“Más nunca entregaremos…”

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IVÁN COLMENARES.-

La afirmación de la flamante Presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, que paseó su peculiar figura por el estado durante el fin de semana, de que jamás entregarán el poder, vuelve a desnudar al régimen. Nunca había llegado a los decibeles de estridencia de Diosdado Cabello, pero la pugna entre éste y su “rival” Nicolás Maduro, hace relucir las costuras de una élite que se desespera ante lo inminente, ya que no aguantan más, ni siquiera en las Fuerzas Armadas, donde apenas mostraron la punta del iceberg del descontento castrense.

Somos Venezuela, Cabello admitiendo el descontento interno, la coñamentazón por la integración de las planchas a las legislaturas regionales, las encuestas serias que muestran a un país indignado, sin que nadie canalice esa rabia y esa frustración, la hiperinflación comiéndose todo y los venezolanos comiéndose entre sí, con bachaqueros, aumento desmedido en todos los servicios y productos de primera necesidad, y la vorágine depredadora de la falta de agua, luz, internet, efectivo, aseo urbano, transporte, consecuencia de unos años de vacas gordas, donde las fortunas de los otrora pata en el suelo, se hicieron incalculables y los privilegios de la clase roja dominante, jamás vistos en el país. Caldo de cultivo peligroso, en el que podemos pagar justos por pecadores.

Como bien dijo Ramos Allup, para qué carajo van a hacer unas elecciones si no piensan pasarle la cinta presidencial al supuesto vencedor. Otra razón más para creer en la denuncia de los sectores de la oposición de que estamos a las puertas de otro gran fraude electoral. Diosdado lo ha repetido incesantemente en cuanto escenario tiene. Y ahora, unas de las voces más icónicas del madurismo, Delcy Rodríguez, lo ratifica.

Y ante eso ¿qué hacemos? Hay tres oposiciones en Venezuela. La participativa o colaboracionista como la satanizan algunos sectores, encabezada por Henri Falcón, que tiene ante esta perversa amenaza del madurismo, que tomar una posición sin medias tintas, porque ya sabe cuál es su destino. Más claro no cantó Delcy. La que encabeza María Corina Machado, la más radical según algunos, porque reitera que la salida no es electoral. Y la del Frente Nacional Amplio Venezuela Libre, que lucha por condiciones electorales, debidamente escritas en la Constitución y en las leyes, para realizar un proceso transparente, que cambie el gobierno y por ende, las políticas que acabaron como el barbarazo con todo.

A veces siento que me carcome la desesperanza. Una población alienada por las colas para conseguir algunos rubros básicos, agobiada por la escasez de medicamentos y el infierno dantesco de los hospitales, montada en camiones inseguros a pleno sol del verano de marzo. Y una oposición incapaz de emular los grandes momentos de la historia, incluso venezolana, de sentarse a buscarle canalización a la ira que se está incubando en el venezolano para que ella no se transforme ni venganza irracional sin control o en indiferencia. Si los tres sectores opositores tienen el mismo fin, salir de Maduro, qué los detiene. Los egos, o su incapacidad para dialogar entre similares, sabiendo además que debemos partir de cero, pasando las páginas de los graves errores cometidos y entrándole con fe al pueblo, que te pregunta en cada esquina, ¿qué vamos a hacer? La llamada Cuarta República cultivó el voto como el único instrumento de cambio, incluso en épocas turbulentas donde el sufragio derrotaba a las balas. Háganle honor al gentilicio.

Cuando el desaliento nos invade, apelamos a la lectura y hay una frase de Rómulo Gallegos que fue muy publicitada en las redes sociales, de su novela Reinaldo Solar: “A ti te parece que el deber de nosotros, es la expatriación, y yo opino lo contrario. Creo que nuestro deber está en quedarnos aquí, para sufrir con todo el corazón la parte de que nos corresponde en el dolor de la Patria, para desaparecer con ella, si ella perece; para tener la satisfacción de decir más tarde, si ella se salva y prospera: yo tengo derecho a este bienestar porque lo compré con mi dolor”.

Tres pensamientos más. Uno de David Lloyd George: “las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel”. “Un ganador es un soñador que nunca se rinde” del admirado Mandela. Y un anónimo: “El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa”.


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