudiera terminar en sana paz. La grave situación económica, consecuencia de la política depredadora y corrupta del régimen nos ha traído hasta estos lodos turbulentos que vive la República, nunca antes sufridos por generación alguna.

De eso han hablado hasta el cansancio políticos, economistas, videntes y el ciudadano de a pie, que soporta todos los días los nefastos resultados del “socialismo” del siglo XXI. Todos saben quiénes son los responsables, aunque cada quien aporta lo suyo, unos más por su condición dirigencial y otros, como se reza en el ritual de la misa católica, por “palabra, obra u omisión”.

Por eso, los negociadores que se reúnen este jueves nuevamente en República Dominicana, tienen como efecto histórico, el destino de la Nación en sus manos, a pesar de que la palabra final, la tienen para mala leche, Nicolás Maduro, es decir, Raúl Castro y su capataz en esta hacienda, Ramiro Vallés, y las Fuerzas Armadas Nacionales. Pero como la han hecho hasta ahora, a pesar de los saboteos de la mala copia de Goebbels, Jorge Rodríguez, con sus provocaciones inmorales que más bien son para satisfacer a las serpientes internas del oficialismo, y las críticas a sotto voce de algunos “líderes” opositores, los radicalismos de ambos lados, parecen haber sido derrotados y deben seguir siendo apartados para, si en alguna parte de la trama, los malvados se salen con las suyas, aunque tienen todas las de perder, el mundo entero sepa, que a pesar del colosal costo político para la oposición, las fuerzas democráticas venezolanas han apostado a que la crisis se supere, a pesar de todas las satanizaciones.

Al margen del 11 de enero, sobre los que muchos venezolanos esperamos sus resultados con los dedos cruzados, la tierra sigue girando y la salida electoral, presidenciales pues, está a la vuelta de la esquina e imaginándonos todos los obstáculos posibles, hay que trabajar en esta dirección, sin descuidar, acompañar al pueblo en esta dura experiencia, tratando de organizar el descontento para mantener la esperanza, con trabajo permanente y contacto diario con las comunidades, aunque éstas, lógicamente, estarán ocupadas en satisfacer necesidades primarias de comida y medicina.

Hemos escuchado propuestas de asambleas de ciudadanos, cabildos ciudadanos, comités de usuarios, acciones sociales, en la que debemos involucrarnos más como habitantes y dolientes de esta crisis, sin descuidar el tema electoral, con el que siempre nos toman de sorpresa. Que hay que esperar el método, consenso o primarias, esa es tarea nacional, que no nos corresponde a nosotros. Allí tendrá que demostrar la dirigencia nacional si vale la pena seguir creyendo en ella y con todas las diferencias que pudiéramos tener, con esos bueyes hay que seguir arando. Ellos son los responsables de estas horas aciagas de la desunión, pero serán los conductores si saben de la grandeza histórica y de los momentos cruciales, para salir de esta pesadilla y comenzar a construir una Venezuela con sus instituciones, con progreso, bienestar, tranquilidad y verdadera paz.

Por eso, nuestra dirigencia regional y cuando hablamos de ellos, no me limito a los jefes de los partidos políticos validados, sino a todo el mundo opositor, que espera ser llamado a cumplir una tarea, para este año histórico donde tendremos que sacrificar y parir salidas, debe centrarse en armar con todos una verdadera maquinaria electoral, sin mezquindades, sin sectarismos, revisando lo que haya que revisar y preparándonos para demostrarle a Venezuela, que este estado dejó de ser rojo hace mucho tiempo, aunque las farsas electorales y la mediocridad nuestra, permitan numéricamente, hacernos aparecer como tales.

La enfermedad crónica de la Portuguesa democrática es la ausencia de equipos electorales verdaderos, eficientes, en cada centro de votación. Entonces, manos a la obra. No queda de otra.


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