La última elección

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IVÁN COLMENARES.-

Este domingo termina un ciclo. Si hasta los trabajadores del CNE invitaban a no votar, no hay que ser adivino para saber qué resultados leerá la presidenta del ministerio electoral del PSUV y del G2 cubano este 20M. Pudiéramos estar presenciando el último evento electoral de esta Patria destrozada por el régimen que nos impusieron los Castro y sus camarillas y que los cipayos rojos han cumplido a cabalidad, enriqueciendo sus faldiqueras, expulsando a cuatro millones de su futuro y condenando a los que nos quedamos a presenciar la miserable Patria que han edificado.

No hay que ser clarividente para imaginarnos el lunes. No bajarán los precios de comida y medicamentos. Los hospitales no serán dotados ni las escuelas refaccionadas. El sistema educativo seguirá siendo un despelote porque además de su deficiente contenido, hasta los maestros han huido del desastre rojo. PDVSA seguirá profundizando su quiebra. Las carreteras no serán atendidas. China, Rusia, Cuba e Irán continuarán desangrando los recursos naturales y vaciando el erario público. El sector productivo que necesita 75 millones de dólares para su reactivación seguirá deprimiéndose. Empresas, fábricas y negocios seguirán bajando la santamaría. La camada reinante seguirá disfrutando de los privilegios del poder, aviones, camionetas, uso irracional de los dineros públicos y entrándole con todo a la nueva manera de acabar con los recursos: la estafa de la petromoneda.

Siento especial respeto por Henri Falcón. Nadie puede dejar de  reconocer la gran contribución a la campaña de Capriles y la oposición. Nadie puede negarle que fuese extraordinario como alcalde y gobernador. Pero en esta hora aciaga de la Patria, su participación en esta campaña, incluso con los honorables nombres que le acompañan y unos no tanto, ese esfuerzo descomunal, personal y colectivo y además como una opción de la provincia ante el desmesurado centralismo, es simplemente eso, un intento que poco le importa al depredador poder organizativo de la maquinaria roja, que a punta de billete, chantaje y amenaza, con la eterna debilidad del control electoral democrático de los opositores y ahora más, divididos. Del paisano Bertucci, mejor no hablar, porque su trayectoria está empañada por la convivencia que ha demostrado con el gobierno.

Lo cierto es que esta es la última elección. Luego será de segundo grado. Elegirán los diputados y éstos al Presidente. Los gobernadores y los alcaldes serán designados a dedo. Y no me vengan con el cuento de las encuestas. El propagandista del régimen, el dueño de Hinterlaces, presagia los números que leerá la tenebrosa Tiby del domingo en la noche. Luis Vicente León nos decía que se iban a ganar 18 gobernaciones. Podemos enumerar tantas mentiras que han alumbrado a la dirigencia nacional nuestra para la equivocación.

Se nos acusará de que los que no creemos en esta farsa, como en ninguna de las anteriores, sin dejar de reconocer la responsabilidad de la cúpula opositora al cometer tantos errores basados en el triunfalismo de la victoria del 2015, de ser culpables de la derrota de la posibilidad. Pero cuando se avizora de desastre que viene, que además ya presenciamos con inusitado asombro, cuando veamos las persecuciones, los muertos y heridos en protestas que no cesarán, las cárceles con más dirigentes políticos, cuando más empresa cierren o al estilo Bernal con el asalto al matadero de la frontera, donde asesinaron a mansalva a Manuel Tarazona o como incauta la Guardia Nacional el ganado a los productores, o con la excusa de la guerra económica fabricada por ellos, seguirán confiscando o castigando a las únicas empresas que queden, o veamos cómo crece el cerco internacional democrático contra una dictadura, cuando sigamos viendo el enorme drenaje humano que sale por el puente hacia Cúcuta, cuando no se consiga qué comer ni con un saco de bolívares soberanos, cuando sigamos leyendo sobre muertes por desnutrición, falta de medicamentos o tratamientos, la mirada habrá que voltearla hacia quienes convalidaron este circo dominical, para que un gobierno tan desastroso como el de Maduro, los militares, Cabello y el G2 cubano, siga con el más grande rechazo del pueblo venezolano, acabando con la riqueza y la esperanza de los habitantes de esta Nación.

Ojalá y lo juro por Dios, que esté enormemente equivocado. El gran poeta español Federico García Lorca afirmó que “el más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”. Por ello, poseídos de optimismo y voluntad, a pesar de la tristeza que nos embarga, podemos asegurar que este país no se rendirá.


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