Apuntes para el análisis de la obra de Fabián Estrada Vergel  

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LUIS MENDOZA SILVA.-

En realidad es poco lo que hemos podido leer, sobre todo con detenimiento de este importante narrador y/o creador araucano, quien en una oportunidad dijo que se arrepentía por el hecho de no haberle dedicado más tiempo a la escritura, lo cual nos revela en primer lugar su afición por el hecho literario y en segundo término su disposición de seguir transitando estos caminos y hasta de convertirse en uno de los escritores sobresalientes de la Colombia del siglo XXI.

Desde sus inicios conocimos algunas incursiones en la poesía, siempre ligado y/o influenciado tal vez, como cualquier joven latinoamericano de estos tiempos, por esos movimientos vanguardistas que tienen una manera muy singular de expresar esa fuerza impetuosa e irrefrenable que identifica las nuevas generaciones, no solo de cultores, músicos o hacedores, sino de hombres y mujeres de cualquier profesión u oficio.

Pero hablando de la obra y el creador literario Fabián Omar Estrada Vergel, sin pretensiones de analista critico, pues, más bien nos une al autor una bonita y sincera amistad, podemos decir que cuando hace algunos años leímos su libro de cuentos Pedro Simón, El Santo Padre Julián, nos sorprendió sobremanera ese talante afable y fresco de narrar con un lenguaje sencillo y pulcro, que indica a primeras luces una portentosa maestría en el dominio del cuento, siendo que éste es uno de los géneros literarios más exigentes, según estudiosos de la materia.

Y la obra de Fabián, amen que por múltiples razones como nos sucede a la mayoría, debe compartir la escritura con otras acciones, ha sido galardonada en varios concursos y eventos regionales, nacionales e internacionales, como por ejemplo; el II Concurso Internacional de Novela Llanera, promovido por la Asociación Colombo-Venezolana de Escritores Llaneros, donde logró un segundo puesto con su obra La Mulata Paulina, la cual quemó inmediatamente conocidos los resultados, porque le pareció horrorosa, para volverla a escribir nueve años más tarde.

Recientemente, tuvimos en nuestras manos un libro antológico, intitulado Entre la Realidad y el Sueño, perteneciente a la colección El llano y la Selva Cuentan, editado por el Fondo Mixto de Cultura del Gaviare, en el cual aparece El Circo Criollo, un cuento genial de Fabián Estrada, que narra una historia aparentemente inocente, agreste y límpida, contentiva de una simpática escena romántica, que parece estuviéramos leyendo un poema de amor o el capítulo final de una novela rosa, donde la función de un circo arcaico sirve de ancla para una conmovedora trama, en la cual resaltan elocuentes pasajes como éste: José sentía en los dedos la opresión de la mano femenina. Las dos manos eran un solo puño. La brisa fresca venia de lamer la sabana y la luz que se colaba iluminaba la figura solida de sus rostros. -¿Quieres ser mi novio?-preguntó Mariana apresurada, casi sin sosiego y frunciendo el entrecejo con una mueca graciosa. Él, mientras veía el brillo de sus ojos……..-Somos novios desde el verano pasado….”

Seguramente con este cuento se pretenden resaltar valores propios de la región orinoquense, pero sin querer penetrar en esos intríngulis observamos cierta preocupación por mostrar apreciables niveles estético-literarios, en los cuales más allá de las bondades del entorno, el hombre y sus problemas existenciales, formas de pensar y maneras de relacionarse consigo mismo y con el medio, conflictos históricos, imaginarios sociales desde las más distintas visiones y/o concepciones, la religión y las formas de verse reflejados como actores u observadores en el seno de su propio mundo, lo mágico o lo real maravilloso, como han expresado tantos otros, forma parte de la propia cotidianidad “…demostrando que el hombre es capaz literalmente hablando de elevarse hacia esferas cósmicas, para extraer silencioso de la oquedad profunda misterios parlantes, es decir, eso que llaman poesía y, que va impresa en cada acción flameando como estandarte de las almas nobles”, según el poeta Luis Bazán García. luismendozasilva1@gmail.com


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