Pocos tienen “FE”            

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CARMEN PÉREZ MONTERO.-

Siempre hemos profesado la Fe porque sabemos que ella salva. “La Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1)

Cuando nos esforzamos por lograr un objetivo, una meta, un ideal digno, estamos  ejerciendo la Fe, porque a través de esta acción estamos demostrando nuestra esperanza en algo que aún no podemos ver.

La Fe activa la energía del Universo y produce la convicción de creer en el milagro y eso es lo que esperan los venezolanos, transformar la realidad actual mediante el cultivo de la Fe y que el milagro de la devolución de la Democracia se realice.

Esta virtud teologal del Cristianismo que consiste en creer en la palabra de Dios, nos hace la espera más humana porque conjuga en nuestra alma la paciencia con la esperanza y nos permite sobrevivir a las enfermedades,  a las calamidades, a las tragedias como esta que hoy embarga a Venezuela.

Con Fe y Esperanza hemos soportado, por casi dos décadas, este desgobierno de maulas que han perdido al País con el sólo objetivo de llenarse sus bolsillos en detrimento de toda la población.

Pero hoy quiero referirme  a otra FE, no a esa virtud, conformada por sólo dos grafemas: la F y la E, sino a la verdadera realidad venezolana, a esa sigla que representa la “Familia en el Extranjero”  (FE), las cuales son las que mantienen la alegría y las sonrisas en algunos rostros venezolanos.

En Venezuela con los sueldos de hambre que paga el gobierno o con las limosnas que con el rimbombante nombre de “pensiones” silencia a los adultos de tercera edad, porque ya en el País  no quedan empleados de empresas privadas, todas han  sido quebradas por el sistema económico socialista, además,  los pocos trabajadores que quedan en el País son empleados públicos mal pagados, amedrentados y salvados por la FE, no la que mueve montañas, sino la que pocos tienen y que nace de los jóvenes que se esfuerzan en el extranjero para enviar la mesada para que sus padres, hijos, esposas y demás familiares puedan sobrevivir con un ápice de dignidad y puedan gastar la millonada que necesitan para comer y adquirir los medicamentos, además del pago de los servicios públicos que aunque no funcionan se deben pagar religiosamente para que los gobernantes tengan más dinero para robar, no para invertir en las necesidades del pueblo.

Los padres están llorando la ausencia de sus hijos; pero esa tristeza que se lee en sus ojos, porque llevan la procesión por dentro, como dice el dicho, porque sufren por la falta de afecto, la compañía, el apoyo, se convierte en agradecimiento al saber que ellos van hacia otras tierras lejanas a buscar su progreso y el sustento para esos viejos que antes se sacrificaron por ellos y sienten que les están devolviendo el sacrificio que ellos hicieron para levantarlos, educarlos y hacerlos seres útiles a sus semejantes.

El aporte de la Familia en el Extranjero o en el Exterior (la FE), es la base del sustento del pueblo venezolano, lamentablemente todas las familias no tiene FE, pero esta generación que hoy está lejos de su Patria, venciendo penurias, soportando la incomprensión de algunos coterráneos, que por ignorancia no valoran la valentía de nuestros muchachos y  los tratan mal, debido a la amarga experiencia que como estela de humo negro han dejado algunos venezolanos  que se han ido a otras naciones sin planificación ni preparación para poder forjarse una vida ejemplar que eleve la imagen del venezolano en cuanto a comportamiento, capacidad y formación moral.

Esta generación que está luchando, profesionales trabajando en cualquier oficio para proporcionarle un poco de tranquilidad a sus parientes, será la generación que muy pronto regresará capacitada y sensibilizada para contribuir en la reconstrucción del País.

Mientras tanto, continuará la familia venezolana disgregándose, separándose entre lágrimas y besos; pero los más fuertes y mejor preparados deben,  en estos momentos de hambruna, miseria y retorno de enfermedades vencidas en el pasado, tomar el camino del sacrificio  y garantizarle a los más débiles lo elemental, mientras logran sacarlos de este tormento y llevarlos a otro País semejante al País de las Maravillas, como fue nuestra amada Venezuela, para allí esperar con FE  el retorno de la Democracia que más temprano que tarde se dará.  carpm44@gmail.com


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