Colombianos, y venezolanos ¡presentes!

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NARCISO TORREALBA.-

Todos somos personajes de esta historia. El capitalismo no tiene un alma humana, y el dinero de las empresas no tiene nacionalidad. Arundhati Roy

Estoy plenamente convencido, que, en medio de la grave crisis de nuestro país, de todos los emigrantes llegados en años anteriores por oleadas a nuestra tierra, los colombianos son los que más entienden este complicado momento de la patria de Bolívar. Muchos de ellos la defienden con vehemencia, dejando en ridículo a conocidos venezolanos, cuando salen a despotricar de su patria sin ninguna vergüenza ni moral.

Razones les sobran a estos venezolanos adoptivos para convivir en nuestro país, sin olvidar el pasado. En primer lugar, fueron acogidos, como hermanos, con los mismo deberes y derechos; y en segundo lugar, toda la América está enraizada por fuertes lazos históricos, prácticamente indestructibles, y además nos une el mismo idioma, haciendo más fácil el camino para entendernos–salvo algunas excepciones–a pesar de los grandes obstáculos creados por el imperialismo, al hacer uso de todos los medios posibles para enfrentar a nuestros pueblos, y de esa manera, aprovecharse, hasta convertirse en el mayor proveedor de armamentos, sin importarles la suerte de sus habitantes.

La cifra de colombianos en nuestro país supera los 6 millones de habitantes, y un porcentaje muy alto sabe cómo es la situación de su país, y en el momento de tomar la decisión de salir en busca de nuevos horizontes, huyendo de las inclemencias del capitalismo en su propia tierra, fueron recibidos en Venezuela, como en su propia casa, y a pesar de la gran disparidad de la moneda, siguen llegando –no, como antes– aun cuando los medios no lo reseñan, por una razón muy sencilla: un colombiano pobre está pasando las mismas penurias de un venezolano pobre, y cuidado si la situación para ellos no es peor que la nuestra–sobre todo en el área de salud–  por eso, la campaña para esconder la verdad, para nadie es un secreto, pero no se puede tapar el sol con un dedo, y menos, cuando hay los testimonios de personas que prefieren pasar de este lado de la frontera en busca de atención médica, porque los precios en Colombia, no los pueden pagar, y nada es gratuito.

En la época cuando esa muchedumbre de colombianos buscaban cualquier vericueto para llegar a nuestro país, los grandes medios de comunicación–sobre todo, los serviles al imperialismo–no habían potenciado sus radales para penetrar la manera de pensar de nuestros pueblos, y por la otra parte, casi toda la América se encontraba bajo el yugo de férreas dictaduras y la vigilancia de los gobiernos estadounidenses. Solamente Cuba brillaba, como una luz de esperanza, pero ferozmente acosada por un bloqueo criminal, por cuanto inquilino se instalaba en la “Casa Blanca”, y hasta los momentos se ha mantenido; sin embargo, no han podido quebrar la resistencia de los hijos de José Martí, y el Comandante eterno: Fidel Castro.

Nada de la crisis de los venezolanos es ajena a los colombianos, aun cuando los gobernantes de Colombia–con algunas excepciones– se hayan subordinado a los intereses imperialistas, convirtiéndose en el puente para atacar, y desangrar económicamente a nuestro país, llevándose, desde el combustible hasta el efectivo de la moneda venezolana para terminar de ahondar las dificultades. A cada momento escuchamos una expresión repetida, como una canción de moda: ¡La moneda venezolana no vale nada! ¿Quién la ha llevado a ese extremo? Los dos últimos gobiernos colombianos tienen su cuota de responsabilidad, pero todo lo convierten en una actividad propagandística para despreciar lo nuestra, y de esa manera crear las condiciones para un saqueo permanente, e incontrolable antes las miradas complacientes del gobierno de Juan Manuel Santos, y la pandilla de Álvaro Uribe Vélez, con la complicidad de algunos militares de nuestro país, aprovechando la facilidad que permite la extensa frontera entre ambos países.

En los últimos días se ha venido extinguiendo la llama que encendieron los vende patria –dirigentes de la oposición– cuando se instalaron en sitios privilegiados de Colombia. El congreso lo convirtieron en una tribuna abierta para disparar hacia Venezuela, sin conseguir los resultados esperados. En muchos casos se han topado con venezolanos –a los que les pintaron un país color de rosa– viviendo en condiciones deplorables, y a la vez, recibiendo un trato nada humano, totalmente contrario al brindado a los que han llegado a nuestra tierra. Colombia, vive un mundo de problemas económicos, y sociales, difícil de ocultar, a pesar de todos los esfuerzos propagandísticos de la oligarquía colombiana, la cual ha gobernado de generación en generación.

Narciso_t_29@hotmail.com


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