Venezuela ¿Multitud ciudadana o rebaños de ganados?

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YORMAN TOVAR.-

Según los diccionarios, “parricidio es un acto delictivo de asesinato contra pariente consanguíneo de línea directa tal como padre, madre, hermano o hijo”. Con razón el escritor francés Honorato de Balzac afirmó que “el socialismo -que se cree nuevo- es un viejo parricida que mata siempre la REPÚBLICA (su madre) y la LIBERTAD (su hermana)”. Nosotros en Venezuela sabemos que luego del matricidio y fratricidio bolivariano, comenzó el filicidio del siglo XXI: matar poco a poco a sus hijos, después de convertirnos en un gran campo de concentración al estilo nazi hitleriano, y somos, en lugar de multitudes ciudadanas, rebaños de ganados: bovinos, caprinos, ovinos, porcinos y equinos (mulares y asnales).

Actuamos como bovinos o vacunos desde que en las colas de MERCAL y abastos chinos, arrejerados a un mecate limítrofe, comenzaron a estamparle sellos y números a la gente en el antebrazo para comprobar si había comprado o no. Igual en las colas de los bancos, de las panaderías, del gas y de toda la alimentación. Además, ahora nos estamos acostumbrando a abordar las “perreras” (camiones ganaderos y camionetas) como medio de transporte, porque todo el espectro vehicular colectivo está parado por hiperinflación de combustibles, neumáticos, baterías y repuestos en general. Con razón dice Claudio Nazoa que “si un día nos accidentamos en una carretera y un buen camionero nos saca de apuro, llevándonos a un pueblo cercano montados en la parte de atrás de un camión, eso se le agradece. Sin embargo, si la gente debe ser trasladada a diario como GANADO porque no hay transporte, tal como ocurre en Venezuela, eso es inaceptable”.

Actuamos como caprinos cuando corremos y saltamos dislocados de un lado para otro al ver un camión-cava estacionándose o simplemente pasando por la calle, pendientes de qué transportará y dónde lo irán a descargar. Así nos han puesto: pendientes de un condenado camión, día a día, para mantenernos ocupados y no veamos las atrocidades que comete la dictadura contra el pueblo, así la estemos sintiendo en carne propia.

Actuamos como ovinos tras el cayado de los inhumanos pastores, serviles del régimen: desde el presidente déspota, pasando por ministros, constituyentistas espurios, gobernadores, alcaldes y consejos comunales. Cada uno de esos verdugos ordeña y trasquila su redil para quedarse con la lana, y finalmente la degüella para beberle la sangre y comérsela. ¿O qué otra vaina parecemos cuando acudimos a los fraudulentos procesos electorales para morir sacrificados por los cuchillos de las cuatro matarifes del CNE, tuteladas por Jorge Rodríguez, caporal de ese matadero?

Actuamos como porcinos porque un sector ignorante, aun obsesionado sigue soñando con casimbas llenas de maíz, sabiendo que toda cosecha se viene perdiendo hace tiempo y ahora somos cochinos sabaneros buscando frutas de palmas y corozos donde no haya, y hasta bazofia humana para sobrevivir… con razón dice el refrán que “el marrano es del barro”.

Actuamos peor que las mulas, pues tan siquiera este equino híbrido no se tropieza dos veces con el mismo obstáculo, ni vuelve a pasar por el lugar donde una vez salió espantado. Todavía una parte de nuestra grey es mula y carga sobre sus lomos los bultos de ofertas demagógicas de Nicolás Maduro, a escasos ocho días de las fraudulentas elecciones. Así los vimos el pasado viernes, en fila india con franelas rojas, empujados hacia un “YUTON ROJO” para aplaudir al mediocre candidato-presidente en Acarigua. Actuamos como burros, no por lo brutos, porque el asno no es bruto, sino dócil. Pareciera que no quisiésemos quitarnos  el yugo de bueyes y la pesada jamuga que nos puso el despilfarrador populista de Chávez desde 1998.

Ojalá el próximo domingo la cabra que cada cual llevamos por dentro se barajuste y se haga realidad lo que dice Alí Primera en su canción: “Al chivo manso siempre lo arrean/ y esto no pasa si es montaraz”. Y así sepan que “chivo que rompe tambor paga con su propio cuero” Ojalá el próximo domingo cada ovejo se vuelva una fiera y con la frente propine un carajazo en el bajo vientre de cada demagogo de las fulanas “patrullas electorales” que lleguen a arrear pendejos para llevarlos a las mesas a convalidar el fraude de Maduro, manipulado por Tibisay Lucena bajo la óptica de los candidatos cómplices que se inscribieron en la farsa.

Ojalá el próximo domingo, hasta la vaca más mansa se atreva a lanzar una cornada contra esta banda de cuatreros del PSUV y sus aliados, merecedores de que surja de cada ciudadano un “campovolante” con frialdad de guajiro en finca, arrecho y los deje en el sitio. Ojalá las tantas mulas se barajusten y por lo menos lancen una patada a cada proxeneta de este régimen que se empeñe en seguirle poniendo aperos y carga. Ojalá que a cada ciudadano se le salga el burro en el que lo han convertido y voltee esa carga de mentiras y martirios con que han “ajobachado” sus lomos durante 18 años. Ojalá que a esos cerdos, engordados con el pan y el sacrificio de tantos pendejos, les llegue no un domingo 20 de mayo, sino un sábado justiciero para que el pueblo les dé un leñazo y le coma los chicharrones.

Así como Balzac, también el filósofo evolucionista inglés Herbert Spencer sentenció: “el socialismo ha de venir y vendrá; pero ha de significar la mayor desdicha que la humanidad haya visto hasta el presente; no habrá ningún hombre que puede hacer lo que quiera, sino que cada cual hará lo que se le diga”. Finalmente tomemos la advertencia del columnista y chef Claudio Nazoa: “No nos acostumbremos al comunismo que pretende convertirnos en rebaños de obedientes ovejitas listas para ser capadas y trasquiladas antes de ir al matadero”. elmayortrovon@hotmail.com, jinetetovar@gmail.com


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