Un Piñera más social se revela en Chile

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SantiagoChile.-

Los primeros anuncios del nuevo presidente Sebastián Piñera han sido sociales, proponiendo pactos nacionales para superar las desigualdades y la pobreza con el fin de recabar apoyo entre la oposición y convertir a Chile en el primer país desarrollado de América Latina.

En su primer discurso a los chilenos desde el balcón de La Moneda al final de una agotadora jornada, el presidente lanzó el domingo por la noche su primer desafío convocando a la unidad y proponiendo cinco “grandes” acuerdos nacionales.

Su objetivo declarado es cambiar la suerte de los menores en riesgo acogidos en centros dependientes del Estado, mejorar la seguridad ciudadana, ofrecer una salud de calidad para todos, alcanzar la pacificación en la Araucanía donde viven los pueblos originarios mapuches que reivindican sus tierras ancestrales y derrotar la pobreza mediante el desarrollo.

La mayoría, asignaturas pendientes del gobierno de la socialista Michelle Bachelet, en particular la infancia vulnerable. Unos 1.313 menores acogidos en estos centros murieron en la última década y cerca de la mitad de los acogidos en ellos acaban en la delincuencia.

El primer acto oficial de Piñera fue, precisamente, una visita a uno de estos centros donde anunció una profunda reforma del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Sin mayoría en un Parlamento fuertemente fragmentado y una oposición que ha quedado muy dividida tras el desmoronamiento de la Nueva Mayoría, la coalición que llevó a Michelle Bachelet al poder en 2014, el presidente conservador ha invocado la “sana cultura del diálogo, los acuerdos y la colaboración” como forma de gobierno para tratar de captar apoyo, en particular en la Democracia Cristiana.

Muy pragmático, como buen empresario de éxito, y la experiencia que le dio su primer gobierno (2010-2014), Piñera “anunció claramente el eje de lo que será este periodo: encontrar un gobierno de unidad nacional”, dice el politólogo de la Universidad de Santiago Marcelo Mella.

Y para ello, agrega, “necesita comprometer políticas al centro político, para construir una mayoría” que le permita no solo tener buenos resultados en su gobierno en los problemas que preocupan a la sociedad, sino catapultar a la derecha a ocupar el espacio que desde el final de la dictadura, en 1990, ocupó el centro-izquierda con una sola interrupción, la suya al término del primer mandato de Bachelet (2006-2010).

La clave, la economía

Tras el periodo reformador de Bachelet pero con poco crecimiento, los chilenos eligieron al multimillonario, cuya fortuna ronda los 2.700 millones de dólares según la revista Forbes, por sus promesas de mejorar la economía para incluir al país sudamericano en el pelotón de las naciones desarrolladas, en ocho años.

El titular de Hacienda, Felipe Larraín, anunció este lunes una revisión de la reforma tributaria para simplificarla. La misma suerte correrá la reforma laboral, dos de los legados de Bachelet.

La subida del precio del cobre, del que Chile es el principal productor mundial, ha vuelto a empujar el crecimiento económico. En enero, la economía chilena creció 3,9%, lo que ha llevado a algunos analistas a elevar las previsiones de crecimiento para este año por encima del 3%.

Los analistas del banco español BBVA, que está a punto de retirarse de Chile, aseguran en un informe publicado este lunes que la “mejora en confianza y ajuste al alza en expectativas de crecimiento contrasta aún con alguna debilidad del mercado laboral y persistentes holguras de capacidad”.

“El mercado laboral continúa débil, con nula creación de empleo asalariado privado, y sustentado en creación de empleo público, el que debería replegarse durante el año”, advierten.

Con una deuda pública cercana a 60.000 millones de dólares -que el año pasado le valió la primera rebaja de la nota crediticia a Chile en 25 años-, una de las ecuaciones de este gobierno será contener el gasto público, reformar el Estado y aumentar los gastos sociales.

La baja productividad y la alta desigualdad social representan un obstáculo para que la economía chilena alcance su pleno potencial, advirtió recientemente la OCDE en su último informe sobre Chile.

En consecuencia, Piñera tiene el triple desafío de aumentar la productividad, mejorar la competitividad del país y reducir la desigualdad.


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