La UE sigue en punto muerto para reformar su política de asilo

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LUXEMBURGO, LUXEMBURGO.-

Los países de la Unión Europea (UE) confirmaron este martes su lejanía de un acuerdo para reformar el sistema de asilo europeo, una larga negociación que se complicó con la llegada de un gobierno italiano que rechaza ser “el campo de refugiados de Europa”.

Los ministros del Interior europeos reconocieron sus profundas diferencias durante una reunión en Luxemburgo, donde debían pronunciarse sobre una propuesta de consenso presentada por Bulgaria, que ejerce la presidencia pro témpore del bloque, para intentar reconciliar las posiciones.

“Nunca hay que tirar la toalla antes del final de una negociación, pero podemos decir al menos que estamos muy lejos los unos de los otros”, admitió la ministra sueca Heléne Fritzon, constatando un “clima político más duro” con el avance electoral de la extrema derecha en Europa.

El eventual reparto de los solicitantes de asilo entre los países de la UE se mantiene como el principal escollo para la reforma del “Reglamento de Dublín”, una controvertida medida adoptada de manera excepcional en plena crisis de refugiados entre 2015 y 2017.

Italia reclama superar este reglamento, que otorga la obligación de tratar las solicitudes de asilo a los países por donde llegaron los migrantes, y adoptar un sistema “automático” y “obligatorio” de reparto de los solicitantes en Europa, indicó este martes en Roma el primer ministro Giuseppe Conte.

Reforma ‘muerta’

Italia, junto a Grecia, figuran en la conocida como primera línea de llegada de migrantes. Ambos países mediterráneos fueron la puerta de entrada de la mayoría de los cientos de miles migrantes que llegaron a suelo europeo durante la crisis de refugiados iniciada en 2015.

El ministro de Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, que no viajó a Luxemburgo, había advertido el domingo que “Italia y Sicilia no pueden ser el campo de refugiados de Europa”, expresando su hostilidad ante el estado actual de las negociaciones.

Las llegadas se redujeron considerablemente, sobre todo por el pacto con Turquía en marzo de 2016, pero los europeos no logran acordar un dispositivo para enfrentar una crisis similar. Los países del Este, reacios a acoger refugiados en la pasada crisis migratoria, no bajan la guardia.

La reforma del asilo está “muerta”, dijo incluso el secretario de Estado de Migración belga, el polémico Theo Francken. Para su par alemán Stephan Mayer, la posición italiana no es el único problema, ya que “en otros países, hay una oposición todavía más fuerte”.

Aunque el objetivo era plasmar un consenso durante la próxima reunión de mandatarios el 28 y 29 de junio en Bruselas, una fuente europea descartó un eventual acuerdo en la cumbre pese al “buen esfuerzo” de Bulgaria para lograr progresos.

A la espera de ‘ruptura’ austríaca

Según los documentos vistos por la AFP, la propuesta de consenso de la presidencia pro témpore de la UE busca “aliviar de la carga a los países en primera línea”, mientras “se contienen los movimientos secundarios” hacia otros países.

Los detractores de las cuotas, como Hungría o Polonia, señalan que las instauradas en 2015 durante un período de dos años sólo lograron una cuarta parte de las 160.000 “reubicaciones” previstas.

Estas “reubicaciones” obligatorias sólo se pondrían en marcha si las primeras medidas de apoyo financiero y técnico, que se activarían automáticamente en período de crisis, no son suficientes, según la propuesta búlgara.

Para los países del grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), apoyados por Austria, esto supera sus líneas rojas, pero, para los países del Sur, que reclaman junto a la Eurocámara un sistema permanente incluso en períodos normales, es insuficiente.

Alemania y Francia defienden una posición próxima a la de la Comisión Europea y abogan por que los países a los que llegan en primer lugar los migrantes asuman la responsabilidad del asilo, salvo en períodos de crisis cuando deben establecerse “reubicaciones” obligatorias.

La propuesta endurece también las obligaciones para los países de llegada, que serían los responsables durante ocho años de tratar una eventual solicitud de asilo. Para los países del sur, es una duración demasiado larga, pero demasiado corta para otros, entre ellos Alemania.

Según una fuente diplomática, Austria, cuyo gobierno de coalición entre conservadores y ultraderecha asumirá la presidencia pro témpore de la UE de julio a diciembre, ya anunció que presentará una propuesta de reforma “en ruptura” con las discutidas hasta el momento.


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