Ante el dilema de votar o no votar

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YORMAN TOVAR.-

La división del sector democrático ha traído como consecuencia esta incertidumbre: más del 80% de los venezolanos que adversa a Maduro y el combo maula que ostenta excesivo poder entre sus manos, se columpia en esta duda: ¿De qué manera castigo o desfavorezco al gobierno? ¿Votando o absteniéndome? ¿Quiénes tienen la razón, la mayoría de factores de la EX MUD o Henri Falcón, Eduardo Fernández y Claudio Fermín?

La respuesta no es fácil dilucidarla. Sabemos que el sufragio es el arma de los demócratas, y como demócrata que somos la mayoría, no debemos apostar a salidas violentas que -de hecho- ya han dejado saldos lamentables en todas las escaramuzas cívicas intentadas para rechazar o para salir de esta ignominia llamada “socialismo del siglo XXI”. Los lamentables sucesos, sobre todo los de 2017 obligaron a la MUD a sentarse en una mesa de negociaciones para esclarecer el futuro electoral inmediato de Venezuela. Lamentablemente, los representantes del Gobierno-PSUV (el clan Rodríguez) no aceptó las condiciones exigidas por la MUD: libertad de los presos políticos, aceptación de la ayuda humanitaria, la libre participación de los partidos ilegalizados y el cambio del árbitro electoral, entre otras. Asimismo, el conciliábulo mercenario de ex presidentes latinoamericanos que actuaba como mediador tampoco hizo esfuerzo para persuadirlos, y observamos cómo Rodríguez Zapatero, haciendo de como del conciliábulo, solamente arrimaba la brasa a la sardina de Maduro; ni siquiera terció para decirle a su gobierno que la condición expuesta para que la oposición reconociese a la Asamblea Nacional Constituyente, era un exabrupto, por su nulo origen, transgresor de la constitucionalidad.

Ante esa discordancia, y en analogía con la comunidad democrática internacional (pendiente y vigilante de la crisis venezolana), la MUD decidió no participar, no prestarse para otro inminente fraude como el de las elecciones para gobernadores donde, a Juan Pablo Guanipa, por negarse al vejamen de ser juramentado por la fraudulenta ANC, le fue arrebatada la contundente victoria en el Zulia. Con ese botón de muestra es suficiente para saber que la justicia en manos del espurio TSJ nombrado a dedo en diciembre de 2015, y el CNE en manos del cuarteto de sacerdotisas maduristas, son como amasijos de trigo en manos de un experto panadero: si quiere hacer pan salado lo hace; si quiere hacer acemitas también lo hace; y si quiere hacer catalinas o “cucas” le agrega panela y listo. Tal como afirmara el columnista Tulio Hernández: “El gobierno apuesta por el antifaz democrático. Como aquellos estafadores de mesa con tres cajitas y una pequeña bola para que el apostador incauto adivine bajo cuál de las tres quedará, el chavismo muestra como señuelo una cajita con la bola adentro, pero luego las revuelve y ¡zas! ante la mirada impávida del incauto ya no está. Así han jugado con nuestra buena voluntad”.

La crisis no solamente nos ha afectado a nosotros. Sus secuelas han desgastado las fuertes paredes del chavismo, convirtiéndolas en vulnerables cañizos de bahareque, pero prosigue resollando por el respiro que, como terapia intensiva, boca a boca, le da el corrupto generalato de la FAN, y por supuesto, todo el estamento armado, incluyendo las falanges delictivas llamadas “Colectivos” y en las fronteras la narcoguerrilla colombiana; y desde afuera las agencias de inteligencia cooperantes del terrorismo, rusas, iraníes y el G-2 cubano.

Uno quisiera darle el beneficio de la duda a Falcón, a Claudio Fermín y a “El Tigre” Fernández, sin incluir al MAS, que es una franquicia electorera. Uno quisiera creer que votar el 20 de mayo es la solución. Eso no es tan sencillo embarcarse de nuevo en la nave del fraude: sin testigos electorales preparados para defender los votos, sin garantías de nada, sin observadores internacionales, además de una candidatura sin el consenso opositor, salida al azar, como el mítico conejo del sombrero “pumpá”.

El gobierno tiene un techo de menos de cinco millones y el descontento nacional pasa del 80%, sin embargo eso no es aval para una posible victoria de Falcón. La oposición no tiene medios económicos ni capacidad de movilización para el apresurado evento. El gobierno, con el abuso de poder y con el apoyo de la FAN, el CNE y el TSJ logrará movilizar sus acólitos a punta de bolsas de comida y mendrugos paliativos de la crisis. Y si alguna duda quedaba de esto, nada más hubiese bastado con ver la genuflexión de la gente enfranelada de rojo el pasado miércoles 11 de abril en la plaza Bolívar de Guanare, demostrando que Portuguesa es el más masoquista, inconsciente, sumiso y marusero de los 23 estados. En resumen, yo no votaré, que lo haga quienquiera, y digo como Reynaldo Armas en su canción a la señora casada: “Que lo haga otro. Yo me siento bien así”. elmayortrovon@hotmail.com, jinetetovar@gmail.com


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